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Lions dan por fin a fanáticos, incluido Eminem, la oportunidad de ilusionarse tras años difíciles

DETROIT (AP) — Eminem estuvo junto a dos miembros del Salón de la Fama del Fútbol Americano, Barry Sanders y Calvin Johnson, previo a que los Lions de Detroit acogieran un partido de postemporada por primera vez en tres décadas, asimilando un ambiente electrizante en el Ford Field.

“La energía en el recinto fue asombrosa”, dijo Johnson en una entrevista vía telefónica, mientras tomaba un descanso tras hacer snowboard en Utah. “Lo podías sentir. Desearía que hubiéramos tenido una experiencia de esa clase”.

No es el único que lo ve así.

Hace mucho tiempo Detroit fue una potencia en la NFL, ganando tres campeonatos entre 1952 a 1957 en la era previa al Super Bowl, pero la franquicia solamente ha conseguido una victoria en postemporada desde aquel entonces.

Hasta su victoria más reciente, el domingo pasado.

Los Lions derrotaron 24-23 a los Rams de Los Ángeles, liderados por Matt Stafford, en un partido de comodines que desató un frenesí en la afición al punto que los decibelios eran tan fuertes como los de un motor de reacción.

El domingo los Lions reciben a Tampa Bay. Jugarán su segundo partido de postemporada en casa en unos playoffs por primera vez en la historia de la franquicia.

Se espera que el cantante Bob Seger, el actor Jeff Daniels, el escritor, productor, y actor Keegan-Michael Key – todos procedentes de Michigan – asistan al partido de la ronda divisional junto al comisionado de la NFL Roger Goodell y uno de los más grandes fanáticos del equipo: Eminem.

El rapero se ha expresado y ha compartido su fervor en Instagram, diciendo que su deseo de Año Nuevo sería que los Lions ganasen el Super Bowl y pidiéndole un favor a Stafford.

“¿Puedes dejarnos que ganemos éste?” preguntó Eminem al exjugador de los Lions en una publicación la semana pasada.

Ahora, Eminem a modo de broma le pide al entrenador Dan Campbell que lo ponga "a jugar”.

Si bien existen muchos fanáticos que han sufrido por décadas en la ciudad del motor, el equipo también ha atraído a algunos nuevos y se ha enganchado con ellos en la era digital.

Sweta Patel, nacida en India y residente en los suburbios de Detroit, no sabía lo que era un primer down hace una década. Patel de 41 años ha mejorado su conocimiento acerca del juego y su afinidad hacia la organización gracias a algunas interacciones en redes sociales y en persona como abonada.

Cuando publicó en las redes sociales que se sometería a una cirugía de rodilla, los jugadores de los Lions le desearon una pronta recuperación. Cuando Patel compartió que tuvo un aborto espontáneo en 2021, recibió unas palabras del propio Campbell luego de ser contratado.

“Él es el hombre de la gente”, dijo Patel. “Su voz se estaba resquebrajando en ese video, y eso me reconfortó un poco”.

Mike McCord y millones más en Michigan han esperado durante mucho tiempo que su equipo favorito les traiga alegrías.

McCord, de 68 años, era un infante cuando su ya fallecido padre, Darris, liniero defensivo elegido al Pro Bowl, ayudó a que Detroit venciera a Cleveland en el Briggs Stadium, que más adelante fue rebautizado Tigers Stadium, para el campeonato de la NFL en 1957.

Desde hace más de seis décadas, McCord empezó a asistir a los encuentros, y su familia ha sido abonada desde más de medio siglo, traspasando esa pasión por el azul Honolulu y plateado hacia su hija Riley, de 36 años.

Los Lions tocaron fondo en 2008, convirtiéndose en el primer equipo en la historia de la NFL con marca de 0-16, durante la peor seguidilla en nueve temporadas de liga desde la Segunda Guerra Mundial.

“Detroit es una magnífica ciudad deportiva”, expresó McCord. “Hemos visto a los Tigres ganar. Vimos los Pistons ganar. Llegamos a ver a los Red Wings ganar. Hemos presenciado buenas cosas, pero nunca de nuestros Lions”.

Los Lions empezaron a crear expectativas al finalizar la temporada pasada con ocho victorias en sus últimos 10 encuentros. Generaron expectativas inusualmente altas en 2023, igualando una marca de franquicia con 12 triunfos en temporada regular y ganando un título divisional por primera vez en tres décadas.