Netanyahu pierde votos y queda lejos de poder formar gobierno

LA NACION

TEL AVIV.- El primer ministro israelí, el derechista Benjamin Netanyahu, volvió a tropezar en su ilusión de conservar el poder tras quedar en empate técnico en las legislativas de ayer con su rival de centro, el exmilitar Benny Gantz, en un resultado frustrante que lo dejó lejos de la mayoría para formar gobierno.

El partido Likud, de Netanyahu, obtendría de 31 a 33 escaños de los 120 de la Knesset, el Parlamento israelí, y la alianza Kahol Lavan (Azul y Blanco), de Gantz, lograría de 32 a 34 escaños, según los sondeos en boca de urna de los medios locales, que confirmaron las previsiones.

Los datos ratificaron los pronósticos que descartaban un bloque mayoritario. El bloque de partidos de derecha obtendría de 54 a 57 escaños, cuando se precisan 61 para ser mayoría, y el bloque del centro lograría de 42 a 45 bancas.

Los partidos árabes tendrían una buena performance, con una cifra estimada de 11 a 13 escaños.

De acuerdo con los sondeos, Israel Beitenou, el partido del exministro de Defensa ultraderechista Avigdor Lieberman, que había frustrado las negociaciones en abril, tiene entre ocho y diez escaños, un alza considerable desde los cinco con que llegaba a estos comicios.

Su voz puede ser determinante para decidir quién gobierna en Israel. "Solo hay una opción para nosotros y es la formación de un amplio gobierno de unión nacional y liberal con Israel Beitenou", el Likud y el Azul y Blanco, dijo tras conocer los primeros resultados.

Las elecciones de ayer enfrentaron sobre todo al Likud y el Azul y Blanco. Pero ofrecían un abanico de 28 agrupaciones, 20 de las cuales no tenían grandes chances de superar el umbral de 3,25% para entrar al Parlamento.

Los resultados oficiales se conocerán recién el 25 de septiembre, cuando comenzarán semanas o meses de frenéticas negociaciones para tratar de formar gobierno.

En caso de no haber consensos, se llamaría otra vez a elecciones, las terceras desde abril pasado, para tratar una vez más de destrabar el limbo de poder en que se encuentra Israel, en un contexto en el que no se entrevén claras preferencias.

Netanyahu, de 69 años, había reconocido tras votar en Jerusalén que las elecciones estaban "muy cerradas" y les pidió a sus partidarios que acudieran a las urnas para contrarrestar la alta participación de la izquierda y los árabes. Lo hizo megáfono en mano, arengando a la multitud que circulaba en la estación central de Jerusalén.

Benny Gantz, de 60 años, también llamó a votar con un megáfono, en su caso desde una playa de Tel Aviv, en el último impulso para buscar la victoria. "Conseguiremos traer esperanza, conseguiremos traer un cambio, sin corrupción y sin extremismo, todos juntos", declaró.

En las elecciones de abril, el Likud y la alianza Kahol Lavan lograron 35 escaños cada uno de los 120 del Parlamento. El presidente, Reuven Rivlin, le encomendó la formación de gobierno a Netanyahu, que tras no conseguir una coalición mayoritaria prefirió disolver el Parlamento y celebrar nuevas elecciones.

Durante los últimos cinco meses, sin embargo, pocas cosas cambiaron en la política israelí, y los sondeos pronosticaban un nuevo duelo tenaz entre Netanyahu y Gantz.

Netanyahu intentó presentarse como un líder que tiene cualidades únicas para conducir el país en momentos complicados.

Con su carrera en juego, llevó a cabo una agitada campaña y dio un giro más a la derecha con la esperanza de movilizar a su base nacionalista. La semana pasada incluso prometió que si ganaba las elecciones su plan sería conectar la enorme cantidad de colonias judías ubicadas en el valle de Jordán, que representa alrededor del 30% de Cisjordania, territorio palestino ocupado por Israel desde 1967.

Gantz, por su parte, trató de describir a su rival como un líder divisivo y perseguido por los escándalos, y se ofreció como una alternativa honesta. Estos nuevos comicios se produjeron a solo un mes de la comparecencia de Netanyahu ante la Justicia acusado de corrupción, abuso de confianza y malversación, por los que aún no fue inculpado.

Netanyahu es sospechoso de haber intentado obtener una cobertura favorable del sitio de información Walla a cambio de favores del gobierno. Esto hubiera representado cientos de millones de dólares para Bezeq, el principal grupo de telecomunicaciones del país, cuyo presidente es dueño de Walla.

El diputado del Likud Yoav Kisch dijo que el panorama "no se ve bien" en los boca de urna, pero expresó su esperanza de que su partido tenga una mejor performance en los resultados oficiales. "Tampoco veo a Gantz capaz de formar gobierno, así que será Netanyahu o una tercera elección", dijo el legislador.

Agencias AFP, AP, ANSA y Reuters