El peor momento de Boris Johnson: tras una serie de escándalos, sufrió un duro revés electoral

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El primer ministro británico aceptó el veredicto e indicó que los votantes manifestaron "sus frustraciones"
LEON NEAL

PARÍS.– Este fin de año se ha convertido en una pesadilla para el primer ministro británico, Boris Johnson, que se vio obligado ayer a asumir “en forma personal” la estrepitosa derrota de los conservadores de su partido en las legislativas parciales de North Shropshire.

Sumergido en una serie de escándalos, Johnson declaró hacerse cargo de la derrota de su partido en esa elección local, que lo fragiliza aun más en plena resurgencia epidémica de Covid, que, en las últimas 24 horas, provocó más de 94.000 nuevos casos en el Reino Unido, a pesar de una masiva campaña de vacunación de refuerzo de casi un millón de personas por día.

El escaño perdido en North Shropshire estuvo ocupado por conservadores durante más de 200 años
Jacob King


El escaño perdido en North Shropshire estuvo ocupado por conservadores durante más de 200 años (Jacob King/)

Dos años después de su histórica victoria electoral, gracias a la promesa de realizar todos los objetivos del Brexit, el ejercicio actual del poder se parece más bien a un agujero negro, que cada día trae una nueva amenaza. Johnson, que hasta hace muy poco se vanagloriaba de mantener una popularidad a toda prueba, ve actualmente su autoridad cuestionada hasta por sus propias filas, en momentos en que los escándalos se acumulan, la inflación se dispara y las contaminaciones aumenta en forma espectacular, poniendo en peligro los planes de Navidad de los británicos.

El jueves, una elección legislativa parcial en el North Shropshire, circunscripción rural del centro de Inglaterra conquistada desde hace décadas por los conservadores y muy pro-Brexit fue ganada por los liberal-demócratas con 47% de los votos, unos 6.000 votos más que su rival conservador, según resultados oficiales anunciados en la madrugada de ayer.

Los electores expresaron “claramente” a Boris Johnson que “la fiesta terminó”, lanzó la ganadora, Helen Morgan, tras el anuncio de su victoria.

“Su gobierno, dirigido con mentiras y fanfarronadas, que tendrá que rendir cuentas, puede y será vencido”, advirtió Morgan. La nueva diputada de 46 años se quedó con la banca conservadora de Owen Paterson, en puesto desde 1997, obligado a renunciar por un escándalo de lobbying.

Boris Johnson reconoció que el escándalo por las fiestas celebradas en Downing Street podría haber impactado negativamente en la votación parlamentaria
Jessica Taylor


Boris Johnson reconoció que el escándalo por las fiestas celebradas en Downing Street podría haber impactado negativamente en la votación parlamentaria (Jessica Taylor/)

En las últimas legislativas de 2019, Paterson había obtenido 62,7% de los sufragios y una confortable mayoría de casi 23.000 papeletas. Esta vez, la tasa de participación de North Shropshire se elevó a 46,3% (o sea 38.093 votantes, según un conteo definitivo), muy lejos del 62,9% de las elecciones generales de diciembre de 2019.

“Con toda humildad, tengo que aceptar ese veredicto”, confesó Johnson. “Soy responsable de todo lo que ha hecho el gobierno y desde luego asumo toda la responsabilidad”, agregó. El jefe del gobierno aseguró “comprender por qué la gente se siente frustrada”.

El mes pasado, Johnson trató de salvar a Paterson tratando de modificar las reglas disciplinarias del Parlamento británico, antes de hacer marcha atrás debido a la violenta reacción desatada hasta en sus propias filas. Ese escándalo se inscribió en una larga serie de “affaires” embarazosos: acusaciones de corrupción en el partido y violación de restricciones sanitarias.

El principal de ellos, que hizo caer en picada la popularidad del primer ministro, fue la revelación de reuniones festivas en Downing Street —la sede del gobierno— en diciembre de 2020, cuando todo el país estaba confinado por la pandemia de coronavirus. Incluso el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, se declaró “decepcionado”, llamando a todos a “respetar las reglas”.

La gota que rebalsó ese vaso cayó cuando los periódicos The Guardian y The Independent revelaron que el mismo Johnson había participado en un brindis en la sede del gobierno el 15 de mayo de 2020, violando las restricciones sanitarias. Oliver Dowden, presidente del Partido Conservador, declaró ayer que se trataba de una “reunión” organizada en un jardín, para limitar los riesgos de transmisión de Covid-19

“Pienso que fue perfectamente apropiado y razonable”, afirmó.

El presidente del Partido Conservador, Oliver Dowden, dijo que los votantes "quisieron enviar un mensaje" y que en el espacio político "lo entendieron"
TOLGA AKMEN


El presidente del Partido Conservador, Oliver Dowden, dijo que los votantes "quisieron enviar un mensaje" y que en el espacio político "lo entendieron" (TOLGA AKMEN/)

Pero, según los mismos conservadores, la bofetada de North Shropshire al dirigente tory de 57 años refleja la actual exasperación popular.

“Los electores de North Shropshire están hartos. Creo que quisieron enviarnos un mensaje y los hemos escuchado”, reconoció Dowden.

Para el diario conservador The Telegraph, la derrota del Partido Tory en una circunscripción que controlaba desde hace casi 200 años es una auténtica “humillación” para el primer ministro. Esto “asustará a muchos diputados tories y podría plantear serios interrogantes sobre el futuro de Johnson”, anota por su parte el periódico de izquierda The Guardian.

La hipótesis de un voto de desconfianza en contra suya dentro del partido, que provocaría su remplazo al frente del ejecutivo, ha dejado de ser tabú. Y si bien pocos son los diputados que, hasta el momento han apoyado la idea, los nombres de la ministra de Relaciones Exteriores, Liz Truss, y de Finanzas, Rishi Sunak, ya circulan en los medios políticos y periodísticos como eventuales candidatos.

Todos estos tropiezos caen en el peor momento para el jefe del gobierno, cuando el Reino Unido está confrontado a “un tsunami” —según sus propios términos— de contaminaciones provocadas por la cepa ómicron, en un país que deplora cerca de 147.000 muertos.

Los casos de covid-19 en Reino Unido son más altos ahora que en esta época del año pasado cuando partes de Inglaterra estaban bajo confinamiento.
Getty Images


Los casos de covid-19 en Reino Unido son más altos ahora que en esta época del año pasado, cuando partes de Inglaterra estaban bajo confinamiento (Getty Images/)

Su credibilidad está tan fragilizada, que el martes pasado tuvo enormes dificultades para hacer aceptar su famoso Plan B sanitario, que impuso nuevas restricciones anti-Covid: 99 diputados de su propio partido votaron contra la instauración de un pase sanitario para los eventos que reúnan más de 500 personas. Juzgado liberticida por los tories, el proyecto fue finalmente aceptado en los Comunes gracias al voto de la oposición laborista. A nivel del Partido Conservador, solo la ex primera ministra Theresa May padeció semejante rebelión desde la segunda guerra mundial.

Para el diputado conservador Roger Gale, Johnson debe “probar” ahora que sigue siendo capaz de dirigir el país si quiere conservar su puesto.

“El Partido Conservador tiene la reputación de no hacer prisioneros. Si el primer ministro fracasa, el primer ministro se va”, advirtió ayer. Gale no olvidó de recordar que Boris Johnson llegó al poder después que Theresa May fue despedida por su propio partido.

Según el último sondeo del instituto Ipsos Mori, publicado la semana pasada, Keir Starmer, líder de los laboristas, supera en 13 puntos a Boris Johnson en opiniones favorables. Un resultado jamás visto desde 2008.

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