México pisa los talones a India al rozar 150,000 muertes asociadas a COVID-19

Josué González
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Nuevas tumbas se observan en un cementerio de México mientras crecen los contagios de coronavirus (COVID-19) en el país

Por Josué González

CIUDAD DE MÉXICO, 24 ene (Reuters) - A las afueras de un cementerio en la populosa capital mexicana, una familia lloraba al abrazar la cajita que contenía las cenizas de su ser querido que murió como consecuencia del COVID-19, en momentos en que la pandemia cobra aceleradamente la vida de miles y copa camposantos y crematorios en el país.

Incrédulos de los efectos del virus, algunos familiares se reunieron para celebrar el fin de año. Una abuela, que no llegaba a los 60 años, cayó enferma a los pocos días y falleció, engrosando la lista de las casi 150,000 muertes acumuladas en México, el cuarto país en el mundo con más decesos.

"Te sientes impotente cuando tú ya ves a tu familiar ahogándose, cuando ya no tienen posibilidad de hacer nada y de ninguna manera puedes salvarlos", se lamentó Lesly Galicia, una estudiante universitaria que esperaba recibir las cenizas de su abuela, a quien no pudo despedir en un velorio, para evitar los contagios.

"Cuesta trabajo encontrar un lugar (en las funerarias). Es triste porque tenemos la creencia que al ver el cuerpo te despides de él y ya es algo imposible de hacer" dijo. "Me dolió no verla", agregó la muchacha en un cementerio de la capital.

Al panteón entraban con cierta frecuencia carros funerarios, pero con algunas restricciones como limitar la cantidad de familiares directos, como una medida para evitar la propagación del coronavirus. Policías chequeaban con lista en mano los ingresos al lugar.

Otros, visiblemente desconsolados, salían del cementerio con las cenizas de sus seres queridos. De las chimeneas de los crematorios, dentro del lugar, no dejaba de salir humo.

A las afueras, un grupo de hombres despedía a un fallecido cuyas cenizas estaban en una cajita negra con un crucifijo. Algunos lloraban y, con música de salsa de fondo, compartían tragos de brandy que bebían directo de una pequeña botella, luego la rociaban sobre el cofre con los restos de su familiar.

Pese a los llamados reiterados de las autoridades para evitar reuniones en la época de Navidad, muchos mexicanos los desoyeron y los contagios y muertes repuntaron rápidamente en enero hasta alcanzar varios récords en un solo día.

El sábado, los decesos asociados al virus sumaron 149,084 -1,470 más que en la víspera- y los contagios llegaron a 1,75 millones, con lo que México está cerca de alcanzar y superar a India, tercero en el mundo por número de fallecidos, con 153,339; luego de Brasil, con 216,445, y Estados Unidos con 417,115.

Un funcionario de la delegación capitalina Iztapalapa, la más poblada de Ciudad de México, dijo que en las últimas jornadas casi se duplicaron la cantidad de servicios funerarios en uno de los más importantes panteones de esa demarcación.

"En la primera ola llegamos a tener en el pico cerca de 25 a 30 servicios en un día que, para nosotros, ya era bastante. Hoy pues llegamos a tener cerca de 54 servicios entre cremaciones e inhumaciones", dijo Carlos Cervantes, director general de gobierno y protección ciudadana de la alcaldía Iztapalapa.

No obstante, descartó una saturación y un colapso tras asegurar que aún había "espacios" suficientes para entierros, mientras la población aguarda porque un plan de vacunación del Gobierno, iniciado a finales de diciembre, empiece a surtir efectos.

(Escrito por Ana Isabel Martínez)