Mira la reacción de estos empleados cuando les anuncian que su fábrica se muda de EEUU a México

Con gritos, abucheos y hasta maldiciones de parte de sus empleados fue recibido el anuncio de la compañía Carrier Air Conditioner de que transferirá su producción y sus plazas laborales de Indianápolis a Monterrey, México.

El anuncio que un representante de esa empresa realizó a sus trabajadores en una concurrida reunión fue captado en video con un teléfono celular y difundido en redes sociales, donde se ha vuelto fuertemente viral.

Es el tipo de anuncios y de efectos que dan combustible a posiciones como las de Donald Trump, quien ha prometido traer de vuelta a EEUU las fábricas y los empleos que las compañías estadounidenses, en aras de mejorar sus finanzas, se han llevado y se siguen llevando a otras latitudes.

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Trabajadores de la empresa Carrier Air Conditioner escuchan que la fábrica en la que trabajan se moverá, con sus empleos, de Indiana a México. (YouTube)

La razón que expone el representante de Carrier en el discurso captado en el video es que la reubicación de Indiana a México es la mejor manera para que la compañía pueda mantenerse competitiva y en el negocio a largo plazo. Es decir, el traslado le reducirá costos (es de suponer que sobre todo en la mano de obra y otros factores), aunque eso signifique que en el largo plazo las personas que allí laboran no puedan mantener su fuente de ingresos.

1,400 personas que trabajan actualmente en esa fábrica serían potencialmente afectadas por esa decisión, que según la persona que hizo el anuncio a sus trabajadores, fue “de negocios” y no relacionada con el desempeño o la calidad del trabajo o el producto allí realizado.

Una afirmación fría y en un argot distante que, en realidad, no logra reconfortar a nadie si es que esa fue su intención: deja suponer que los altos mandos de la empresa dan prioridad a sus utilidades y que incluso aunque una de sus unidades trabaje óptimamente no hay empacho en eliminarla si eso contribuye a mejorar los números y las finanzas a escala corporativa.

No es desde luego un fenómeno nuevo y, aunque haya voces de ultraderecha o de tono xenófobo que digan otra cosa, no es algo en que los mexicanos que presumiblemente asumirán los empleos en la planta en Monterrey tengan culpa. Simplemente (y sin mencionar otros factores), los salarios en México son mucho más bajos que en Estados Unidos.

Y no es el único caso, otra planta en Indiana que también se dedica a producir equipos de calefacción, ventilación y aire acondicionado, UTC, anunció hace unos días que moverá su fábrica a México, lo que implica la transferencia de otros 700 puestos de trabajo, de acuerdo al periódico IndyStar.

En realidad, la reubicación de plantas de producción y fábricas en general de Estados Unidos a países en desarrollo es un proceso que lleva ya varias décadas y que, presumiblemente, ni siquiera se encuentra ya actualmente en su periodo más álgido. En el caso de México y Estados Unidos, la transferencia de producción se ha expresado en el crecimiento de la industria maquiladora tuvo un boom a partir de la década de 1980 y con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, en 1992, se ratificó institucional y estructuralmente.

Indudablemente, para muchas grandes corporaciones enviar su producción a México ha sido una decisión redituable, y que ha dado también beneficios para los consumidores estadounidenses (que pueden comprar bienes a precios menores) y para el desarrollo mexicano, que ha captado fuentes de inversión, de flujo de tecnologías y de creación de empleo.

En contrapartida, como se constata en el video de Carrier, ese fenómeno de transferencia tiene efectos destructivos en las comunidades estadounidenses que pierden sus fuentes de empleo y sus modos de subsistencia, y también genera problemas en el lado mexicano, pues se ha criticado que la industria maquiladora es depredadora de mercados, impone el mantenimiento de salarios ínfimos y con condiciones de trabajo peores para mantener sus ventajas, es contaminante y no contribuye al desarrollo integral de los lugares donde se ubica. Muchas de esas maquiladoras, además, se mudan de nuevo a la primera oportunidad, por ejemplo a China.

Pero no por ello deja de ser sorprendente el tono del anuncio a los empleados de Carrier. La explicación alude a las necesidades de la empresa, explica que nadie perderá su empleo de inmediato sino que el proceso se hará de 2016 a 2019 pero pide que se siga trabajando con la misma calidad y dedicación. Pide comprensión a los trabajadores como si fuera la empresa la que pierde (y no la que busca mejorar su rentabilidad) cuando quienes se quedarán sin su fuente de ingreso son los trabajadores.

Quien lo ha vivido sabe que comunicar o recibir ese tipo de discursos nunca es fácil ni agradable.

Donald Trump quizá ya está afinando el caso para su nuevo mensaje en Twitter y su nueva frase de campaña para mostrar cómo Estados Unidos está siendo vencido ante México. Cuando, en realidad, es la dinámica de mercados salvajes y la búsqueda de maximización de ganancias y recorte de gastos a ultranza en las corporaciones lo que está en guerra contra los trabajadores de Estados Unidos, de México y de muchos otros lugares.