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Los migrantes encuentran 'caos y confusión' en los tribunales migratorios de Nueva York

Migrantes que esperan solicitar asilo hacen fila afuera de un tribunal federal en Manhattan, el 26 de octubre de 2022. (Mostafa Bassim/The New York Times)
Migrantes que esperan solicitar asilo hacen fila afuera de un tribunal federal en Manhattan, el 26 de octubre de 2022. (Mostafa Bassim/The New York Times)

NUEVA YORK — Apenas había amanecido, pero la gente ya se agolpaba en torno a un empleado del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) apostado en el exterior de un juzgado de Manhattan una mañana de este otoño.

A cada uno le dijo lo mismo: la sede de la oficina del ICE había llegado a su máxima capacidad. Ya había quinientas personas adentro.

“Tomen el correo electrónico y váyanse a su casa”, solicitó.

Algunos le tomaron una foto a un cartel donde aparecían las direcciones de correo electrónico de la agencia migratoria federal. Otros fueron a la entrada de un tribunal migratorio que estaba a la vuelta de la esquina, donde se les negó la entrada. Decenas permanecieron cerca sosteniendo en la mano la orden que decía que tenían que reportarse en persona ese día a un edificio al que no podían entrar.

“Están jugando con nosotros”, dijo Severino Macias, de Brooklyn, quien acompañó a su nuera, que llegó a la ciudad de Nueva York desde Ecuador en septiembre. “¿Qué pasa?”.

La escena en el tribunal, donde los migrantes estaban tratando de conservar sus citas para el registro ante el ICE, capturó el caos del que los abogados y las organizaciones que ayudan a los migrantes han advertido desde que comenzaron a llegar miles de nuevos migrantes a la ciudad este año: un sistema migratorio ya bajo presión se está estancando aún más, un problema que es probable que empeore a medida que los migrantes enfrenten fechas límite para solicitar asilo el año próximo.

Aunque un cambio brusco en la política migratoria del gobierno federal frenó la llegada diaria de inmigrantes, más de 21.000 personas se encuentran ya en la ciudad de Nueva York y muchas esperan obtener un estatus legal a través del proceso de asilo. Se unirán a una fila que ya incluye unos 180.000 casos pendientes en los tribunales de inmigración del estado de Nueva York, a cargo de 88 jueces.

Un guardia de seguridad ayuda a los migrantes que esperan para solicitar asilo a entender la documentación, afuera de un tribunal federal en Manhattan, el 26 de octubre de 2022. (Mostafa Bassim/The New York Times)
Un guardia de seguridad ayuda a los migrantes que esperan para solicitar asilo a entender la documentación, afuera de un tribunal federal en Manhattan, el 26 de octubre de 2022. (Mostafa Bassim/The New York Times)

Desde hace meses, las agencias migratorias han dicho que el sistema está colapsando. Pareciera que los documentos migratorios se envían a direcciones aleatorias. Algunos que acaban de llegar recibieron fechas de audiencias iniciales que son mucho después de la fecha límite para solicitar asilo. Los abogados afirman que los tribunales han perdido archivos y rechazado a personas con audiencias programadas que llegan a la cita. Y muchos migrantes tendrán que sortear el sistema solos, debido a la falta de abogados y defensores migratorios.

Jodi Ziesemer, directora de la unidad de protección al migrante de New York Legal Assistance Group, dijo que el “caos y la confusión” en el sistema migratorio es peor de lo normal.

“Esto es a expensas de los derechos y la capacidad de la gente para buscar protección jurídica en Estados Unidos”, afirmó.

Los migrantes que buscan asilo tienen que solicitarlo dentro de un año. Cuando los migrantes que llegaron este verano se acerquen a esa fecha límite, el sistema judicial migratorio va a estar todavía más saturado, comentó Maryann Tharappel, quien dirige servicios y refugios para migrantes en las Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Nueva York. Ya pueden pasar hasta cinco años para que los casos de asilo sean atendidos en una audiencia.

Un resultado probable es que muchos recién llegados, frustrados por la espera que implica obtener un permiso de trabajo e incapaces de sobrevivir aquí sin empleo, busquen trabajos en la economía informal de la ciudad y se unan a la reserva preexistente de cerca de 500.000 trabajadores indocumentados en la ciudad.

La ciudad ya tiene uno de los atrasos más grandes de los tribunales migratorios del país, después de Miami en el año fiscal 2022. A nivel nacional, el año fiscal pasado (que terminó en junio), hubo alrededor de 1,7 millones de casos abiertos en los tribunales migratorios.

Los nuevos migrantes representan una tendencia creciente en la migración a Estados Unidos, en la que más recién llegados solicitan asilo después de cruzar la frontera, con la esperanza de obtener un estatus legal permanente en algún momento. Las probabilidades de que tengan éxito son escasas. Los jueces de inmigración concedieron el asilo en cerca del 14 por ciento de los casos atendidos durante el último año fiscal.

A pesar de ello, a quienes buscan asilo se les permite permanecer en el país en espera del fallo en su caso. Los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza los dejan en libertad mientras eso sucede y se espera que se presenten ante las autoridades migratorias con regularidad. A algunos se les monitorea a través del programa Alternativas a la Detención del ICE, que utiliza diversas formas de rastreo, incluyendo un rastreador de ubicación, una aplicación telefónica de reconocimiento facial y teléfonos.

El año pasado, en un esfuerzo por aliviar la cantidad de tiempo que las familias permanecen en los centros detención migratoria, la Patrulla Fronteriza comenzó a liberar personas que tenían la instrucción de reportarse ante las oficinas locales del ICE. La mayoría de los migrantes acuden a cumplir con ese requisito de manera puntual. Un informe de septiembre de un grupo de vigilancia gubernamental descubrió que el ICE tenía problemas para localizar a cerca una cuarta parte de las familias que habían realizado el trámite a comienzos de marzo.

No acudir a la cita del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas no suele ser un problema, según explica Isejn Marku, un abogado migratorio privado en Nueva York. Los agentes del ICE no pueden atender a todas las personas que tienen programadas para un mismo día, así que es poco probable que cuenten una cita perdida como incumplimiento.

La oficina local del ICE no respondió a preguntas sobre cuántas citas se programan al día en su sede de Manhattan, por qué a las personas que tienen cita no se les permite ingresar al edificio y si no presentarse a una cita puede afectar el caso de una persona.

Cuando los migrantes llegan sin la dirección de un destino final, los grupos de defensa migratoria dicen que en algunos casos, los agentes envían sus papeles a organizaciones sin fines de lucro y de otro tipo en las ciudades donde los migrantes afirman querer radicar. Tharappel comentó que su organización ha recibido más de 1500 notificaciones de migrantes con los que nunca ha estado en contacto.

Los agentes de la Patrulla Fronteriza tienen que hacer todo lo posible para confirmar que las direcciones proporcionadas por los migrantes sean válidas, dijo un vocero del Departamento de Seguridad Nacional. La gente que no tiene la dirección de un patrocinador puede presentar la dirección de una organización no gubernamental. También se les dan instrucciones sobre cómo cambiar la dirección. Como mínimo, los agentes incluyen una ciudad y un estado en el papeleo.

Un vocero de los tribunales migratorios explicó que la agencia no tenía conocimiento de gente que hubiera sido rechazada de una audiencia programada en el tribunal y está trabajando con el Departamento de Seguridad Nacional para resolver los problemas de las direcciones erróneas en las notificaciones. Los jueces tienen conocimiento de los problemas cuando adjudican los casos, agregó.

Marku comentó que nunca, en sus 27 años de carrera como abogado migratorio, había visto los juzgados migratorios de la ciudad tan saturados como ahora.

“No tienen suficientes jueces, no tienen suficientes abogados, no tienen el personal de apoyo para hacer el trabajo”, comentó el jurista.

A pesar de ello, Marku (quien trabaja principalmente con clientes de los Balcanes y unos cuantos de Ecuador y Perú) comenta que los juzgados y el personal del ICE han actuado mejor de lo que esperaba para estar al día con el volumen de casos.

“Avanzan y hay que darles el crédito que merecen”, dijo.

La legislatura estatal aumentó el financiamiento para los servicios migratorios en el presupuesto a principios de este año. La gobernadora Kathy Hochul creó un instituto que se centrará en la creación de soluciones de políticas públicas para auxiliar a los migrantes. Además, un proyecto de ley propuesto por legisladores estatales, que aún está pendiente de aprobación, se aseguraría de que los migrantes tengan representación jurídica en los tribunales migratorios.

Sin embargo, en la ciudad de Nueva York, “no hay suficientes abogados”, afirmó Ziesemer.

© 2022 The New York Times Company