Movimiento y manipulación, las bases de la estimulación temprana

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Los primeros años de vida del niño son determinantes para su correcto desarrollo físico y psicológico, así como para la posterior formación de las funciones intelectuales y la personalidad.

Teniendo en cuenta la neuroplasticidad del cerebro en los primeros años del desarrollo del niño, esta etapa es un momento único e irrepetible para estimular al niño de manera oportuna. Es posible ofrecerle una amplia gama de experiencias que le permitirán formar las bases para futuros aprendizajes.

Es importante que se haga dentro de unos periodos críticos de adquisición, ya que dentro de éstos existe un proceso de maduración continuo que hará que se produzca la adquisición de manera más completa y autónoma.

El cerebro es dinámico, depende de los genes, pero también del desarrollo y la experiencia. Durante la etapa de educación infantil (de 0 a 6 años), muchos niños tienen necesidades psicomotoras, psicoevolutivas, de coordinación, de comprensión, de expresión, de adaptación, etc.; por estos motivos, la estimulación temprana es útil para aprovechar la neuroplasticidad del cerebro y detectar precozmente posibles problemas y soluciones.

La estimulación temprana

Está demostrado que el cerebro aprende a través del cuerpo, de las relaciones con los otros, de la razón y las emociones.

Gracias a la estimulación temprana, la actividad del sistema nervioso aumenta por medio de estímulos. El propósito es favorecer y fortalecer las conexiones sinápticas para que alcancen un grado de desarrollo óptimo en la infancia. Es decir, la estimulación temprana ayuda a aprovechar la capacidad de aprendizaje y adaptabilidad del cerebro del niño.

La estimulación temprana aporta novedad y originalidad en educación infantil, demostrada y avalada por multitud de autores en el ámbito de la educación.

¿Cómo llevar a cabo la estimulación temprana?

Es posible dar el salto a esta metodología constructivista y manipulativa, que pasa de lo abstracto a lo concreto, combinándola con la metodología tradicional, basada en la construcción racional del conocimiento.

El alumno se convierte en protagonista de su propio aprendizaje: participa, interactúa y desarrolla capacidades, habilidades y aptitudes a base de elaborar conceptos.

El profesor se convierte en un guía que fomenta el autoaprendizaje en el alumno y ayuda a desarrollar su memoria crítica para que, a través del pensamiento crítico, pueda construir el conocimiento. Como afirma el neurocientífico español Francisco Mora, el cerebro sólo aprende si hay emoción.

¿Qué actividades desarrollan la estimulación temprana?

Se ha comprobado que el entrenamiento físico tanto en bebés como en niños crea conexiones entre ambos hemisferios, favorece el desarrollo de la lateralidad, la interiorización del esquema corporal, la orientación espacial, la oxigenación cerebral, aumenta la autoestima, desarrolla la imaginación motriz y motiva al niño para superar nuevas metas.

También se ha experimentado con los bits, tarjetas de cartulina plastificadas en las que se muestran dibujos o fotografías variadas. Cada dibujo o fotografía puede servir para mostrar una palabra de vocabulario o un concepto. Aprovechan la mayor capacidad de los niños, responden a la curiosidad infantil, desarrollan la capacidad de atención, la memoria y la inteligencia del niño.

Manipulación y psicomotricidad

Las actividades innovadoras, expuestas a continuación, desarrollan la estimulación temprana, y están basadas en el método Doman:

1. Programa de Desarrollo Neuromotor (PDN):

  • Movilidad:

  1. Arrastre: Desarrollo de capacidades de enfoque y coordinación óculo–manual (útiles cuando aprendan a escribir y a leer).

  2. Gateo: Mientras gatea, el niño calculará distancias en el espacio y observará objetos a una distancia de unos 30 cm (distancia de enfoque utilizada para lectoescritura).

  3. Paso soldado: Andar coordinando la pierna derecha con el brazo izquierdo y viceversa, marcando bien el movimiento de los brazos.

  4. Bipedestación y carrera: Se inicia a nivel cortical implicando el ganglio basal y el cerebelo.

  • Manual:

  1. Suspensión: Desarrolla la fuerza y al mismo tiempo mejora la flexibilidad, el equilibrio y la estabilidad de la parte central del cuerpo.

  2. Escalera de braquiación: Desarrolla la fuerza de la caja torácica y aumenta la oxigenación del cerebro.

  3. Escalera de números: En cada peldaño de la escalera, se colocará pegatinas con números consecutivos para que, conforme los alumnos vayan subiendo escalones, digan el número del peldaño que están pisando.

  4. Coordinación ojo–mano: Dos aspectos importantes en la motricidad fina son la coordinación visomotriz y la coordinación grafomotora.

  5. Pinza escribana: Consiste en el control voluntario de los dedos índice y pulgar para sostener y manejar objetos con precisión.

  6. Vestibulares (aceleración, balanceo, rotación y equilibrio): Favorece la psicomotricidad.

2. Programa de Desarrollo Intelectual (PDI):

  • Bits. Es cualquier dato que pueda almacenar el cerebro a través de los sentidos, presentado a los niños de una forma breve, captando así su atención. Los bits más populares son:

  1. Enciclopédico: Aumentan la sabiduría de los niños favorece su crecimiento cerebral y su maduración neurológica, aumenta sus posibilidades intelectuales y estimula su curiosidad.

  2. Matemático: Ayudan a aplicar correctamente habilidades lógico-matemáticas: centración, seriación, ordenación, emparejamiento, clasificación y decantación.

  3. Inglés: Estimula al niño y logra que aprenda un nuevo idioma y su pronunciación de manera natural.

  4. Lectura: En esta actividad se parte de lo concreto (la enseñanza las palabras que significan algo concreto) hasta llegar a lo abstracto (el alfabeto).

Al trabajar en estas edades la grafomotricidad y lectoescritura, se estimula la plasticidad del cerebro y los procesos de coordinación madurativos del alumno. Al aumentar los estímulos, aumentan las conexiones neuronales o sinapsis: los niños están más predispuestos a aprender, y lo hacen interiorizando conocimientos de forma divertida.

Se trata de aprovechar la relación directa entre estimulación, desarrollo del cerebro e inteligencia. Una estimulación que, en estas edades, consiste sobre todo en el movimiento:

“Un niño que se mueve es un niño que aprende”. Gill Connell y Cheryl McCarthy, A Moving Child is a Learning Child.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Mª Raquel Picornell Buendía no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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