Tu perro puede comprender hasta 90 palabras

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Hembra de la raza Cavalier King Charles Spaniel, una de las razas que mejor respondieron durante el estudio. (Imagen Creative Commons vista en Wikipedia).
Hembra de la raza Cavalier King Charles Spaniel, una de las razas que mejor respondieron durante el estudio. (Imagen Creative Commons vista en Wikipedia).

A estas alturas de la película no hace falta que rememore la eterna historia de amistad entre perros y humanos. La relación comenzó ya en el neolítico – hace unos 30.000 años - probablemente cuando algún congénere benévolo decidió que, en lugar de acabar con la vida de los desvalidos y tiernos lobeznos encontrados, resultaba mejor idea dárselos como mascota a sus propios cachorros humanos.

Desde entonces hasta ahora, los perros han adquirido toda clase de formas y tamaños, en función de los gustos de sus criadores, y además de brindarnos compañía, se han convertido en grandes socios laborales en actividades relacionadas con la ganadería, la salud (pueden olfatear ciertas enfermedades), los rescates y la detección de sustancias psicotrópicas.

El grado de inteligencia de estos cánidos domésticos puede compararse al de un niño de dos años, especialmente en lo relativo a la comprensión de ciertas palabras y frases sencillas. La curiosidad científica por saber qué capacidad de comprensión tenían los perros comenzó muy pronto. En 1928 la Universidad de Chicago publicó un estudio en el que se ensalzaba la capacidad de un pastor alemán llamado “Fellow” para reconocer 68 palabras y frases. Más recientemente, en 2004, la revista Science se hacía eco de la habilidad de un border collie llamado “Rico” para identificar y traer a su dueño alrededor de 200 objetos. En ambos casos hablamos de perros muy bien adiestrados por sus entrenadores.

¿Pero qué capacidad de reconocer las instrucciones tiene un perro doméstico cualquiera? Bien, para encontrar la respuesta, una pareja de psicólogas de la canadiense Universidad Dalhousie en Halifax, se propusieron emplear con ellos un método que conocían muy bien. En efecto, Catherine Reeve y Sophia Jacques decidieron que podía ser interesante usar con ellos la misma herramienta que los psicólogos emplean con los niños pequeños para evaluar su nivel lingüístico, el así llamado Inventario de Desarrollo Comunicativo MacArthur.

El trabajo se basó en entrevistas realizadas a 165 propietarios de perros de todo tipo de razas. Básicamente se les pedía que identificaran las frases o palabras que sus perros reconocían y al mismo tiempo se les hacía varias preguntas relacionadas con ellos mismos que resultaban relevantes para el estudio (del tipo experiencia en entrenamiento de perros, número de miembros de la familia que convivían con el animal, edad del perro, sexo, raza, etc.)

¿El resultado? Parece ser que la media de palabras identificadas por cada perro fue de 89 términos, la mitad de las cuales pueden clasificarse como órdenes del tipo: “siéntate”, “ven”, “busca”, “túmbate”, “ahí”, “espera”, “no”, “bien”, “déjalo”, etc. No obstante, entre los 165 perros evaluados figuraban algunos “Einstein” caninos, uno de los cuales respondía a 215 palabras. El trabajo menciona que algunas razas eran más receptivas que otras, entre ellas estaban por ejemplo el pastor australiano, border collie, pastor alemán, bichon frise, cavalier King charles spaniel y el chihuahua. Algunas de las razas que demostraron peor desempeño fueron sabuesos como el beagle o el whippet, o perros guardianes como el boxer o el mastín italiano. El perro menos habilidoso del estudio respondió únicamente a 15 palabras.

La mayoría de los perros respondían a su nombre y a órdenes cortas y sencillas como las mencionadas anteriormente. Otros muchos fueron capaces de reconocer palabras como “regalo”, “desayuno”, “cena”, “basura” y “caca”, así como algunos objetos inanimados como “pelota” o animados como “ardilla”.

Obviamente, no solo se realizaron entrevistas con los dueños. También se comprobó que los perros entendían efectivamente las órdenes. Para ello se pedía a los dueños que se las dieran y se consideraba que el perro entendía si miraba hacia arriba, se quejaba, corría, movía la cola o realizaba la acción solicitada.

El trabajo puede considerarse un primer paso importante en el sentido de que ha dotado a los investigadores de una herramienta capaz de identificar el “vocabulario” manejado por los perros. No obstante la pareja de psicólogas responsables del trabajo han advertido de que no se puede demostrar realmente que los perros entiendan el significado de las palabras, sino que tal vez estén respondiendo a un tipo de condicionamiento asociado a recompensa, como el que emplean los adiestradores por ejemplo para que obedezcan al comando “sit”.

En fin, sea como sea parece que los perros son mucho más listos de lo que pensábamos, algo que por otro lado no sorprenderá demasiado a los propietarios de estas mascotas.

El trabajo se ha publicado en la revista Applied Animal Behaviour Science.

Me enteré leyendo Zmescience.com

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