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Polémica en Italia por una campaña publicitaria con una Venus de Botticelli como “influencer virtual”

La versión influencer de la Venus de Botticelli
La versión influencer de la Venus de Botticelli

ROMA.– La famosa Venus de Sandro Botticelli, una de las pinturas más fascinantes del Renacimiento, se salió del famoso cuadro de los Uffizi de Florencia. Y, con el inédito rol de “influencer virtual”, irrumpió vestida de shorts, minifalda, camisa de jeans y zapatillas, sacándose una selfie en la Plaza San Marco de Venecia, comiéndose una pizza a orillas del lago de Como y de remera rayada, paseando en bicicleta ante el majestuoso Coliseo de Roma.

Así apareció este símbolo del arte italiano en una campaña internacional para promocionar el turismo en Italia lanzada ayer con bombos y platillos por el gobierno de Giorgia Meloni, que dividió a la opinión pública: generó una aluvión de críticas por su falta de originalidad y elegancia y por haber dado lugar a un concentrado grotesco de los clásicos lugares comunes que suelen adosasarse a la península.

Hacer conocer nuestras bellezas a partir de las grandes ciudades hasta los pequeños pueblos; contar nuestro patrimonio sin límites de arte, naturaleza, gastronomía; abrirle al mundo entero las puertas de la maravilla. Esto para nosotros italianos significa recibir. ¿Y quién mejor que yo puede llevarlos al descubrimiento del belpaese en cada momento del año? Yo, Venus, imagen de Italia en el mundo hoy en el rol de una virtual influencer”, se presenta la nueva Venus en el sitio Italia.it. Se trata de una campaña ideada por la famosa agencia publicitaria italiana de Armando Testa que, a un costo de 9 millones de euros, también elaboró un spot que se verá en estaciones de trenes y aereopuertos y desembarcó en Instagram, donde la Venus estrenó su perfil “venereitalia23″.

“Me parece una campaña publicitaria de caricatura” reaccionó el alcalde de Florencia, Dario Nardella, que no ocultó su indignación: “¿Hoy la Venus comiendo pizza, mañana el David tocando la mandolina? No hagamos caricatura con nuestra arte”.

También el crítico de arte, exministro y actual viceministro de Cultura se manifestó perplejo. “Son las obras de arte las que le hacen publicidad a Italia, sin necesidad de disfrazarlas. Como la Venus está desnuda hubiera sido mejor dejarla así, sin necesidad de disfrazarla de esa forma”, denunció, comparando a la Venus influencer con Chiara Ferragni, la famosa influencer de carne y hueso italiana, que tiene millones de followers en todo el mundo.

También causó perplejidad el uso del inglés de la campaña, titulada –”Italia open to meraviglia”-, slogan que aparece, además, en una remera de la Venus influencer virtual. Un artículo de La Stampa recordó, al respecto, que semanas atrás Fabio Rampelli, diputado de Hermanos de Italia –el partido de derecha de la premier, Giorgia Meloni–, presentó un proyecto de ley que causó hilaridad, que prevé multas de hasta 100.000 euros para quienes utilicen términos en inglés o extranjeros en lugar de la lengua italiana en lugares públicos.

La versión influencer de la Venus de Botticelli
La versión influencer de la Venus de Botticelli

Vincenzo Scalia, sociólogo de la Universidad de Florencia, entrevistado por el diario La Nazione, aseguró que la polémica campaña “refleja los gustos del turista promedio y acompaña la tendencia del momento”.

“El drama no es la Venus que se parece a la Ferragni, sino el turismo inconsciente, que le saca fotos a los monumentos para conquistar likes, sin conocer el valor artístico y la historia que hay detrás”, lamentó.

Las más feroces críticas a la campaña podían verse en redes sociales, donde el asunto se volvió trending topic. Al margen de hablar de una Venus en versión “tinder” y de tachar de “obscena” y “trash” la campaña, en medio de memes y mucha ironía, los usuarios se preguntaban desde “¿Qué es esta grasada?”, hasta “¿Cómo les explico esto a mis hijos?”.

“Botticelli se revuelca en la tumba y la Venus se arranca los cabellos. Por apenas 9 millones de euros”, tuiteó, sin anestesia, Nino Cartabellotta, médico que se hizo famoso en tiempos de pandemia.

“Es tan fea que espero que la haya dibujado la IA, ciega, tratando de hacer un tacho de basura. Es tan fea que la verdadera Venus después de haberla vista está en un callejón pensando en volverse drogadicta. En una escala de 1 a 10, es 0″, tuiteó Matteo G.P. Flora.