Ofendió a una clienta con insultos raciales y perdió su negocio

Deianeira Ford, una joven madre, decidió llevar a sus dos pequeños hijos a un establecimiento de Dairy Queen en Zion, Illinois, pero nunca imaginó que sería tratada de modo discriminatorio.

Ford, quien es afroamericana, dice que no recibió su orden completa y pidió un reembolso, pero para su sorpresa, el dueño de la franquicia, Jim Crichton, se acercó a ella y se negó a devolverle todo el dinero.

WGN Chicago.

En la disputa siguiente, Crichton usó un insulto racial contra la mujer de 21 años.

“Fue realmente molesto especialmente por tener a mis hijos en el auto, nadie merece ser tratado así”, dijo Ford.

La joven estaba tan molesta que llamó a la policía por el incidente. El reporte policial da cuenta de que Crichton le dijo a la policía que “estaría feliz de ir a la cárcel por el incidente y orgullosamente admitió llamar a Ford con el insulto racial. También afirmó que estaba ‘harto de los negros”.

“Durante el curso de mi conversación con Crichton, usó la palabra ‘n–‘ libremente para describir a los negros”, escribió el oficial de la policía. Sin embargo, aunque deplorable, esta actitud no equivale a un delito.

De modo que Ford ventiló su ira e impotencia en Facebook, y contactó a la sede de Dairy Queen con una queja.

El jueves, la compañía divulgó un comunicado diciendo que las acciones de Crichton “son inexcusables, reprensibles e inaceptables. De ninguna manera perdonamos su conducta o lenguaje”.

Evidentemente no habían sido las primeras quejas contra Crichton, quien emitió una disculpa pública, pero ya era tarde. La sede de Dairy Queen decidió eliminar su derecho sobre la franquicia.

El domingo, el movimiento cívico Black Lives Matter convocó a una protesta delante del local.

La abogada de Ford, Renea Amen, dijo al diario The Washington Post que revocar la licencia de la franquicia era un buen primer paso, pero no descarta otras acciones legales.

“No quería que mis clientes se fueran con sólo una carta de disculpa”, dijo. Dairy Queen y Crichton “recibieron dinero de esta comunidad. Creo que esos días en los que las empresas y los dueños de negocios podían maltratar a la gente y sólo decir ‘lo siento ya se acabaron”.