Licencias para indocumentados en Massachusetts sobreviven al veto republicano

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Boston, 8 jun (EFE).- Grupos proinmigrantes en Massachusetts y congresistas demócratas celebran este miércoles la posibilidad de tener pronto licencias de conducir para indocumentados tras la anulación hoy por parte de la Cámara Baja del veto del gobernador Charlie Baker al proyecto que ya había aprobado la Legislatura.

Los legisladores de ambas cámaras, de mayoría demócrata, mantienen viva la iniciativa que podría beneficiar a unos 250.000 inmigrantes sin estatus legal en el estado y también hacer las carreteras más seguras, según sus impulsores.

La Cámara de Representantes de Massachusetts anuló este miércoles el veto del republicano Baker al proyecto de ley con una votación de 119-36.

Se prevé que mañana jueves o en los próximos días el Senado estatal ratifique la aprobación de la llamada ley de "Movilidad laboral y familiar".

Baker planteó en su veto que el estado carecía de capacidad para verificar las identidades de los posibles solicitantes de licencias y el temor de que se podrían usar para votar, argumentos que activistas y legisladores demócratas consideran infundados.

Horas antes de la votación en la Cámara de Representantes, el senador de Massachusetts puertorriqueño Adam Gómez expresó a Efe su "máxima confianza" en que los congresistas de ambas cámaras y la presidenta del Senado, Karen Spilka, anularían "juntos" el veto del gobernador.

"Enviaremos un mensaje claro con esta anulación del veto de que los residentes indocumentados son miembros de la comunidad que merecen el mismo transporte accesible sin preocupaciones", agregó el senador Gómez.

De culminar con éxito la iniciativa, Massachusetts se uniría a otros 16 estados y al Distrito de Columbia que ya aprobaron medidas similares.

Para los activistas que impulsaron el proyecto, la política migratoria de tolerancia cero del expresidente Donald Trump (2017-2021) movilizó a la población inmigrante para conseguir la victoria.

Así lo expresaron a Efe algunos de los responsables de ese logro, que celebran hoy la anulación, entre ellos Roxana Rivera, copresidenta de la coalición que reúne a unas 270 organizaciones que han impulsado los carnés de conducción.

La sindicalista señaló que la lucha comenzó hace 20 años en el estado, pero que la elección de Trump en el 2017 "y todo lo que se vio que hizo contra los inmigrantes generó un esfuerzo más fuerte".

Rivera, vicepresidenta del sindicato 32BJ SEIU, recordó que durante dos décadas pequeñas organizaciones comunitarias trabajaron en este esfuerzo desconectadas y sin apoyos, pero como reacción a Trump empezaron a unir esfuerzos e instituciones más grandes comenzaron a involucrarse seriamente.

"Por esa fuerza hemos podido llegar donde estamos ahorita y este año vamos a ganar", dijo Rivera, hija de inmigrantes salvadoreños y organizadora sindical durante 27 años.

La activista aseguró que después de 20 años se ha realizado el suficiente trabajo como para no dejar ningún cabo suelto en el proyecto que sea aprovechado por los republicanos.

MOVIMIENTO LLEGÓ A LAS COMUNIDADES

"Tenemos el apoyo de la policía, los fiscales de distritos y del estado, cada persona tiene que demostrar su identidad con documentos seguros, las carreteras van a ser más seguras y que vayan a votar de manera fraudulenta es un temor infundado", dijo Rivera.

El indocumentado salvadoreño Omar Contreras, quien llegó a Massachusetts hace 18 años, ha estado vinculado en la última década en los esfuerzos por conseguir licencias para trabajadores como él que necesitan conducir.

Contreras estuvo involucrado en diferentes organizaciones pequeñas hasta que en 2018 organizó el grupo del movimiento Cosecha en East Boston junto a la ex cónsul salvadoreña Erika Arévalo, el cual ha mantenido constantes reuniones, marchas y plantones.

En 2019, Contreras participó en una huelga de hambre en la sede de la Cámara de Representantes con otros once activistas que consiguió tras tres días de ayuno que el proyecto de ley fuera visto en el Comité de Transporte.

Para el salvadoreño, que como muchos indocumentados contribuye con impuestos, la política de Trump los llevó a aumentar la presión y permitió que las organizaciones llegaran a las comunidades.

En los primeros esfuerzos, dijo Contreras, las pequeñas organizaciones no conectaron con las comunidades. Se relacionaban con los políticos y acababan manipuladas, pero no fue hasta que se organizó un verdadero movimiento comunitario cuando realmente se avanzó.

"Somos muchos. Hemos sido muchos los que hemos logrado esta victoria histórica", celebró Contreras, quien no tiene dudas de que, antes de las vacaciones de julio, el Senado convierta en ley el proyecto.

El proyecto, aprobado en febrero en la Cámara Baja y en mayo en el Senado, y vetada por Baker a los pocos días, permite a los indocumentados solicitar una licencia de conducir estatal estándar, siempre que muestren ciertos documentos que prueben su identidad.

La iniciativa también establece que los inmigrantes elegibles no estarían registrados para votar como resultado.

(c) Agencia EFE

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