Un periodista, un estudiante de Filosofía y la frenética búsqueda de consolas de videojuegos

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Algunos minoristas como Best Buy dan trato preferencial a los compradores que pagan una suscripción, pero eso no les garantiza una consola de videojuegos. (Kaiti Sullivan/The New York Times)
Algunos minoristas como Best Buy dan trato preferencial a los compradores que pagan una suscripción, pero eso no les garantiza una consola de videojuegos. (Kaiti Sullivan/The New York Times)

Unos cuantos segundos antes del mediodía del lunes, Jake Randall empezó a alentar a las personas que veían su transmisión en directo en YouTube para que comenzaran a refrescar el sitio web de Walmart en el navegador de sus computadoras.

Tras su solicitud, miles de personas en todo Estados Unidos comenzaron a presionar las teclas con furia, compitiendo para llegar al frente de la línea virtual del vendedor minorista por el regalo más deseado de esta temporada decembrina: una consola de videojuegos. Para incrementar sus posibilidades, Randall recomendó que los 8000 espectadores de su transmisión en vivo también “se formaran” a través de la aplicación de Walmart en sus celulares. A medida que pasaban los minutos, algunos afortunados le mandaron a Randall las capturas de pantalla de sus compras. Algunos le enviaron donaciones (alrededor de 2000 dólares en total) para agradecerle por su ayuda. Otros no tuvieron éxito. En una hora, todas las consolas estaban agotadas.

Filas largas afuera de las tiendas minoristas que se convierten en peleas, compradores desesperados que refrescan sitios web en un intento de ganarles a los bots y una industria casera de personas como Randall que comercian con consejos y ganan dinero en el proceso: ese es el estado del mercado de las consolas de videojuegos a un año del lanzamiento de una nueva generación de los muy codiciados dispositivos en el punto más álgido de la pandemia. La Xbox Series X de Microsoft, con un precio de venta de 499 dólares, y la PlayStation 5 de Sony, de 399 dólares, llegaron cuando la popularidad de los videojuegos se disparaba debido a que las personas estaban encerradas y han estado en alta demanda y escasas desde entonces.

Ahora, con la temporada de compras de fin de año a todo vapor, esas mismas consolas continúan siendo el regalo anhelado en muchas listas de deseos. El resultado es una salvaje competencia, tanto de otros videojugadores como de personas que adquieren tantos dispositivos como pueden (en ocasiones utilizando los llamados bots de compras para apoderarse de estos con más rapidez de lo que podría hacerlo un humano) para después revenderlos por el doble o incluso el triple del precio de venta en sitios web como eBay o Facebook Marketplace.

“Crecí jugando videojuegos. Todos quieren ser el héroe de los videojuegos”, afirmó Matt Swider, quien renunció a su trabajo como periodista el mes pasado y ahora se queda en su apartamento en la ciudad de Nueva York, donde monitorea de manera frenética los sitios web para enviar alertas a través de Twitter a sus seguidores cuando los minoristas tienen consolas a la venta. “Los villanos en esta historia son los revendedores que emplean bots tanto en persona como en línea”.

Comprar una consola de videojuegos esta temporada resulta en particular complicado este año. Al copiar lo que hace Amazon, minoristas como Best Buy, Walmart y GameStop ponen las consolas disponibles, en muchos casos, primero a aquellos que pagan para ser parte de sus programas de membresía. Incluso así, pagar alrededor de 200 dólares al año a Best Buy por una suscripción no es una garantía de que los compradores conseguirán la consola. Así que, además de eso, los clientes siguen a personas en YouTube, Twitter, Twitch y Discord para obtener indicios y actualizaciones sobre qué tiendas podrían tener los artículos en existencia o cuándo una consola podría de repente estar disponible en un sitio web para comprarla. Entonces, se convierte en una carrera para ganarles a los bots.

Aunque es normal que las consolas sean difíciles de conseguir cuando son lanzadas, la escasez vista en el último año no es para nada normal. Los problemas se deben a las bien documentadas complicaciones causadas por la pandemia que enfrenta la cadena de suministro global, que han hecho que cueste trabajo obtener los chips de computadora que muchos dispositivos requieren.

Sigue habiendo pocas existencias de las nuevas consolas de videojuegos en esta época de festividades, lo que genera industrias caseras de personas que dan recomendaciones y de revendedores que ganan dinero debido a la escasez. (Leon Edler/The New York Times)
Sigue habiendo pocas existencias de las nuevas consolas de videojuegos en esta época de festividades, lo que genera industrias caseras de personas que dan recomendaciones y de revendedores que ganan dinero debido a la escasez. (Leon Edler/The New York Times)

“Estamos trabajando tan rápido como es posible con nuestros socios de manufactura y venta minorista para hacer expedita la producción y el envío para satisfacer la demanda sin precedentes”, indicó Microsoft en un comunicado. La compañía declinó comentar cuántas consolas ha vendido hasta la fecha.

Sony rechazó responder a preguntas sobre los problemas por la demanda, en cambio refirió a una publicación reciente en el blog de Jim Ryan, el director ejecutivo de la compañía, en la que reconoce que “las limitaciones de inventario siguen siendo una fuente de frustración para muchos de nuestros clientes”.

“Estén tranquilos de que estamos concentrados por completo en hacer todo lo que esté en nuestro poder para enviar tantas unidades como sea posible”, escribió Ryan. Sony señaló en un informe de ganancias trimestral de septiembre que había vendido 13,4 millones de consolas PlayStation 5 desde su lanzamiento en noviembre de 2020.

David Gibson, un analista sénior de la compañía de servicios financieros MST Financial con sede en Australia, estimó que para fines del año Sony habrá distribuido diecinueve millones de consolas desde que la PlayStation 5 fue lanzada y Microsoft, alrededor de once a doce millones de estas, impulsado en parte por el lanzamiento de un nuevo juego de su franquicia insignia “Halo”. Sin embargo, comentó que ambas compañías podrían haber vendido muchas más unidades si la pandemia no hubiera afectado las cadenas de suministro globales. El “mercado de las consolas no satisfará la demanda hasta finales de 2022, en todo caso”, aseguró.

Poco después de que salió la PlayStation 5, Swider, en ese entonces el editor jefe en Estados Unidos de TechRadar, un sitio web de reseñas y recomendaciones de tecnología, se frustró con sus propios intentos de comprar una. Así que comenzó a rastrear y tuitear cuando encontraba consolas de videojuegos a la venta.

Comenzó a recibir avisos de parte de empleados dentro de minoristas como Best Buy y Walmart cuando un cargamento de consolas llegaba a alguna sucursal o a bodegas regionales. A fines del año pasado, tenía 21.000 seguidores en su cuenta de Twitter; ahora, posee más de un millón.

Calculó que ha ayudado a más de 130.000 personas a obtener una consola este año. A cambio, espera ganar dinero al cobrar 5 dólares al mes a los suscriptores de su nuevo boletín de la plataforma Substack, llamado “The Shortcut”, que ofrecerá recomendaciones sobre tecnología y consejos sobre cómo conseguir una consola u otros aparatos electrónicos. Cuando sus seguidores usan sus vínculos para comprar artículos en los sitios web de varios minoristas, puede ganar comisiones, llamadas “cuotas de afiliados” por esas ventas.

Otro sabueso del menudeo, Randall, aseguró que no gana dinero de comisiones, pero genera ganancias a través de sus transmisiones en directo de varias horas en YouTube, las cuales brindan indicios sobre cuándo los minoristas podrían poner a la venta consolas, así como trucos y consejos sobre cómo comprar una. Randall, quien no puede realizar un trabajo tradicional porque tiene fibrosis quística, dijo que las transmisiones se trataban de más que solo ayudar a padres o videojugadores frustrados a conseguir las populares consolas.

Algunos videojugadores han usado los consejos con éxito.

Jeff Mahoney, un hombre de 38 años en Katy, Texas, dijo que había conseguido al menos cinco consolas PlayStation y dos Xbox al monitorear el canal de Discord administrado por “Lord Restock”, quien en realidad tiene 21 años y es un estudiante de Filosofía en la Universidad de Tampa que, cuando fue contactado, solicitó permanecer anónimo porque no quería ser blanco en línea de los revendedores. Tras adquirir una PlayStation para él mismo, Mahoney, quien trabaja en la firma de contabilidad KPMG, relató que pudo comprar los otros dispositivos para vecinos que querían regalos de Navidad para sus hijos.

“Les dije: ‘Oye, no vas a ir y pagar 800 dólares a revendedores que usan bots y hacen la vida miserable para todos los demás. Aquí estoy para ayudar’”.

© 2021 The New York Times Company

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