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Pinturault eclipsa a sus rivales y gana el oro en 'su' estación

Madrid, 7 feb (EFE).- El francés Alexis Pinturault, campeón del mundo de la disciplina en Are'19 (Suecia) y plata hace dos años en los de Cortina d'Ampezzo (Italia), ganó este martes el oro en la combinada de los Mundiales de esquí alpino de Courchevel y Méribel (Francia), en una prueba que se anotó no sólo ante su afición, sino en su estación, donde relegó al segundo puesto al austriaco Marco Schwarz, que no pudo defender título.

Pinturault, de 31 años, que creció en Courchevel -donde sus padres regentan un lujoso hotel- y que ya lideraba tras la primera manga -un supergigante- se impuso, después del eslalon decisivo, con diez centésimas de ventaja sobre Schwarz, invirtiendo el orden del resultado de hace dos años; en una prueba en la que logró su décima medalla en grandes eventos, la séptima en Mundiales (tercera de oro) y en la que al romanticismo de tener un ganador local se añadió el de que otro austriaco, Raphael Haaser, repitiera el bronce que había capturado su hermana Ricarda en esta misma disciplina tan sólo 24 horas antes.

El galo, que también cuenta -en un palmarés que sería mucho más brillante de no haber sido por sus numerosas lesiones- una plata olímpica en esta disciplina (en PyeongChang, Corea del Sur, hace cinco años), ya había sido el más rápido en el supergigante. Cubrió los 1.857 metros de la técnica pista L'Eclipse, con salida a 1.880 metros de altura y un desnivel de 590, en un minuto, ocho segundos y 25 centésimas, seis menos que Schwarz y con 14 de ventaja sobre Haaser, que mantuvo la tercera plaza en una prueba en la que el español Albert Ortega avanzó trece puestos para acabar en un meritorio octavo puesto.

Austria se presentaba en Courchevel con Schwarz, que por una décima no revalidó título, y con el actual campeón olímpico de la disciplina, Johannes Strolz, la gran sorpresa hace un año en los Juegos Olímpicos de Pekín: en los que, aparte de repetir el éxito de su padre, Hubert Strolz, que 34 años antes, en los de Calgary (Canadá), también había ganado oro en esa modalidad, sumó otro oro -por equipos- y una plata, en eslalon.

Pero el esquiador de Vorarlberg ya dejó claro en la primera bajada que no iba a optar al podio, al acabar vigésimo noveno y a casi dos segundos y medio de Pinturault un 'súper' que varias de las grandes figuras de estos Mundiales -entre ellos el suizo Marco Odermatt, el noruego Aleksander Aamodt Kilde, el austriaco Vincent Kriechmayr o el italiano Dominik Paris-, que no salieron en el eslalon decisivo, emplearon como entrenamiento con miras a las pruebas de velocidad.

Strolz, muy lejos de sus prestaciones del pasado curso, completó una jornada para el olvido al salirse de pista en el eslalon, por lo que quedó descalificado.

Al igual que en la prueba femenina y a diferencia de en otras ocasiones, en el eslalon que decidiría la prueba mixta, a partir de las dos y media de la tarde, se tomó la salida en el orden de la clasificación de la primera manga (y no de forma invertida entre los mejores quince -o treinta-).

Pinturault, que calificó su victoria como "fascinante, delante de familia y de amigos; y sobre todo después de cómo ha ido el invierno" amarró su bajada, a pesar de un pequeño error; pero Schwarz, que estaba mejorando su tiempo, cometió un fallo bastante más grueso en la antepenúltima de las 57 puertas del eslalon y vio como se le escapaba de las manos un oro que cedió por una sola décima.

Haaser se colocó tercero y su tiempo tampoco lo mejoró el talentoso y muy espectacular estadounidense River Radamus -aspirante a deslizarse algún día por las trazadas de su compatriota Bode Miller, exitoso los tres primeros lustros de este siglo-, que al final retuvo el cuarto puesto provisional (se sabía que Kriechmayr, cuarto en el 'súper', no saldría en el eslalon). En una prueba en la que el barcelonés Ortega, de 24 años, mejoró en cuatro puestos el duodécimo logrado hace dos años en los Dolomitas.

Sólo podía inquietar a Pinturault el suizo Justin Murisier, sexto en la primera bajada; y que se hizo acreedor al imaginario premio al fallo tonto de la jornada, al saltarse, nada más tomar la salida, la primera puerta del segundo recorrido.

Ni otro suizo, Loic Meillard -sexto este martes-, ni el noruego Atle Lie McGrath -quinto- lograron desahuciar a los otros dos inquilinos del podio y si 'Blacky' dio por buena la medalla de plata, Haaser se mostró emocionado por repetir el bronce que había ganado su hermana mayor, Ricarda, en idéntica disciplina, tan sólo 24 horas antes.

Nacidos en Innsbruck, la capital del Tirol, los Haaser se conviertieron en los segundos hermanos de la historia en capturar medallas en Mundiales del deporte rey invernal desde que lo lograran por última vez, aunque en otra dimensión, Janica e Ivica Kostelic para Croacia en los de St.Moritz (Suiza) de 2003: donde la gran Janica capturó dos oros -eslalon y combinada- y su hermano mayor se proclamó campeón del mundo de eslalon.

Los Mundiales de esquí alpino se reanudan este miércoles en Méribel, donde las chicas se jugarán la gloria en el supergigante, un día antes de que se dispute la prueba masculina de esa disciplina, de nuevo en Courchevel.

Adrian R. Huber

(c) Agencia EFE