Este pelotero impresiona a los Marlins. Debutó en Grandes Ligas en julio y no para de batear

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David Santiago/dsantiago@miamiherald.com

Paul Leblanc todavía está en una nube de felicidad.

Ha pasado poco más de una semana desde que su hijo, el jugador de cuadro Charles Leblanc, debutara en Grandes Ligas con los Marlins el 30 de julio.

Logró su primer hit esa misma noche y conectó su primer jonrón un día después con más de un docenas de familiares y amigos en las gradas vistiendo camisetas con el número 83 de Leblanc, que habían hecho a la medida cuando llegaron al loanDepot park de la Pequeña Habana.

Las emociones eran difíciles de contener.

“Cada vez que pienso en eso, su primera vez en el terreno de juego en Miami, es como si viera su vida pasando ante mis ojos”, expresó Paul en una entrevista telefónica el lunes.

“Es volver a cuando tenía dos años en el patio trasero y comenzó a batear pelotas. Ahí comenzó todo’’.

Y Leblanc ha seguido impresionando desde ese estreno.

El jugador de cuadro de 26 años de Laval, Quebec, a unos 40 minutos de Montreal, se embasó de manera segura en cada uno de sus primeros ocho juegos con los Marlins.

Promedia .444 (27-12) con cuatro dobles, un jonrón, una impulsada y cuatro anotadas. Ha conectado más de un hit en cuatro de los ocho partidos, incluido uno de tres sencillos el domingo.

“Me he acomodado”, afirmó Leblanc.

Y les está dando a los Marlins algo en lo que pensar mientras pasan los últimos dos meses de la temporada, en parte, evaluando a los mejores jugadores jóvenes de la organización para determinar quién podría tener un papel en el futuro del club.

Leblanc no está clasificado entre los 30 mejores prospectos de Miami.

La organización lo adquirió de los Rangers de Texas con la Regla 5ta del Draft en diciembre.

Pero su producción en este inicio de Grandes Ligas junto con lo que hizo en Triple A Jacksonville antes de ser convocado (promediaba .302 con 14 cuadrangulares) es difícil de negar.

“Es un pelotero que tiene un plan de juego bastante bueno cuando sale al terreno y lo mantiene’’, señaló el manager de los Marlins, Don Mattingly.

“Creo que esa es una de las cosas que enseguida ves. Está más tranquilo y tene ya algunas veces al bate. Él no está saltando por todo. Tiene una idea de lo que quiere hacer, lo cumple y está teniendo éxito. Parece ser bueno en muchas cosas. Corre bastante bien. Ha sido bastante estable con sus manos en tercera. Puede jugar en múltiples posiciones. En este punto no ha hecho nada que diga que no es un jugador de las Mayores”.

Llegar a Grandes Ligas era el sueño de Leblanc desde hace tiempo. El objetivo lo enfocó en 2013 cuando formó parte de la selección nacional juvenil de Canadá.

“Solo ese sentimiento de pensar ‘OK, en realidad eres uno de los mejores jugadores del país a tu edad’, ahí fue cuando realmente hice clic”, aseguró Leblanc, el pelotero número 22 nacido en Canadá en llegar a las Mayores.

Leblanc dijo que sintió que la temporada 2021 fue un gran año para él.

Conectó 17 jonrones en 96 juegos para la filial Triple A de los Rangers después de disparar solo 22 entre 2016 y 2019.

“Mi primer año de poder de ruptura”, sentenció Leblanc.

Ese éxito continuó en su primer año con los Marlins y lo llevó a su debut en Grandes Ligas.

Leblanc declaró que no sintió los nervios, pero notó que su corazón estaba “muy acelerado” durante su primer turno al bate.

Pero cuando Leblanc consiguió su primer hit, un doble al jardín derecho contra Carlos Carrasco, de los Mets de Nueva York, en la octava entrada de su debut en julio, declaró que el único pensamiento que pasó por su mente fue si debería intentar un triple.

Disparó un cuadrangular de 395 pies por el jardín izquierdo al día siguiente contra Taijuan Walker y señaló a su familia en las gradas mientras recorría las bases.

“Definitivamente fue especial”, proclamó Leblanc.

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Desde las gradas, la familia solo podía reflexionar y disfrutar del momento. Los padres, la hermana, la abuela, la prometida y la familia de la prometida estuvieron todos en Miami para sus primeros dos partidos, aunque casi pierden su vuelo de Montreal a Fort Lauderdale el día del estreno de Leblanc.

“Cuando conectó su primer hit fue algo que no puedo describir’’, expresó Paul.

“Las emociones eran tan altas. Estábamos saltando. Mi esposa y yo nos besábamos y nos abrazamos. No puedo describir las emociones”.

Leblanc espera que vengan más momentos de felicidad.

Por ahora está defendiendo su caso para tener la oportunidad de seguir jugando.

“Al final del día el béisbol es béisbol. Obviamente, va a ser un poco mejor aquí. El vestidor es un poco más bonito y es más agradable estar aquí, pero el béisbol es el béisbol. Con suerte, podré adaptarme y hacer mi trabajo’’.