Neymar y Mbappé destapan el caos en la dirección deportiva del Real Madrid

AP Foto/Christophe Ena

Kylian Mbappé habló en la gala de los premios de la liga francesa y saltó la banca. Toda la prensa mundial se apresuró a hacer cábalas sobre lo que dijo el delantero del PSG. ¿Estaba abriendo una puerta a una posible salida? ¿Estaba pidiendo ser el mejor pagado del equipo por encima de Neymar? Pero aún, ¿estaba exigiendo la salida del club del atacante brasileño?

Aunque nunca sabremos a ciencia cierta el motivo de su mensaje, las conjeturas no han tardado en llegar. En el Real Madrid están al tanto de lo que pueda ocurrir en cualquier caso, pues sus ganas de contar con uno o con ambos de los atacantes del conjunto francés son de sobra conocidas.

Pero esto hace que nos tengamos que preguntar cómo se planean las contrataciones futuras en el Real Madrid. Más allá del hecho que tanto Neymar como Mbappé son dos jugadores del más alto nivel comercial y deportivo, lo cierto es que los dos aportarían dos cosas muy diferentes al club. Son dos jugadores complementarios, que aunque tengan mucho gol --la gran cuenta pendiente del conjunto merengue en esta temporada que acaba de concluir-- aportan elementos tácticos muy diferentes.

Neymar es un atacante de banda. Un hombre que entra como un relámpago desde la izquierda para buscar el mejor ángulo para su tiro con la pierna diestra. El brasileño tiene dinamismo, fantasía y mucho desborde. En Francía lleva dos años rondando la treintena de goles, algo que también hizo en dos de sus cuatro temporadas en el FC Barcelona, pero no se puede comparar con los grandes goleadores del continente.

Mbappé, justo en ese parámetro, sí puede llegar a ponerse al nivel de los Ronaldo, Messi o Lewadowski. Sin ir más lejos, esta temporada le estará peleando la Bota de Oro a Messi hasta el último momento. A sus 20 años, además, tiene un gran margen de mejora en su juego y según han informado desde Francia, quizás sus palabras del fin de semana anterior pasen más por las ganas que tiene el futbolista de jugar como punta de lanza en el ataque del PSG. Aunque en Mónaco despuntó como extremo y en la selección también se ha desempeñado en la banda por su gran velocidad, Mbappé quiere ser un hombre de área, como su gran ídolo Cristiano Ronaldo.

El delantero brasileño Neymar del Paris Saint-Germain tras anotar el primer gol en el partido ante Niza, el 4 de mayo de 2019. (AP Foto/Christophe Ena)

Por eso no tiene mucho sentido que el Real Madrid parezca estar dispuesto a recibir a cualquiera de los dos este verano. Se entiende de esta manera que la dirección deportiva --si es que existe-- trabaja sin un plan predefinido y que quizás sólo necesita nombres que calmen las iras de la afición.

Puestos a elegir, ya dijimos hace unas semanas que al equipo madridista le hace falta la figura de Mbappé de cara al futuro. El campeón del mundo es claramente el relevo generacional de Ronaldo y Messi, y tras haber sufrido al argentino en Barcelona durante casi 15 años, el Real Madrid no se puede permitir no contar con el que será el nuevo ídolo del mundo del fútbol durante la próxima década. Pero es que viendo la composición de la plantilla en estos momentos, la decisión debería ser aún más obvia.

A nadie le amarga un dulce, por supuesto, y si al final el Real Madrid acaba por fichar a Neymar, todos los aficionados que dicen no quererle en el equipo seguramente le recibirían con los brazos abiertos. Pero con hombres como Asensio, Vinicius y la más que probable llegada de Eden Hazard este verano, ¿para qué querría el club a Neymar?

El delantero belga Eden Hazard de Chelsea saluda a la afición al final del partido contra Watford en la Liga Premier, el domingo 5 de mayo de 2019. (AP Foto/Matt Dunham)

Mediapuntas, hombres de banda, extremos, fantasistas. La plantilla blanca ya está bastante descompensada y no faltan recursos en esas posiciones. ¿Hombres de área como Mbappé? Ahí sí que están más desprotegidos. Hasta Karim Benzema, el nueve del club, no destaca por su presencia dentro del área, con lo que bien haría el Real Madrid en apuntar a esa solución y no a la de Neymar.


De lo contrario, quizás estemos retrocediendo en el tiempo, a aquellos años en los que con Luis Figo y Steve McManaman en el equipo se fichó a David Beckham, o que con Ronaldo y Raúl en la plantilla se decidió fichar a Michael Owen en lugar de Patrick Vieira. Y ya sabemos cómo acabó aquello.

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