Cuando Pippa Middleton se convirtió en la invitada perfecta con el look más sencillo

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Cuando Pippa Middleton se convirtió en la invitada perfecta con el look más sencillo

Había pocas confirmaciones en la lista de invitados de la boda de Lady Gabriella y el financiero Thomas Kingston, siendo la reina Isabel II la presencia más destacada dentro de la Familia Real británica. Los rumores apuntaban que Pippa Middleton, amiga de la pareja, también podía encontrarse entre las asistentes, y así ha sido. Acompañada de su marido James Matthews, la hermana de la Duquesa de Cambridge ha acudido a la cita en la capilla de San Jorge en el Castillo de Windsor con un estilismo que inspirará a muchas invitadas en las bodas de los meses venideros. 

Pippa Middleton

Vestida con un diseño de Kate Spade de manga larga, cuello perkins y corte por debajo de la rodilla, Pippa se ha mostrado muy sonriente a su llegada. Para la ocasión, ha optado por la sencillez, una de las señas de identidad de su estilo depurado y casual, y ha añadido ciertos toques de tendencia a un vestuario marcado por las tonalidades azules, presentes tanto en el vestido como en los accesorios. De silueta recta, el elemento más llamativo de la propuesta es el estampado de flores y la hilera de botones laterales que decoran una parte del modelo, que lleva incorporado un discreto cinturón del mismo tejido y color que el resto del vestido. Las mangas largas y ligeramente transparentes hacen un guiño a una de las tendencias del momento: las blusas puff. Esos diseños de mangas abullonadas que funcionan a la perfección si se busca restar rectitud a la figura. 

Pippa Middleton

Además de los zapatos, unos stilettos clásicos de color azul, y el bolso de mano blanco y de forma rectangular, el accesorio más llamativo del estilismo es la diadema ancha de apariencia aterciopelada que Pippa ha añadido a su look. Un complemento con el que logra convertirse en la invitada perfecta sin necesidad de apostar por mezclas poco convencionales ni complementos excesivos. Con la melena suelta y peinada con la raya en medio, la aristócrata abandera una vez más la naturalidad más elegante. Algo presente también en el maquillaje, apenas perceptible y definido por una sombra de ojos ahumada, unas mejillas color melocotón y labios nude.