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"Estoy desde las cinco de la mañana": las compras para la Nochevieja en Cuba

La Habana, 30 dic (EFE).- María Antonia, de 70 años, espera su turno desde las 5 de la madrugada en una tumultuosa fila en La Habana Vieja para comprar en una bodega subvencionada por el Estado con su libreta y hacerse con lo último para la cena de Nochevieja.

"Lo más importante es Dios y la familia", dice a EFE con tono imperturbable tras más de cinco horas en una cola con decenas de personas que comienzan a alzar la voz y perder la paciencia.

Tras un año difícil para millones de cubanos, muchos como María Antonia ven en la cena para despedir 2022 una excusa para desconectar, aunque se les vaya el día esperando para comprar.

El país pasa por una crisis económica agravada desde hace dos años y que los expertos equiparan a la de la década de los noventa, tras la caída del bloque soviético.

Esto se traduce en desabastecimiento, una inflación galopante y la dolarización parcial de la economía.

En una pizarra se puede ver desde la acera lo que hay para este viernes en la bodega. Entre los productos ofertados hay guisantes y arroz.

En otra cola, Regla María, de 60, cuenta a Imaray, de 30, cómo en tiempos pasados se podía conseguir "hasta uvas" para comerlas durante las campanadas. La joven se ríe, incrédula, mientras que un hombre con audífonos se resigna cuando se entera de que ya no quedan perritos (salchichas).

"El próximo año será mejor, hay que tener fe", remacha la sexagenaria, mientras que una mujer al fondo comienza a gritar: "Pasen, pasen, uno, dos, tres, cuatro...".

A pesar de las dificultades, hay quienes tratan de poner buena cara, otros, aprovechan la espera para hacer catarsis y quejarse amargamente de la situación.

"En todo este circuito, hay cinco bodegas y hubo pollo una vez. Ahora, esta cola es para un paquete de detergente", aclara Gladys en otra tienda al final de la calle.

Para conseguir pollo o cerdo, las opciones predilectas para los insulares en ese tipo de eventos familiares, hay que caminar metros más abajo.

TIENDAS EN DIVISAS

Otra fila se ve a la distancia en un mercado que cobra únicamente en divisas. Este tipo de tiendas se instauraron en Cuba en 2019 como una forma de captar moneda extranjera ante la caída del turismo y las sanciones de EE.UU. durante el Gobierno de Donald Trump (2017-2021).

Entre las personas que aguardan por su turno está Odalys, de 62 años, quien vive desde 2006 en la ciudad española de Benidorm pero está de visita para pasar las fiestas con su familia y amigos.

"Yo puedo comprar porque tengo mi tarjeta (de débito) española. Ya tenemos todo (para el 31) pero vine por sidra y por unos pomos de refresco", cuenta a EFE.

Son las 11 de la mañana y algunos acumulan ya dos horas esperando por pasar.

A diferencia de la bodega, en este lugar hay una amplia oferta de cárnicos, y más de uno ha decidido venir desde primera hora para alcanzar un lomo de cerdo o un pollo entero.

"Si no alcanzaste a comprar por la libreta (de racionamiento) o se te terminó, esta es la única opción. Pero, oiga, no todos podemos comprar en estos lugares", agrega un hombre de 40 años que prefiere no dar su nombre.

Las tiendas, conocidas como de moneda libremente convertible (MLC), solo aceptan tarjetas magnéticas internacionales o con divisas, un lujo al que no muchos cubanos tienen acceso.

El ministro de Economía, Alejandro Gil, ha defendido varias veces la existencia de las tiendas MLC. A principios de año, aseguró a la Agencia Cubana de Noticias que "aunque muchos no lo vean así, se trata de una medida de justicia social".

Sin embargo, diferentes expertos han alertado de que estas profundizan las desigualdades económicas entre los insulares.

DÍAS FESTIVOS

Pero no todos los que están agolpados en las tiendas piensan únicamente en Nochevieja. En Cuba será feriado hasta el 3 de enero (el primero de enero se conmemora el aniversario del triunfo de la Revolución).

Es por eso que muchos intentan adelantar las compras y evitar la posibilidad de encontrarse con tiendas cerradas por asueto.

María Antonia, la mujer de 70 años que aguarda en la cola desde las 5.00 de la madrugada, lo tiene claro: "Yo vengo por la comida del 31. Pero también para el 1, el 2 y el 3".

Juan Carlos Espinosa

(c) Agencia EFE