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La violencia y crimen en México que AMLO califica como un simple acto publicitario

Andrés Manuel López Obrador (AMLO), presidente de México | FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM
Andrés Manuel López Obrador (AMLO), presidente de México | FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM

En el catálogo nacional de violencia en los estados, Michoacán ocupa el cuarto lugar. En su territorio se ubican cuatro de las cincuenta ciudades más violentas del país: Morelia, Zamora, Uruapan y Jacona. En 2022 se cometieron 2,423 muertes violentas, equivalentes al 7.8 por ciento de los 30,968 homicidios de todo el país. El índice nacional de violencia lo ubica debajo de Guanajuato, Baja California y Estado de México.

La violencia de la delincuencia organizada se manifiesta como extorsión, afecta a agricultores, comerciantes, transportistas y demás. Productores de limón, aguacate, mango, tortilla, pollo y otros, son víctimas, obligados a pagar el “cobro de piso”, para continuar con su actividad y no sufrir atentados contra sus bienes, familias o su persona.

Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en Michoacán, durante 2022, presentaron denuncia por extorsión 67 víctimas de la delincuencia. El número de víctimas fue superado. Entre enero y julio de 2023 fueron presentadas 128 denuncias por este ilícito. A pesar de las denuncias, la cifra real del delito de extorsión permanece oculta debido a que no todas las víctimas denuncian por miedo a sufrir represalias, como la quema de sus propiedades, atentados armados en sus hogares, secuestros, o asesinato contra algún integrante de su familia.

Cuando los productores de limón levantan sus cosechas la extorsión llega. Sucede en los municipios de Apatzingán, Buenavista, Parácuaro, Aguililla, Múgica y Tepalcatepec. Producen más de 670 toneladas anuales de limón. La delincuencia organizada les cobra entre 10 y 20 centavos por kilo. Recientemente les anunció que la cuota subiría y amenazó que quien no pague sería castigado con la quema de su huerta, empacadora y tractores.

Productores de los diferentes productos agrícolas y comerciantes temen denunciar por miedo a las represalias. Solicitan a las autoridades condiciones de seguridad para desempeñar sus actividades.

La violencia es constante. El pasado fin de semana en los municipios de Apatzingán, Buenavista y Uruapan grupos delincuenciales realizaron cinco bloqueos carreteros en diferentes regiones de la entidad, quemaron autobuses, así como tres tiendas Oxxo. En medios locales se comentó que era una reacción de los grupos criminales por la detención de uno de sus dirigentes y en rechazo a los operativos de seguridad.

El gobierno del estado informó que había detenido a seis personas, presuntamente relacionadas con esos actos delictivos, portando armas de fuego y garrafones con gasolina. Comentaron que para reestablecer la seguridad desplegaron a 300 integrantes del Ejército y 200 de la Guardia Nacional.

La violencia generada por la delincuencia organizada tiene más de dos décadas activa en Michoacán. Su presencia y actos configuran un reto para el Estado por la capacidad de fuego con la que desafían a las fuerzas federales, lo que les permite controlar la vida de los pobladores, así como porciones importantes del territorio en la entidad. Los crímenes que ahí suceden son de alto impacto y su efecto se siente en todo el país, por la vía de los medios de comunicación. Lo que pasa es grave y la violencia cotidiana pone en evidencia el fracaso de la política de seguridad del gobierno federal.

Los ciudadanos de Michoacán no merecen que el presidente Andrés Manuel López Obrador evada su responsabilidad cuando se refiere a la violencia del fin de semana en la entidad y con su expresión minimiza la gravedad de los acontecimientos que ponen en riesgo la vida y patrimonio de los ciudadanos.

Interrogado en su mañanera sobre la violencia del fin de semana en Michoacán, López Obrador dijo: "Lo de Michoacán ya se está atendiendo, fue un acto pues también más que nada publicitario, propagandístico, tomas, quemas de vehículos, dos incendios en Oxxos y ya, básicamente, afortunadamente nada de violencia en cuanto a pérdidas humanas, intervino la Guardia Nacional con el apoyo de la Secretaría de Defensa, las policías estatales [...] ya se recobró la paz, la tranquilidad".

Todas las mañanas, dice López Obrador, se reúne a las seis con su gabinete de seguridad. Muchos en el país quisieran saber qué sucede, qué se dice, de qué se informa al presidente, que datos le ofrecen, que imágenes le enseñan, pero sobre todo se preguntan sobre la utilidad de esas reuniones, cuando se compara con el desastre en materia de seguridad existente en el país, del que Michoacán es solo una muestra.

No es un acto de propaganda y publicidad la toma de calles, el bloqueo de carreteras, la quema de vehículos y de tres tiendas Oxxo, cuando todo eso significa el patrimonio de muchas familias.

Para entender la referencia a la propaganda y la publicidad en la expresión de López Obrador, se tendría que completar su dicho, le faltó decir que fue un montaje de sus adversarios, que lo están atacando, que son tiempos electorales y los conservadores hacen todo para llamar la atención y hacer aparecer a la 4T como un fracaso.

Como extrañamos al vocero de Vicente Fox que salía a explicar lo que en realidad el presidente quería decir. Está flotando. Ya lo perdimos.

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