Niños motivados, niños creativos: cómo fomentar la innovación en el aula

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La creatividad es una cualidad demandada y valorada en nuestra sociedad, tanto en el ámbito personal como en el laboral. La resolución de problemas y la capacidad de proponer soluciones novedosas son fundamentales en nuestra necesidad de adaptarnos a una realidad compleja y cambiante.

Creatividad e innovación van de la mano y por ello siempre hay demanda de estas habilidades en el mercado laboral para desempeñar puestos de liderazgo y competitivos. Sin embargo, en la escuela no siempre le prestamos la atención necesaria al fomento de la creatividad de los alumnos.

Aunque la creatividad en adultos puede localizarse en aspectos neuropsicológicos (estilos de pensamiento, estrategias metacognitivas, inteligencia, personalidad y empatía), numerosos estudios con niños y estudiantes, centrados en la vida cotidiana, relacionan la creatividad con una manifestación de originalidad en el trabajo y el tiempo libre.

Todos podemos ser creativos

De hecho, la vida cotidiana es un campo donde los potenciales creativos suelen desplegarse para resolver problemas de la más diversa índole. Este concepto de creatividad cotidiana se relaciona con las tareas en las que cualquier persona puede participar todos los días, desde lo más sencillo (ordenar las fotos familiares en un álbum, fusionar los ingredientes de una receta en un nuevo plato, realizar manualidades, arreglar el jardín), hasta lo más relevante (llegar a una solución creativa en un problema académico o reinventarnos, si necesitáramos hacerlo).

Este tipo de creatividad, aunque esté alejada de grandes logros o inventos impactantes, es muy importante para nosotros y nuestro entorno, y debemos aprender a valorarla desde la infancia.

Estar motivados para ser creativos

En el contexto de la cotidianidad, la forma en la que las personas perciben y valoran sus propios potenciales y resultados creativos impacta directamente en su propio desarrollo creativo.

Por ejemplo, si un amigo comparte con nosotros el cuadro que ha realizado, no espera que lo critiquemos comprándolo con un gran artista como Goya o Picasso sino que le mostremos nuestro agrado o desagrado dentro de nuestro gusto estético por el estilo de pintura que nos ha mostrado, esperando en la mayoría de los casos una crítica positiva.

Es decir, existe una vinculación entre la actividad creativa, las emociones y la satisfacción personal que parece promover el bienestar y la salud de las personas. La identidad creativa se construye en interacción con otras personas a partir de sus valoraciones e interacciones en un determinado contexto sociocultural.

Las respuestas positivas y el propio disfrute de la tarea nos motivan. También es importante que el entorno sea creativo y nos permita sentirnos libres. Esta es la razón por la que empresas como Apple o Google ofrecen flexibilidad a sus empleados, espacios abiertos y tiempos para el descanso. No sólo aumentan la creatividad, sino también su compromiso con la compañía, y por tanto, los logros y beneficios.

La creatividad en las aulas y en la vida

En su comunicación titulada Hacer realidad un Espacio Europeo de Educación en 2025, la Comisión Europea afirma que la creatividad es una habilidad transversal fundamental para lograr un Espacio Europeo de Educación de calidad e innovador.

La creatividad es susceptible de ser aprendida y enseñada. Nuestro grupo de investigación analiza cómo diseñar un entorno motivador y una educación basada en la creatividad como aliados en el aprendizaje significativo. Proponemos:

  1. Fomentar la creatividad a través de la curiosidad: intentar que los alumnos se hagan preguntas de forma constante, mostrándoles situaciones y contextos variados y estimulantes.

  2. Descubrir cuáles son los intereses de los alumnos y conectarlos con las materias que se están impartiendo. Si los alumnos tienen sus habilidades creativas desarrolladas, podrán conectar entre sí contenidos diversos en el momento del estudio, lo que les permitirá trasladar de forma más fácil esos contenidos conectados a su memoria a largo plazo.

  3. Aprender a través del juego y los materiales artísticos o musicales, para estimular un aprendizaje placentero que ayude a retener la información a lo largo del tiempo.

  4. Usar las nuevas tecnologías de una forma dirigida, sin ser un elemento de distracción, sino una herramienta para que los alumnos entrenen sus conocimientos y sus destrezas intelectuales y creativas y que con ellas sean capaces de resolver los problemas que les surjan en relación a los conocimientos adquiridos.

  5. Potenciar el ambiente colaborativo, diverso y feliz es importante para que se sientan creativos y puedan inspirarse con las ideas y las formas de hacer de otros.

  6. Huir de las creencias o prejuicios acerca de las habilidades de los estudiantes. Este tipo de creencias pueden provocar que un alumno se motive o se desmotive ante una materia determinada.

Una necesidad humana

La creatividad e innovación como capacidades personales deben potenciarse en todas las edades como elementos clave. Pero no sólo para enfrentarse a los desafíos laborales del mundo moderno, sino porque el ser humano necesita innovar y ser creativo para mejorar su calidad de vida y progresar.

Debido al papel que juega la creatividad en el ámbito cotidiano, ha de potenciarse esta capacidad humana para el desarrollo de personas activas que promuevan la innovación técnica, cultural y social.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

María José Cuetos Revuelta no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.