El Papa advirtió del peligro de convertir a la Iglesia en un partido político o una empresa

LA NACION
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ROMA.- El papa Francisco advirtió hoy del peligro de convertir a la Iglesia en un partido político, una asociación humanitaria o una empresa, en su tradicional catequesis de los miércoles, que presidió en streaming desde la Biblioteca del Palacio Apostólico del Vaticano debido a las restricciones por el coronavirus.

Al reflexionar sobre la oración en las primeras comunidades cristianas, indicó que son cuatro las características esenciales de la vida eclesial: la escucha y predicación de la enseñanza de los apóstoles; la búsqueda constante de la comunión fraterna, la caridad; la fracción del pan, es decir, la vida eucarística; y la oración. Y que "todo lo que en la Iglesia crece fuera de estas 'coordenadas', no tiene fundamento, es como una casa construida sobre arena".

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Francisco recordó que "lo que no entra en estas coordenadas está privado de eclesialidad, no es eclesial". "Es Dios quien hace la Iglesia, no el clamor de las obras. La Iglesia no es un mercado, la Iglesia no es un grupo de empresarios que van adelante con esta nueva empresa. La Iglesia es obra del Espíritu Santo, que Jesús nos ha enviado para reunirnos", subrayó.

"A veces, siento una gran tristeza cuando veo alguna comunidad que, con buena voluntad, se equivoca de camino porque piensa que hace Iglesia en mítines, como si fuera un partido político: la mayoría, la minoría, qué piensa este, ese, el otro.", lamentó. "Yo me pregunto: ¿dónde está el Espíritu Santo, ahí? ¿Dónde está la oración? ¿Dónde el amor comunitario? ¿Dónde la Eucaristía?", se preguntó. "Sin estas cuatro coordenadas, la Iglesia se convierte en una sociedad humana, un partido político -mayoría, minoría-, los cambios se hacen como si fuera una empresa, por mayoría o minoría. Pero no está el Espíritu Santo. Y la presencia del Espíritu Santo está precisamente garantizada por estas cuatro coordenadas", insistió.

"Si falta esto, falta el Espíritu, y si falta el Espíritu nosotros seremos una bonita asociación humanitaria, de beneficencia, bien, bien, también un partido, digamos así, eclesial, pero no está la Iglesia", siguió. "Y por esto la Iglesia no puede crecer por estas cosas: crece no por proselitismo, como cualquier empresa, crece por atracción. ¿Y quién mueve la atracción? El Espíritu Santo", sentenció.

Invitó, finalmente, a no olvidar "nunca" las palabras de su predecesor, Benedicto XVI, papa emérito, que dijo que "La Iglesia no crece por proselitismo, crece por atracción". "Si falta el Espíritu Santo, que es lo que atrae a Jesús, ahí no está la Iglesia. Hay un bonito club de amigos, bien, con buenas intenciones, pero no está la Iglesia, no hay sinodalidad", concluyó.