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“La pandemia continúa”: tras la alerta de la OMS, ¿qué medidas sanitarias debería reforzar la Argentina?

Los especialistas miran con preocupación las potenciales subvariantes del Covid; sobre todo, por sus capacidades de evadir la respuesta inmunológica
Los especialistas miran con preocupación las potenciales subvariantes del Covid; sobre todo, por sus capacidades de evadir la respuesta inmunológica

Con la decisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de que la circulación del virus SARS-CoV-2 sigue siendo una emergencia sanitaria de preocupación internacional, llegó también la recomendación a los países miembro de ajustar la vigilancia epidemiológica y genómica, el acceso al testeo, la disponibilidad de antivirales para uso temprano, la capacidad de respuesta rápida en el caso de un rebrote y la vacunación de los grupos de riesgo. ¿Qué habría que reforzar en el país en esta etapa?

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Los datos de evolución de la pandemia que analizó el comité técnico que asesora al director general de la OMS ubican a la Argentina en el 14º lugar en el mundo con más de 130.000 fallecidos y en el 16º con más de 10 millones de casos detectados. Al tener en cuenta el impacto del Covid-19 en vidas por cada 100.000 habitantes, lo que permite ya comparar en términos de resultados de la gestión sanitaria, el país aparece en el 29º lugar entre 237 países y territorios monitoreados.

Apenas el 54,5% de los más de 41 millones de argentinos que iniciaron el esquema de vacunación, volvió a un vacunatorio a partir de noviembre de 2021 para recibir el primer refuerzo, cuando se habilitó su aplicación. Para los otros dos refuerzos vigentes –el segundo se empezó a administrar en abril del año pasado y el tercero, en octubre–, la cobertura cae ya por debajo del 18%.

“La pandemia continúa, pero estamos en un momento diferente en gran medida por las vacunas que funcionan muy bien en lo que más nos interesa, que es la protección de la enfermedad grave y la muerte. Contradictoriamente, tienen menos efectividad en prevenir en términos generales la infección, que en la mayoría de los casos se cursa leve o asintomática”, repasó Jorge Geffner, profesor titular de la Cátedra de Inmunología de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA). “En el mundo –recordó–, llegamos a tener 16.000 decesos diarios y, hoy, esa cifra se redujo en más de 10 veces. Pero la pandemia continúa y es un virus que debe seguir preocupándonos porque es muy cambiante, con [sublinajes de ómicron] no más graves ni agresivas, pero con capacidad de evadir la respuesta inmunológica.”

Lo que falta

Geffner insistió en la necesidad de contar con una campaña de difusión “más enérgica” sobre la aplicación de los refuerzos para evitar la infección grave. Aconsejaría volver al uso preventivo del barbijo en el transporte público, sobre todo en horarios pico, y en los aviones. “En algunos países se está trabajando correctamente en la ventilación de los ambientes y el filtrado del aire. En eso, estamos atrasados –apuntó–. En la universidad, por ejemplo, con aulas con cien alumnos o en lugares de trabajo sería importante implementar controles con medidores de dióxido de carbono e imponer el uso de filtros de aire.” Esta medida, en ambientes cerrados, sirve para prevenir no solo Covid, sino otras infecciones respiratorias.

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El monitoreo de aguas residuales, el acceso a tests diagnósticos y el seguimiento de las variantes virales son otros puntos a mejorar. “Hay que hacer un esfuerzo para incrementar la secuenciación [de aislamientos virales], con un muestreo más amplio y representativo del país para ver qué nuevas variantes del SARS-CoV-2 se van imponiendo y pesquisar si una nueva patea el tablero como lo hizo ómicron –sostuvo Geffner–. No es el escenario más probable, porque ya debería haber surgido, pero en salud pública tenemos que tener en cuenta no solo los escenarios más probables, sino también los escenarios poco probables que, si se presentan, pueden ser un gran problema.”

Para Adolfo Sánchez de León, secretario general del Grupo PAIS (Pacto Argentino por la Inclusión en Salud), que reúne a cien sanitaristas, era previsible la decisión de la OMS por la cantidad de casos en el mundo en las últimas semanas y las nuevas variantes. “En esta etapa –consideró–, es importante hacer hincapié en la vacunación, acelerar la incorporación de las dosis bivalentes y completar esquemas de vacunación. Luego, hay que enfatizar en la promoción de los cuidados básicos para la prevención de contagios y mejorar la comunicación. También, hay que reforzar la detección del aumento de casos y si requieren internación, con una mayor vigilancia de las nuevas variantes para que no impacten en las hospitalizaciones y la ocupación de las camas de terapia.”

Edgardo Knopoff, profesor titular y director del Departamento de Salud Pública de la UBA, señaló: “Todavía estamos aprendiendo sobre esta pandemia. Las cifras de lo que pasa en China y Japón nos vuelven a preocupar. La protección de las vacunas es importante, pero aún se mantiene la alerta por posibles [nuevas] variantes o, también, el efecto que puedan tener los contagios masivos, así como el Covid prolongado en muchos de los afectados.”

A eso, sumó ante la consulta, que tanto los sistemas de salud como los profesionales están estresados y con menor capacidad. Enseguida, enumeró en qué tendrían que trabajar las autoridades sanitarias en esta etapa: “Asegurar el reconocimiento a los profesionales que no se hizo, fortalecer los equipos profesionales con la incorporación de más personal, preparar los lugares que no estaban suficientemente preparados y hubo que improvisar en 2020, pero aún hay que arreglar, y aumentar los testeos o el acceso de la población”.

Knopoff, que es médico del Hospital Piñero, coincidió en que habría que aprovechar este momento para incentivar la vacunación e incorporar medidas de ventilación y medición del aire en todos los establecimientos con alta concurrencia, hospitales y escuelas.