La gran mentira republicana al descubierto: la ley ‘No digas gay’ afecta a toda la educación | Opinión

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La Junta Escolar del Condado de Miami-Dade se dejó ver esta semana como realmente es.

En una votación de 8 a 1 el jueves, la Junta Escolar rechazó el reconocimiento nacional de octubre como el Mes de la Historia LGBTQ, lo que demuestra que la intención de la ley “No digas gay” de la Florida fue herir, avergonzar y mantener a los niños y padres homosexuales ocultos en el armario.

Pero la vergüenza es de ellos.

Estos funcionarios elegidos mostraron su sesgo antigay, actuando como grupo político de derecha, en deuda con el cabecilla en Tallahassee, el gobernador Ron DeSantis, y sus secuaces, los legisladores republicanos.

Cobardes y al mismo tiempo autocráticos, todos menos uno de los miembros, actuaron con desdén hacia la población estudiantil diversa de Miami-Dade, indicando que no les importan las inquietudes de todos los padres y la educación de todos los niños.

Solo se atenderá a aquellos que se ajusten al perfil político preferido del gobernador.

La imparcialidad prácticamente desapareció de lo que se supone que es un organismo apolítico; los “derechos de los padres” ahora significan una invitación para que los grupos de odio como los Proud Boys se estacionen fuera de la reunión de la Junta Escolar, para que las personas homofóbicas ventilen sus prejuicios como si fueran preocupaciones válidas y para que los fanáticos religiosos decreten el plan de estudios y la cultura escolar para todos los demás.

Nada como el grupo nacionalista blanco que lideró la toma del Capitolio de Estados Unidos en un intento de destruir la democracia, intimidando a los padres y miembros de la Junta Escolar, y teniendo voz y voto en la política escolar.

Nada como dos miembros afroamericanos de la Junta Escolar, los demócratas Steve Gallon III y Dorothy Bendross-Mindingall, que votan en contra de los niños LBGTQ del lado de los Proud Boys.

Es especialmente vergonzoso para Miami, una comunidad que superó su homofobia desde hace tiempo y se enorgullecía de ser tolerante, inclusiva y multicultural.

Y la presión radical de la derecha se profundizará aún más después de que Mónica Colucci y Roberto Alonso, los dos políticos recién elegidos y respaldados por DeSantis, tomen el mando en el Distrito 8 y el Distrito 4, ahora en manos de Marta Pérez y Perla Tabares Hantman. Eran consideradas republicanas moderados, aunque no lo demostraron el miércoles.

Esto es lo que sucede cuando solo el 19% de los votantes se presenta en una elección primaria que cambia la vida, como la de agosto en Miami-Dade: los partidarios que votan fielmente toman el control y las instituciones democráticas como los sistemas de escuelas públicas sufren.

Los miembros de la junta que impulsan agendas políticas deben ser parte de la educación privada, donde pueden moldear las escuelas a su gusto. Pero aquí los tenemos, financiados por los contribuyentes, negándose a permitir que se enseñe a los estudiantes del grado 12 en octubre sobre el papel de los estadounidenses LGBTQ en su lucha por los derechos civiles, como se hace durante los meses de la herencia hispana y negra.

No digas gay

Pero hay un aspecto positivo en la manera como los miembros de la Junta Escolar llevaron a cabo tan diligentemente la agenda de DeSantis en la primera oportunidad.

Durante la discusión, estos supuestos servidores públicos se convencieron mutuamente de que destacar el Mes de la Historia LGBTQ violaría la nueva Ley de Derechos de los Padres del estado, la misma que DeSantis y los legisladores republicanos insistieron que no estaba dirigida a los homosexuales, que no se aplicaba a todos los niños en edad escolar y que no tenía nada que ver con la homosexualidad porque el proyecto de ley no contenía específicamente la palabra “gay”.

No digas gay” es un invento de los demócratas, argumentaron cuando se enfrentaron a la fuerte reacción de la comunidad de votantes homosexuales del estado, que incluye a la organización política republicana homosexual Log Cabin Republicans.

Gran mentira; cualquiera que haya escuchado los debates de la Cámara de Representantes y del Senado de la Florida lo sabía, entonces y ahora.

Gran mentira; cualquiera que siga a DeSantis, imitador de Trump, lo sabía, entonces y ahora.

La escuela secundaria también

DeSantis y los legisladores republicanos también dijeron que la ley que prohíbe la discusión e instrucción sobre identidad de género solo se aplica a los grados de kinder a tercero.

Gran mentira también, ya que ahora todos en el sistema de escuelas públicas de Miami-Dade tienen prohibido celebrar el Mes de la Historia de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgénero y Queer como lo hicieron el año pasado.

También está prohibido enseñarles a estudiantes de grado 12 (estamos hablando de estudiantes de 17 y 18 años que irán a la universidad) sobre dos casos históricos de la Corte Suprema de Estados Unidos que reconocieron los derechos de las personas LGBTQ a casarse y estar protegidas contra la discriminación en el lugar de trabajo. Lecciones de educación cívica que no fueron impuestas a los estudiantes, otra mentira republicana. Quien quisiera, podía optar por no participar.

No digas gay, de hecho, en todos los grados, en todas las escuelas.

Es miope y nocivo para los estudiantes y, cuando esto se combina con la prohibición de libros y el blanqueo racista de la historia negra, privará a los estudiantes de desarrollar las habilidades profundas de pensamiento crítico necesarias para sobresalir en la educación superior.

Todo ello porque los ideólogos y quienes buscan lucrarse en Miami-Dade, no satisfechos solo con desviar los fondos escolares de nuestros contribuyentes de la educación pública a la privada, quieren dominar la conversación comunitaria y la cabina de votación.

Piensan que pueden obligar a los niños, a los de ellos y a los nuestros, a crecer siendo solo heterosexuales, religiosos y conservadores. Bien, hablemos de gay y Jesús.

Primero, no es un concepto muy cristiano excluir a los demás.

¿Qué pasó con “Todos somos hijos de Dios”? ¿No son los niños homosexuales también hijos de Dios? ¿No lo son los padres homosexuales? ¿O la piadosa frase solo se aplica a cigotos y embriones cuando se intenta prohibir el aborto?

Rechazar a los homosexuales tampoco es muy democrático.

¿Saben quién más expulsó a hombres homosexuales y a mujeres lesbianas?

Los nazis y Fidel Castro.

Ahora esto también es el estilo de la Florida, y la Junta Escolar de Miami-Dade se puso manos a la obra con el grotesco asunto de la exclusión.

Otros no tendrán que esperar mucho hasta que ellos también descubran que los persiguen.