Leclerc estalló porque lo acusan de racista y pidió que no lo juzguen más por su decisión de no arrodillarse

LA NACION
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No son los mejores tiempos para Ferrari en la Fórmula 1, que no sólo ve como Mercedes y Red Bull lo abruman en las pistas, sino que otros equipos, como Racing Point y McLaren, se le animan y pelean mano a mano. Para colmo, en los últimos días hasta surgieron acusaciones desde Red Bull poniendo en duda la legitimidad del motor que utiliza la unidad piloteada por el monegasco Charles Leclerc, que increíblemente consiguió al menos acceder a dos de los podios en lo que va de la temporada. "No quiero ser juzgado nunca más", reclamó.

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Precisamente Leclerc, en la antesala del GP 70 Aniversario, que se realizará este fin de semana en Silverstone, debió atender "otro frente de tormenta", ya más personal y delicado: las acusaciones que recibe por racismo. Básicamente, por no arrodillarse antes de los Grandes Premios como una manifestación consustanciada con el Black Lives Matter y que en la F.1 es liderada por el hexacampeón mundial Lewis Hamilton.

En su momento, cuando se inició esta medida, en el GP de Austria, Leclerc fijó su postura: "Creo que lo que importa son los hechos y los comportamientos en nuestra vida cotidiana más que los gestos formales que podrían ser vistos como controvertidos en algunos países". Incluso, aunque no se arrodilló (actitud que también tomaron otros seis pilotos, entre ellos, Max Verstappen y Kevin Magnussen), lució una remera con la leyenda "End to racism" (Fin del racismo). Magnussen, por caso, señaló que lo había hecho porque no quería que se le asociara con ningún sentimiento político de grupos como Black Lives Matter.

Aún así, los ataques a Leclerc persisten por las redes sociales, con toda clase de alusiones. Inclusive, en discursos o alegatos de las distintas organizaciones encolumnadas en la lucha contra el racismo, se suele hacer hincapié en los pilotos de la F.1 "que no se arrodillan antes de las carreras". Y el piloto se hartó, al punto de hacerlo público a través de su cuenta de twitter con tres mensajes relativos al momento que está viviendo y lo que considera una injusticia.

"Es muy triste ver cómo algunas personas manipulan mis palabras para hacer titulares haciéndome sonar como un racista. No soy racista y odio absolutamente el racismo. El racismo es repugnante".

"Dejen de ponerme en el mismo grupo que estas personas repugnantes que discriminan a otros por su color de piel, religión o género. No soy parte de ellos y nunca lo seré. Siempre he sido respetuoso con todos y eso debería ser la norma en el mundo de hoy".

"Y a quien esté usando mi imagen para promover sus ideas equivocadas, por favor, deténgase. No estoy en la política y no quiero estar involucrado en eso."

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Más tarde, ya en su presentación pública durante las ceremonias de prensa previas a la competencia del domingo próximo, se le preguntó a Leclerc por los motivos que tuvo para elaborar la serie de tuits. "Lo hice porque no quiero ser juzgado nunca más. Como he dicho muchas veces, estoy activo en los medios sociales y no acepto que me llamen de la manera en que me han llamado en las últimas semanas, de forma negativa, obviamente, sólo por no arrodillarme. Quería hacer un tweet directo sólo para expresar mis sentimientos y eso es todo."