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Oppenheimer español: ¿Habrá una nueva oleada de migrantes venezolanos?

La candidata opositora venezolana, María Corina Machado, pronostica un gran aumento del éxodo de venezolanos a toda Latinoamérica, Estados Unidos y España si la dictadura de Nicolás Maduro no convoca a las elecciones libres programadas para este año.

En una entrevista pocos días atrás, Machado me dijo que los líderes de todos los países receptores de migrantes venezolanos van a estar jugando con fuego si no le ponen más presión a Maduro para que cumpla con los compromisos que asumió en las negociaciones de Barbados en octubre. Allí, el régimen de Maduro se comprometió a realizar elecciones libres en la segunda mitad de este año.

“A nadie le conviene una Venezuela en colapso con un caos total,” me dijo Machado, a propósito del hecho de que el régimen venezolano aún no ha anunciado una fecha para la votación. “Si Maduro no hace las elecciones y por la fuerza nos ataca, eso significa que podemos llegar a ver en pocos meses uno o dos millones de migrantes más”.

Casi ocho millones de venezolanos han huido de su país en los últimos años, la mayoría de ellos a otros países latinoamericanos, según cifras de Naciones Unidas. Más de medio millón han emigrado a Estados Unidos, muchos de ellos cruzando la frontera de México, lo que ha contribuido a una crisis fronteriza que se está convirtiendo en un tema clave en las elecciones estadounidenses de 2024.

“La migración se va a reducir y se va a acabar el día que los venezolanos sientan que tienen futuro en su país”, agregó. “Pero eso solo va a ocurrir después que nosotros saquemos a Maduro y a este régimen del poder”.

La falta de realización de las elecciones también se traduciría en mayores peligros para la seguridad de la región, añadió Machado.

“Más de la mitad del territorio de Venezuela ya está bajo control de grupos criminales”, afirmó Machado. Muchos de estos grupos tienen vínculos con las bandas de narcotraficantes que aterrorizan a otros países latinoamericanos.

Machado, que ganó las primarias opositoras de octubre por una abrumadora mayoría de más del 90 por ciento de los votos, lanzó su campaña presidencial esta semana. Sin embargo, el gobierno la ha inhabilitado para postularse para cualquier cargo público.

Varios gobiernos están pidiendo que Maduro revierta esa prohibición contra Machado, pero el clamor regional por una restauración de la democracia en Venezuela se ha debilitado en los últimos años.

Cuando le pregunté a Machado cómo hará su campaña, me dijo que está obteniendo un apoyo público masivo a pesar de estar totalmente censurada en los medios venezolanos.

“¿Sabes cuántas entrevistas yo tuve en televisión abierta en medios importantes de enero a diciembre del año pasado?”, me preguntó. “¡Cero!.”

Pero Machado me aseguró que está recibiendo un enorme apoyo, tal como quedó demostrado en las elecciones primarias opositoras del año pasado. Por intimidación gubernamental, se esperaba que votaran solo un millón de personas, y más de 2,2 millones acudieron a votar, señaló.

“El régimen está mucho más débil de lo que se ve desde afuera”, me dijo Machado.

Es difícil saber si Machado tiene alguna posibilidad de revertir la inhabilitación para presentarse como candidata, o si Maduro hará las elecciones, o las suspenderá. Muchos especulan que Maduro ha reavivado el conflicto limítrofe con Guyana para tener una excusa para anular las elecciones.

Pero Machado tiene razón en que la comunidad internacional tiene que aumentar la presión diplomática para que Venezuela realice sus elecciones este año, según lo exige la Constitución vigente.

La economía venezolana está nuevamente en franca caída, tras una ligera recuperación en los últimos tres años. La inflación actual es del 193 por ciento anual, una de las más altas del mundo, y un 53 por ciento de la población vive en la pobreza.

A menos que Washington, América latina y España exijan que Maduro cumpla las promesas hechas por su gobierno en el acuerdo negociado en Barbados el año pasado para celebrar elecciones libres este año, pronto veremos un nuevo éxodo masivo de venezolanos y un aumento de la violencia de las narco-pandillas en toda la región.