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Obras del Tren Maya superan los mil millones de pesos en irregularidades por segundo año consecutivo

Cuartoscuro
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Por segundo año consecutivo, las obras del Tren Maya acumularon observaciones millonarias por irregularidades como pagos en exceso, pagos indebidos y gastos sin comprobar.   

En el análisis de la Cuenta Pública de 2020, que se dio a conocer en febrero del año pasado, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó irregularidades que ascendían a mil 300 millones de pesos. Ahora, en el informe de fiscalización de la Cuenta Pública de 2021, que se dio a conocer este lunes, la ASF volvió a detectar numerosas anomalías, esta vez, por mil 420 millones de pesos

Asimismo, el órgano federal de fiscalización reportó fallas tanto en la planeación como en el diseño y la ejecución del proyecto ferroviario, una de las obras de infraestructura más importantes del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, en la que, tan solo el año pasado, se gastaron más de 181 mil millones de pesos, un 185% más de lo aprobado

El Tramo 4 del Tren Maya, que va de Izamal a Cancún, es el que acumuló más observaciones millonarias por irregularidades. La Auditoría expuso que el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), dependencia federal encargada del proyecto, tiene que aclarar la compra de muros de contención y de pavimentos por casi 900 millones de pesos, pues se trata —apuntó la ASF— de “pagos en exceso”. Esto, “debido a que se consideraron cantidades muy superiores en el costo directo de los materiales”. 

En el informe sobre este tramo de la obra, uno de los 15 que realizó la ASF a todo el proyecto ferroviario en 2021, también se expuso que se realizaron otros pagos en exceso, como el desembolso de casi 50 millones de pesos a pesar de que no se acreditó la participación del personal contratado para realizar informes mensuales de obra y supervisión. 

Asimismo, se realizaron pagos por 37 millones de pesos a la compañía Blackrock por una propuesta de la que “no se acreditó el uso e implementación de la misma dentro del proyecto del Tren Maya” y más pagos en exceso por 14 millones de pesos a la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), “ya que solo se acreditaron 68 de 106 entregables”. 

Otro de los tramos señalados es el número 5, que va Cancún-Playa del Carmen-Tulum. Es uno de los trazos más polémicos de los ocho que en total integran el proyecto, debido a las implicaciones medioambientales que tiene la construcción del tren en una zona donde abundan los cenotes y las cuevas submarinas, así como cientos de kilómetros de fauna y vegetación selvática. 

Aunque la Auditoría no entró a fondo a analizar los posibles efectos ecológicos y medioambientales de la construcción del Tren Maya en esta zona selvática (las obras de desmonte arrancaron a inicios de 2022, meses antes de la revisión), sí expuso que hubo una “insuficiente planeación y programación de la obra” en este tramo. 

Como resultado de esa mala planeación, la ASF señaló que el Fonatur realizó obras y trabajos de mantenimiento en la carretera que va de Cancún a Playa del Carmen, a pesar de que se cambió el trazo para que el paso del tren ya no fuera por esa vía, sino elevado. Y que, de nuevo, en abril de este año, se volvió a cambiar el tramo ferroviario en este punto, “por lo que, en consecuencia, se tendrá que realizar nuevamente la ingeniería básica, el proyecto ejecutivo y la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del Tramo 5 Sur, con el correspondiente impacto en monto y plazo”. 

En cuanto al Tramo 5 Norte, el que va de Playa del Carmen a Cancún, mismo que quedó en manos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Auditoría expuso que en la elaboración del Proyecto Ejecutivo “no se contó con documentación comprobatoria de los entregables” y que tampoco se proporcionó “la documentación que compruebe o justifique la elaboración de los estudios o trabajos realizados preliminarmente por la Sedena”. 

Por último, la Auditoría refirió que entre 2019, cuando arrancaron las obras del Tren Maya, y 2021, el avance financiero del proyecto representó apenas el 23.3% del monto total de la inversión estimada para el desarrollo del proyecto, mientras que el avance físico de las obras en los tramos 1 a 4 “estuvo por debajo de lo programado”

Las irregularidades pasadas

En el informe del año pasado, la Auditoría detectó que en tan solo dos años, entre 2019 y 2020, el monto de inversión total estimada para el proyecto del Tren Maya había aumentado en 38 mil millones de pesos: de los 141 mil millones que en 2019 se esperaba gastar en esta obra, se pasó en 2021 a una inversión estimada de casi 180 mil millones de pesos, un incremento del 26.9%. 

En ese entonces, la ASF resaltó que tampoco se habían concluido los estudios de preinversión del proyecto, destacando que la fecha de finalización de los mismos se había ampliado hasta 2022, “lo que generaría demoras en la entrada en operación del proyecto, prevista para 2023”. 

El año pasado, otra de las observaciones importantes fue que el Fonatur firmó un convenio con su subsidiaria Fonatur Tren Maya, SA de CV, a la que pagó 650 millones de pesos a cargo de la partida de gasto “subcontratación de servicios con terceros”, “aun cuando no se recibió algún bien o servicio que justificara el gasto”. 

Y otra irregularidad: en 2020, el Fonatur informó que pagó indemnizaciones por 652 millones de pesos a los propietarios de las superficies liberadas en el derecho de vía correspondiente a la construcción del Tren Maya. 

De esos pagos, la ASF analizó el gasto de 128 millones de pesos, y reportó que el Fonatur le proporcionó “información parcial” que justificó el gasto de 117 millones de pesos, pero “no proporcionó información que justificara el pago por los 11 millones 800 mil restantes”, mismos que debían ser aclarados.