Mujeres rarámuri logran contrato con aerolínea para surtirle bellos cubrebocas

Rodrigo Neria Cano
·3  min de lectura
Foto: Instagram vía @sinibi.jipe.
Foto: Instagram vía @sinibi.jipe.

Marcelina Bustillos, miembro de la comunidad rarámuri, y Luisa Fernanda Martínez, le están dando vuelta a la pandemia gracias a una iniciativa que tuvieron de fundar una empresa textil llamada Sinibí Jípe (Siempre Hoy), que ya firmó un contrato con Volaris.

La empresa de Marcelina y Luisa Fernanda ya tiene un año de vida, y se enfocaron en el diseño y venta de sudaderas con detalles rarámuri. Algo que ellas aclaran, es que la vestimenta de esta comunidad indígena, que se asienta en la Sierra Madre Occidental, al norte de México, se caracteriza porque realizan una costura a mano impecable y no por el bordado, como ocurre en otras culturas.

Pero la pandemia llegó y eso las obligó a pensar en una forma de seguir trabajando y generando empleo, por lo que idearon la manufactura de cubrebocas, los cuales cuentan con las medidas sanitarias: La tela tiene repelente de fluidos, agua y aceites, es antimicrobiana, antibacteriana, reutilizable y tiene repelente, y un espacio para un filtro, según explicó Luisa Fernanda al portal Proceso.

Su producto llamó la atención y eso las acercó con Volaris, con quienes ya firmaron un contrato el pasado mes de junio, así la empresa aérea distribuye sus cubrebocas en los vuelos nacionales, con la distinción de que van acompañados con el nombre y la foto de la artesana rarámuri que lo elaboró.

Marcelina Bustillos explicó al citado medio que con eso ayudan a su comunidad, “Yo veo que mi gente, rarámuri, sabe coser y sabe hacer muchas cosas también, lo vamos a lograr. Vamos a crecer para tener más empleos”.

Cuando surgió la idea de hacer cubrebocas, Luisa Fernanda Martínez no lo veía como algo bueno porque ya muchas personas se estaban dedicando a eso, sin embargo, las empresarias relataron que vieron una oportunidad. “Pudimos darle valor agregado con la doble vista, certificado médico”, y gracias a las mascarillas, su empresa se están promocionando. “Los cubrebocas nos llevaron a conocer más, incluso tenemos más pedidos de ropa”.

Martínez relató que para lograr que su producto sea funcional, han consultado a especialistas quienes le dieron recomendaciones como usar tela repelente y los filtros, de tal forma que pueden asegurar que sus cubrebocas pueden ser lavados hasta 50 veces.

Sus línea textil está a la venta por medio de una línea telefónica. Eso sí, en sus redes sociales piden respeto y empatía al momento de ser atendidos.

El precio de las sudaderas que realizan va de entre $900 a $1,200, según el trabajo manual que se invierte en la prenda.

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