México: los colectivos en busca de los desaparecidos y la verdad
San Fernando, la Bartolina, la Gallera, Teuchitlán son algunos de los lugares que se han convertido en sinónimos de fosas clandestinas en México, que evidencian crímenes atroces.
Cada día se descubren más entierros ilegales en el país, gracias al esfuerzo de los familiares de desaparecidos y colectivos de buscadores. Andrea Horcasitas Martínez, encargada del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana, calcula que existen cerca de 200 agrupaciones de este tipo en México, mínimo una en cada entidad estatal.
"No hay un registro como tal, porque hay colectivos de 50 familias, de 180 familias, pero también hay colectivos de tres familias. Son agrupaciones que varían en su tamaño y también en la visibilidad. Algunas tienen redes sociales, otras no, algunas se institucionalizan, se formalizan, se vuelven asociaciones civiles, otras no", explica a DW la académica especializada en el fenómeno de las desapariciones.
Más allá de las fronteras
El Movimiento por Nuestros Desaparecidos, por ejemplo, agrupa a más de 80 colectivos de México y Centroamérica. Asimismo, hay otras agrupaciones transfronterizas, como Armadillos, que se dedica a la búsqueda de migrantes desaparecidos en el cruce a Estados Unidos.
Horcasitas Martínez también menciona esfuerzos solidarios de personas no afectadas directamente, que acompañan a las familias buscadoras, como los voluntarios de la Brigada Humanitaria Marabunta.
La Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas (BNB), prosigue la experta de la IBERO, es otra red que busca agrupar a los colectivos a nivel nacional.
Pluralidad de acciones
La entrevistada señala que no solo hay una pluralidad de grupos, sino también una pluralidad de acciones que realizan.
Mientras que grupos como Guerreros Buscadores de Jalisco, que dieron con un campo de reclutamiento del narcotráfico en Teuchitlán, realizan búsquedas forenses, es decir, buscan cuerpos humanos, "también hay colectivos que solo hacen búsquedas en vida, que es ir a reclusorios, a hospitales, a campamentos donde se encuentran personas en situación de calle. Hay colectivos que se dedican a lo legislativo, a lo político y hay colectivos que se dedican a la memoria", explica Horcasitas.
Responsabilidad del Estado
En el marco del reciente hallazgo en Teuchitlán, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) reconoció "la importante labor" de las familias buscadoras de desaparecidos.
Al mismo tiempo, el organismo regional, hizo hincapié en que "si bien los colectivos de búsqueda ejercen su derecho a buscar a sus familiares, ello no exime al Estado de su deber de investigar y buscar de conformidad con obligaciones en derechos humanos".
Ante la presión desatada por el caso de Teuchitlán, en Jalisco, el Gobierno mexicano se ha comprometido a crear una Plataforma Única de Identidad para localizar a personas con su Clave Única de Registro de Población (CURP), una Base Nacional de Carpetas de Investigación de personas desaparecidas y el Sistema Nacional de Alerta, Búsqueda y Localización de Personas.
"Ahora que hay una respuesta por parte del Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum respecto a cómo atender la problemática, hay que sumarnos a la exigencia de las familias de que nada se haga sin ellas", opina la encargada del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana.
Y agrega que "las familias son las principales impulsoras de todo lo que existe hoy, del sistema nacional de búsqueda, son el corazón detrás de esto".
(ms)