Misión casi imposible de los Dolphins ante rival con la emoción afilada como un cuchillo

Al Diaz/adiaz@miamiherald.com

Hace casi un cuarto de siglo que los Dolphins (9-8) no ganan un partido en los playoffs. No será fácil romper ese récord ignominioso.

Incluso tendrán todo en contra en el choque de comodines contra los Bills (13-3), el domingo (1 p.m. TV: CBS. Radio: 560 WQAM, KISS 99.9; 1140 AM en español con Roly Martín y Eduardo “Vikingo” Martell) en el Highmark Stadium, en Ochard Park, Nueva York.

La última vez que el conjunto de Miami ganó un encuentro de postemporada ocurrió el 30 diciembre del 2000 en tiempo extra contra los Colts de Indianápolis (23-17).

Vencer a los Bills será una hazaña monumental, el mayor golpe de la temporada en la NFL.

Los Dolphins tienen muchos lesionados, jugarán con su tercer quarterback Skylar Thompson, es improbable que pueda estar su principal pieza del ataque terrestre Raheem Molstert, operado el lunes de una fractura del dedo pulgar, y el equipo viene de clasificarse a los playoffs con un triunfo opaco (11-6) sobre los Jets de Nueva York sin haber anotado un touchdown.

Además con el antecedente de haber sufrido cinco derrotas consecutivas antes de vencer a los Jets.

En cambio, los Bills tienen todo a su favor. Jugarán en casa. La angustia que vivieron dos lunes atrás cuando en pleno partido contra los Bengals en Cincinnati su safety Damar Hamlin sufrió en un paro cardiaco se ha convertido en un revulsivo ahora que Hamlin se encuentra en casa gracias a una milagrosa recuperación.

“Para vencer a un equipo de alta calidad como los Bills uno tiene que ver el conjunto en su totalidad y buscar sus vulnerabilidades”, explicó el entrenador de los Dolphins Mike McDaniel. “Hay que estudiar muy bien dónde podemos sacar provecho”.

Los dos partidos que disputaron Dolphins y Bills en la pasada temporada regular fueron batallas memorables definidas en el último aliento.

El 25 de septiembre, en el Hard Rock Stadium, el equipo de casa derrotó 21-19 a los Bills y el 17 de diciembre, en el Highmark Stadium, los locales triunfaron 32-29.

Es cierto que en ambas oportunidades el quarterback de los Dolphins fue Tua Tagovailoa, que el domingo no estará en la cancha, pero la diferencia de dos y tres puntos en ambos choques revela la paridad de las fuerzas.

La ausencia de Tua de seguro afecta al equipo de Miami, pero en la defensiva quedó claro que el quarterback Josh Allen y sus compañeros no la tendrán fácil ante un adversario que los conoce bien.

“Buffalo posee un alto poder ofensivo”, sentenció el cornerback de los Dolphins Xavien Howard. “Será un duelo apasionante para nosotros”.

La defensiva es uno de los puntos fuertes de los Dolphins, el problema está en el peso de la responsabilidad que pueda tener este encuentro de playoffs para el novato quarterback Thompson.

¿Podrá Thompson sobreponerse a la enorme presión que recae sobre sus hombres?

“Trataré de eliminar las emociones lo más que pueda”, aseguró Thompson. “De seguro que en algún momento sentiré lo que está en juego y entonces trataré de acomodarme y afrontar las cosas como si fuera cualquier otro partido”.

El estadio de Buffalo será un hervidero. La recuperación de Hamlin, el deseo de sus compañeros de jugar por él y el empuje de la fanaticada serán factores que van a crear una atmósfera única e irresistible con la que tendrán que lidear con cabeza fría los jugadores del escuadrón surfloridamo.

Los aficionados de los Bills recuerdan que su equipo en cuatro oportunidades consecutivas llegó al Super Bowl y no pudo ganarlo, la última de ellas cuando erraron un gol de campo sobre el final del partido, que en caso contrario les hubiese dado la victoria.

Ahora, los memoriosos que recuerdan con dolor esas caídas sienten que ha llegado la oportunidad de resarcirse con creces. Poseen un equipo formidable, han realizado una gran campaña y emocionalmente están fuertes en un momento que se les alinean las estrellas y puedan alcanzar, por fin, el sueño tan ansiado.

Aunque Allen no se confía.

“Sabemos que nos espera una pelea de perros”, comentó el quarterback de los Bills. “Tenemos que hacer nuestro trabajo, ejecutar, confiar en cada uno de nosotros, cuidar el ovoide y tratar de anotar puntos”.

Los Dolphins, por su parte, también tienen una misión: acabar con la larguísima racha sin poder conseguir un triunfo en la postemporada y después el cielo es el límite.