Lady Gaga y Ridley Scott hablan de 'La casa Gucci': cuando la belleza se vuelve fealdad

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Lady Gaga en Los Ángeles, el 10 de noviembre de 2021. (Ryan Pfluger/The New York Times)
Lady Gaga en Los Ángeles, el 10 de noviembre de 2021. (Ryan Pfluger/The New York Times)

LONDRES — El día después del estreno de “La casa Gucci” en Londres, Lady Gaga se reunió conmigo en una habitación de hotel cerca de Trafalgar Square y me aclaró algo.

“Si soy honesta, siento que se ha hecho público que trabajé en mi acento durante tanto tiempo y que estuve interpretando al personaje durante tanto tiempo”, comentó Gaga el miércoles, con el cabello platino que caía en cascada sobre un ojo. “Pero si pudiera explicarlo y aclararlo...”.

La superestrella de 35 años se refería a los recientes titulares sobre su técnica de actuación en el plató del drama dirigido por Ridley Scott, que llega a los cines justo antes del Día de Acción de Gracias. Para interpretar a Patrizia Reggiani, que planeó el asesinato de su marido heredero de Gucci en 1995, Gaga habló con un vívido acento italiano durante nueve meses y se metió tan profundamente en el personaje que pensaba y sentía como Patrizia incluso cuando las cámaras no estaban rodando.

Sin embargo, como me dijo, tenía sus razones. Y lo mismo ocurrió con Patrizia.

Basada en el libro “The House of Gucci: A Sensational Story of Murder, Madness, Glamour, and Greed”, de Sara Gay Forden, la película narra la historia de la ambiciosa Patrizia mientras se enamora de Maurizio Gucci (Adam Driver) y se casa para entrar en la dinástica marca de lujo italiana. El negocio familiar no tiene mucho atractivo para Maurizio, un hombre de letras, y el verdadero poder lo tienen su padre Rodolfo (Jeremy Irons) y su tío Aldo (Al Pacino). Si una forastera como Patrizia quiere ser una verdadera fuerza en Gucci, tendrá que hacer que el resto de los miembros de la familia se enfrenten entre ellos. Al final, incluso Patrizia y Maurizio se encuentran en desacuerdo y la rabia de ella hacia él pronto se convierte en asesinato.

“Estaba en un lugar realmente complicado de mi vida cuando me llegó este guion”, afirmó Gaga sobre su primer papel protagónico desde “Nace una estrella” (2018). Estaba luchando con la depresión mientras grababa su álbum de 2020, “Chromatica”, y la mujer cuyo verdadero nombre es Stefani Joanne Angelina Germanotta incluso luchó con la idea de si realmente quería seguir siendo Lady Gaga. Cuando “La casa Gucci” le ofreció convertirse en otra persona, aprovechó la oportunidad.

Ahora que está en el otro lado, sonríe al hablar de la confianza de Scott en su transformación. “Nunca he tenido una experiencia mejor con un director”, dice. “Él ama a los artistas y algunos directores no lo hacen. Se aman a sí mismos”. Mientras Scott, de 83 años, se unía a nosotros a través de una videollamada, Gaga habló de cómo ese vínculo le permitió hacer su estudio de personaje más profundo hasta la fecha.

Ridley Scott y Lady Gaga en Los Ángeles, el 10 de noviembre de 2021. (Ryan Pfluger/The New York Times)
Ridley Scott y Lady Gaga en Los Ángeles, el 10 de noviembre de 2021. (Ryan Pfluger/The New York Times)

A continuación, fragmentos editados de nuestra conversación.

P: Gaga, la película comienza con una frase sobre la gente que mira los escaparates de Gucci, deseando poder comprar incluso el segundo artículo más barato de la tienda. ¿Cómo fue tu vida una vez que no solo pudiste permitirte todas esas cosas, sino que incluso te las ofrecieron?

LADY GAGA: En cuanto me haces esa pregunta, me catapulta al instante a cuando dije esas palabras en el plató. Recuerdo haber pensado que yo era el segundo artículo más barato, que Patrizia era el segundo artículo más barato de la tienda, que nunca sería la mejor.

También pensaba que, cuando por fin podía comprar cosas bonitas o me las ofrecían, siempre había algo dentro de mí, arañando mi corazón, diciéndome que no me pertenecía. No obstante, creo que parte de ser artista es simplemente esa idea interminable de que no somos lo suficientemente buenos. Las cosas materiales son maravillosas, pero en esta película vemos cómo el poder y los privilegios pueden ser inherentemente malos.

P: Patrizia es ambiciosa en la forma en que persigue a Maurizio, pero al principio los apoyas como pareja.

GAGA: Una de las primeras cosas que le dije a Ridley fue “no sé si ella había amado realmente a Maurizio”. Y él me dijo: “Sí, lo amó”.

RIDLEY SCOTT: Lo fundamental para mí era que, por muy mal que se pusiera, había algo que te gustaba de esta gente. Ella va detrás de él a propósito, pero creo que está encantada con su comportamiento caballeroso, y eso evoluciona hacia el afecto y el amor. El amor es un vínculo poderoso, pero hay que tener mucho cuidado, porque el amor puede convertirse fácilmente en odio en un instante.

P: Háblame de la permanencia del acento de Patrizia durante tantos meses. ¿Fue agotador?

GAGA: Creo que me habría hecho más efecto si no lo hubiera practicado tanto. Hablaría así con mi madre, con mis amigos, para que yo, Stefani, pudiera hablar así y fuera totalmente natural. Es como la memoria muscular, para que cuando estés en la escena, el acento no se interponga en la calidad visceral de lo que está sucediendo en la sala.

Si tengo un espectáculo de jazz la semana que viene, si no ensayo con antelación, mi voz no está preparada para el espectáculo. Mi enfoque de eso no es diferente de mi compromiso con la música. Sin embargo, quiero ser clara: no creo que se trate de sensacionalizar el método de actuación o de estar en el personaje como la única manera de hacer las cosas. Para mí habría sido más difícil entrar y salir del personaje en el plató que mantenerme en él.

SCOTT:Hubo un momento en el que pensé: “Un momento, ¿siempre fue así? Lo he olvidado”. El primer encuentro que tuvimos, ella estaba siendo, me atrevo a decir, estadounidense...

GAGA: ¡Soy estadounidense! Soy italoestadounidense.

SCOTT: Pero, entonces, pensé: “No voy a cuestionar esto, porque me está funcionando”.

P: Gaga, ¿cómo se te ocurrió el lenguaje corporal de Patrizia? Su forma de pasearse y de bailar parece tener un centro de gravedad mucho más bajo que el tuyo.

GAGA: En algunas técnicas de actuación, lo llaman “usar el animal”. Yo utilicé tres animales para Patrizia. Empecé como una gata doméstica, que tiene esa cualidad seductora, pero también puede ser un poco distante, y utilicé eso con su físico. Luego se transforma cuando ve a Aldo abrazar a Maurizio. Piensa para sí misma: “Quizá pueda convencer a Maurizio de que se acerque a la familia, de que forme parte del negocio familiar”. En esa escena, tomé la decisión de transformarme de gato a zorro.

Luego, cuando [un abogado de Gucci] viene al colegio de mi hija para entregarme los papeles del divorcio —lo que significa que Maurizio no tuvo el valor de hacerlo él mismo— me transformo de zorro en pantera. Es algo en lo que he trabajado, estudiando a la pantera. ¿Cuáles son las formas en que la pantera seduce a su presa? ¿De qué manera la pantera es lenta antes de abalanzarse? ¿Qué ocurre cuando la pantera está tan enfurecida por la inanición y el hambre que entra en modo de supervivencia? Siempre sentí que Patrizia estaba sobreviviendo toda su vida.

P: ¿De qué manera?

GAGA: Nunca fue tan prestigiosa ni brillante ni tan hecha a la medida como los Gucci. Siempre hubo algo en ella que era un poco vergonzoso y estaba un poco fuera de lugar. Se trata de una mujer que quiere más para sí misma, pero en mi opinión, todo su poder es realmente una ilusión, de la misma manera que el patriarcado es infinitamente una ilusión. Es la forma en que, como mujer, puedo sentir que tengo poder, pero tan pronto como un hombre me dice que no; entonces, todo mi mundo se desmorona. Simplemente se deshacen de ella, una y otra vez, y creo que eso es lo que provocó el asesinato.

P: Ridley, pocos directores han podido hacer películas importantes durante esta pandemia. Tú has hecho dos, incluyendo “El último duelo”, que sufrió un confinamiento relacionado con la COVID la pasada primavera. ¿Cómo has logrado lidiar con esa tormenta?

SCOTT: Mi equipo es el mejor del sector. Recuerdo que estaba haciendo la primera en un lugar bastante bonito [en la campiña francesa] y a mí no me encanta el campo porque es verde intenso y húmedo, y empiezo a pensar en un vodka martini a eso de las tres de la tarde, lo cual es fatal. De repente, se nos vino encima ese monstruo llamado COVID, así que dije: “Vamos a cerrar”. Eso ayudó mucho porque me permitió editar lo que llevaba, pero también prepararme a fondo durante dos meses haciendo el guion gráfico de “La casa Gucci”.

GAGA: No sé si te sentiste así, Rid, pero debido a que la pandemia de COVID estaba ocurriendo y los actores estábamos en nuestras habitaciones o en el plató, parecía que la vida flotaba. Creo que es parte de la razón por la que me gustaba seguir interpretando al personaje, porque ¿qué otra cosa voy a hacer cuando vuelva a mi habitación de hotel? ¿Cómo podría apagarlo? No tengo ninguna interacción con el mundo más que con mis actores y mi director.

P: Ridley, ¿qué te pareció el rendimiento en taquilla de “El último duelo”? Tuvo buenas críticas y contó con grandes estrellas como Matt Damon y Adam Driver, pero aun así tuvo un rendimiento inferior en los cines.

SCOTT: Fue demasiado decepcionante. Lo fatal es que, cuando crees que lo lograste, no es así: ¡pensé que lo había conseguido en “Blade Runner” y no fue así! Me crucificó una gran crítica de la época llamada Pauline Kael. Por eso nunca leo críticas, nunca. Tienes que ser tú mismo el que decida, si te preocupas por lo que piensa el público y lo que puede querer, es una situación fatal. Una buena película se encuentra a sí misma y ahora “Blade Runner” está en la Biblioteca del Congreso.

P: Pero aún así, debes sentirte motivado cuando la gente se entusiasma con tu trabajo. Incluso mientras filmabas “La casa Gucci”, las fotos del plató causaron sensación en internet.

SCOTT: Es cierto. No hay nada como el éxito para sentirse bien por la mañana, ¿verdad? Al mismo tiempo, si consigues algún tipo de logro o éxito, no dejes que te afecte. Si te gusta lo que has hecho, pasa a lo siguiente.

GAGA: No puedo estar más de acuerdo. Cuando haces arte para agradar a la gente o buscar elogios, no es sustentable. Básicamente, te apasionas por conseguir que la gente te quiera en lugar de apasionarte por el trabajo. Sé que perdí mi camino como artista durante un tiempo cuando empecé a preocuparme por lo que haría que la gente me quisiera. Luego me rebelé, pensando: ¿por qué iba a perseguir un objetivo que no deja de moverse?

P: Entonces, ¿cómo te sentiste cuando dejaste atrás a Patrizia y todo eso?

GAGA: Para ser sincera, estaba realmente preparada para dejarla ir. Es una persona tremendamente complicada y cuando vives en modo de supervivencia todo el tiempo —y ella estaba siempre en modo de supervivencia— se crea un sentimiento de trauma muy constante. Cuando subí al avión de vuelta de Italia, tiré mis cigarrillos. Tiré el alcohol, aterricé en Los Ángeles y limpié mi vida porque no podía seguir viviendo así. Su vida me estaba matando a mí de la misma manera en que la estaba matando a ella.

P: ¿Y qué se siente al volver a ser tú misma?

GAGA: Es muy emotivo. Bromeo con Ridley todo el tiempo, pero realmente experimenté algún tipo de pánico al apego cuando dejé el plató. Lo eché mucho de menos. Sentí lo mismo que Patrizia: una vida sin Gucci no valía la pena. El mejor momento de su vida fue ser una Gucci y puedo decir, al terminar esta película, que el mejor momento de mi vida fue ser una Gucci. Así es como el arte y la vida se alinean. La vida de Ridley es una obra maestra y eres afortunado si puedes formar parte de ella.

© 2021 The New York Times Company

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