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Los maestros están faltando más a la escuela y no hay suficientes profesores sustitutos

Desde la pandemia, las escuelas de todo el país han enfrentado grandes desafíos. Los estudiantes están atrasados a nivel académico, los casos de mala conducta han aumentado y los alumnos faltan con mucha mayor frecuencia que antes.

Pero hay otro problema que plantea dificultades a algunos distritos escolares. Los maestros también están faltando más.

Es normal que los maestros reciban permisos con goce de sueldo por enfermedad y unos cuantos días para atender asuntos personales. En el ciclo escolar 2022-23, en la ciudad de Nueva York, casi uno de cada cinco maestros de escuelas públicas faltó once días o más, lo cual significó un aumento en comparación con el año anterior y con antes de la pandemia. Los investigadores revelaron que en Míchigan faltó aproximadamente el quince por ciento de los maestros en alguna semana del año pasado escolar, a diferencia de cerca del diez por ciento en 2019.

En fechas más recientes, las faltas de los maestros obligaron a una escuela de Ohio a cerrar un día y los alumnos de un bachillerato de Massachusetts tuvieron que reunirse con escasa supervisión en la cafetería durante el periodo de clases.

“Esto se ve en la cantidad de personas que han agotado sus permisos y solicitan días sin goce de sueldo”, comentó Jim Fry, el inspector de College Place, un pequeño distrito en el sur del estado de Washington. “Eso pocas veces solía ocurrir, ahora es cada semana”.

Y para empeorar las cosas, hay un déficit de maestros sustitutos, lo cual, según muchos docentes, ha empeorado desde la pandemia. Las investigaciones demuestran que las escuelas de las zonas de bajos ingresos tienen las menores probabilidades de poder hallar suficientes sustitutos.

No todos los distritos han experimentado un aumento de ausentismo entre los maestros, pero los que sí, señalan tendencias que hace pensar en la fuerza laboral más general de Estados Unidos.

Desde la pandemia, en muchas ocupaciones, los empleados se están tomando más días de incapacidad. Tal vez las mujeres —las cuales conforman la mayor parte del personal docente— estén teniendo que hacer malabares con respecto al cuidado de sus hijos, puesto que es más frecuente que los niños se queden en casa y no vayan a la escuela o la guardería. (Hay diez veces más probabilidades de que las madres soliciten permisos de trabajo para ocuparse de un hijo enfermo que los padres).

Los empleados se están enfocando también en la salud mental, lo cual es en especial pertinente para los profesores, quienes han enfrentado mayores exigencias y presiones políticas durante los últimos cuatro años, al mismo tiempo que reciben una paga menor que los profesionales con una escolaridad parecida y no cuentan con la misma flexibilidad para trabajar a distancia.

“La fatiga los está afectando”, comentó Ian Roberts, el inspector de Des Moines, Iowa, donde se han registrado cerca de 300 faltas diarias de los maestros en este ciclo escolar, a diferencia de las 250 del año pasado.

Los maestros, quienes gozan de descansos incluidos a lo largo del año y durante el verano, en ocasiones se han enfrentado a la vigilancia de los padres por faltar a la escuela. Como ejemplo, los padres de familia en Newton, Massachusetts, están demandando por daños y perjuicios por una huelga de maestros que suspendió las clases durante once días este invierno, y los sindicatos de maestros fueron objeto de críticas por su participación en alargar los cierres de las escuelas durante la pandemia. Las investigaciones demuestran que un gran ausentismo de los maestros puede tener un impacto negativo en el aprendizaje de los alumnos.

No obstante, muchos maestros afirman que no les gusta faltar a la escuela, en parte porque se requiere mucho trabajo para prepararse y ponerse al corriente como consecuencia de alguna falta.

“Es más fácil asistir y sobrellevarlo”, señaló Tracey Bolton, una maestra de segundo grado en el área de Houston, quien mencionó que, en noviembre, faltó a regañadientes por un caso extremo de congestión y fatiga.

Cuando los maestros llegan a faltar, casi nunca hay sustitutos disponibles para remplazarlos. En Des Moines, es común que las autoridades encuentren sustitutos para un poco más de la mitad de los 300 que faltan al día.

Según los especialistas, la carencia de sustitutos se ha agudizado desde la pandemia debido a que, en comparación con hace una década, hay menos gente que ha incursionado en esta profesión y en los últimos años ha habido una mayor rotación de maestros.

Cuando las escuelas recurren a sustitutos a largo plazo para puestos vacantes, hay menos sustitutos disponibles para cuando los maestros piden permisos, comentó Tuan Nguyen, profesor adjunto en la Universidad Estatal de Kansas, que ha estudiado el déficit de maestros a nivel nacional.

Los docentes señalan que el grupo de maestros sustitutos también ha cambiado.

Algunos sustitutos estaban renuentes a regresar después de los cierres por la pandemia; otros consiguieron empleos diferentes y nunca regresaron. El pago a los sustitutos, que en promedio es de 20 dólares por hora, es menos competitivo en una economía sólida.

Cuando no hay ningún sustituto, los demás maestros casi siempre tienen que trabajar doble (aceptar más alumnos en su aula o cubrir otro grupo en su descanso), lo cual puede hacer que soliciten permisos en el futuro. En ocasiones, los tutores de lectura u otros especialistas sustituyen a los maestros, lo que significa que ese día se cancelan las sesiones de apoyo adicional (las cuales son una prioridad para compensar el aprendizaje que se perdió en la pandemia).

“Creo que esto está teniendo un gran impacto en nuestra capacidad de reactivación” por la pandemia, comentó Amanda von Moos, directora ejecutiva de Substantial Classrooms, una organización sin fines de lucro que ha tratado de mejorar la capacitación y el apoyo para los maestros sustitutos.

Con el propósito de solucionar la escasez, el distrito escolar de Sacramento, California, hace poco les aumentó el pago a sus maestros sustitutos a 355 dólares por día, más o menos 54 dólares por hora, una de las tarifas más elevadas del país.

Pero eso no ha resuelto otro desafío: ocupar los puestos de maestros sustitutos en las escuelas que se ubican en las áreas de menores ingresos. Un estudio en Chicago reveló que puede ser un buen incentivo pagarles hasta el 50 por ciento más a los maestros sustitutos para que trabajen en las escuelas que tienen dificultades para atraer maestros.

El distrito escolar de Columbus, Ohio, ha probado algo más: asignar al menos un maestro sustituto permanente a cada plantel escolar.

Jacquelyn Golden, una profesora sustituta de tiempo completo en una escuela primaria de Columbus, ha entablado vínculos con los alumnos, los cuales le tienen confianza y la abrazan en el pasillo. Cuando sustituye a un maestro, no tarda mucho tiempo en establecer el orden porque los alumnos saben cuáles son sus expectativas.

“Yo he estado en todas las aulas; no hay ningún alumno que no conozca a la maestra Golden”, aseveró.

c.2024 The New York Times Company