El cambio climático podría dejarnos sin plátanos

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Plátanos recién arrancados del banano. Foto tomada en Denpasar, Indonesia
Plátanos recién arrancados del banano. Foto tomada en Denpasar, Indonesia

Los plátanos (bananas en América) son uno de los 10 cultivos más importantes a nivel mundial. Omnipresentes en las fruterías de medio planeta, son sin embargo más frágiles de lo que pensamos. Las variaciones que experimentamos en el clima podrían de hecho poner en peligro la pervivencia del sabroso fruto amarillo.

Podría sonar alarmista pero algo así ya ha sucedido. En efecto, la historia ya nos ha enseñado lo que es quedarse sin plátanos. Sucedió con la variedad Gros Michel, que era la que se consumía habitualmente hasta medida la década de 1950. Aquel plátano, del que se dice que era más dulce y sabroso que el que comemos ahora (variedad Cavendish) desapareció debido a que era menos resistente que este a cierto tipo de hongo, Fusarium oxysporum, responsable de la enfermedad de Panamá.

Puede que el Cavendish fuera más resistente que el Gros Michel a este hongo, pero existen muchos tipos de enfermedad que si afectan a la variedad de plátano que se cultiva hoy. Y en efecto, el calentamiento global no hace sino empeorar las cosas.

Entre estas otras enfermedades que afectan al banano se encuentra la sigatoka negra, tras la cual existe otra especie de hongo, el Pseudocercospora fijiensis. En 2019 se publicó un estudio realizado por científicos de la Universidad de Exeter, cuyas conclusiones sugerían que el alza en las temperaturas estaba beneficiando al ciclo de formación de esporas y crecimiento de este hongo. Además, el aumento en los niveles de humedad en las copas de los bananeros, estaba acelerando el ciclo de la enfermedad en las zonas de cultivo de Latinoamérica.

Hoja de banano afectada por la sigatoka negra. (Imagen creative commons vista en wikipedia).
Hoja de banano afectada por la sigatoka negra. (Imagen creative commons vista en wikipedia).

Curiosamente, los plátanos eran uno de los pocos cultivos mundiales que parecían estar beneficiándose del calentamiento global, ya que este había contribuido a mejorar las cosechas. Por desgracia, lo que inicialmente había sido catalogado de bendición se transforma ahora en una amenaza, ya que no solo los bananos prosperan con el calor y la humedad, también lo hace el Pseudocercospora fijiensis.

Y es que los efectos de la sigatoka negra comenzaron a percibirse en Latinoamérica en 1972 (concretamente en Honduras). Lamentablemente, esta plaga fúngica no solo afecta a la variedad Cavendish que tanto apreciamos en occidente, sino a muchas otras consumidas localmente. En 1998, la enfermedad había alcanzado a Brasil y un par de años más tarde se detectaba ya en las islas caribeñas de Martinica, San Vicente y Granadinas. A medida que las temperaturas medias se elevaban, la enfermedad se expandía hacia el norte y en la actualidad ha alcanzado al estado de Florida.

Por si no fuera suficiente, en Latinoamérica se las han tenido que ver con la llegada de otro hongo mortífero íntimamente relacionado con el que acabó con la variedad Gros Michel en la década de los 50 del siglo pasado. Este hongo, de nuevo el Fusarium oxusporum f. sp. Cubense, ha aparecido con una inusitada fuerza a través de la llamada “raza 4 tropical” (o R4T). Debido a sus características, el Fusarium Raza 4 amenaza especialmente a dos zonas esenciales para el cultivo del plátano, la antes citada Latinoamérica y también India, que es el mayor productor mundial de esta fruta.

Seudotallo de un banano afectado por el hongo Fusarium raza 4 tropical. (Imagen tomada de la web de la FAO).
Seudotallo de un banano afectado por el hongo Fusarium raza 4 tropical. (Imagen tomada de la web de la FAO).

Las autoridades fitosanitarias de Canarias temen enormemente que esta variedad alcance a las islas afortunadas, razón por la que se vigila especialmente la introducción a la isla de cualquier tipo de material vegetal, ya que el fusarium se extiende por el suelo. De momento no se ha detectado allí, y pese a que la distancia física con respecto a otras zonas productoras parece proteger a los bananos canarios, cualquier precaución es poca.

Existen múltiples razones preocupantes que deberían convencernos de que hay que luchar contra el calentamiento global, pero si te gustan los plátanos ahora tienes una más. Si el calor sigue en aumento, llegará un momento en que los bananos dejarán de prosperar en la mayoría de las zonas en las que hoy se cultiva.

Y sería una pena porque hablamos de la fruta más popular en el mundo, lo que explica que la humanidad devore cada año unos 100.000 millones de plátanos.

Me enteré leyendo ZME Science.

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