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La repudiable costumbre en México de 'premiar' a las mujeres con strippers

Foto archivo del show para mujeres
Foto archivo del show para mujeres "Sin censura" en noviembre de 2014 | FOTO: MARCELO PALACIOS/CUARTOSCURO.COM

¿Por cuánto tiempo más vamos a tener que soportar actos de campaña, días conmemorativos o eventos que involucren shows con bailarines eróticos? En repetidas ocasiones hemos visto que en eventos públicos se organizan desde el gobierno local o autoridades, eventos donde contratan strippers hombres o mujeres.

Tomemos como ejemplo un video grabado el Día de las Madres en Oaxaca, cuando un sindicato de trabajadoras del gobierno presidido por un hombre contrató a un grupo de strippers hombres para “festejar” el Día de las Madres. Se trataba de un desayuno con rifa de autos, un concierto musical y un número de baile erótico, el cual quedó registrado en el video que se volvió público y viral.

De acuerdo con una publicación de la revista Proceso, algunas de las asistentes se retiraron del evento porque estaban inconformes y además algunas llevaban a sus hijos e hijas menores de edad. Aunque en el video se observa a una mujer del público que participaba muy activamente.

Sin embargo, retomo la opinión que la conductora de Imagen TV, Cristal Mendivil, dijo en esa ocasión que aplica para todos los eventos en donde se contratan a strippers hombres o mujeres. Cristal recordó que este tipo de eventos ha sido bastante común en el ámbito de espectáculos, sobre todo en los programas de revista matutinos dirigidos principalmente a un público femenino y ya adulto.

"Nosotros en programas de televisión solíamos hacer esto. En esos programas de revista me tocó en una ocasión que llevaran strippers para el 10 de mayo y pensaba 'qué cosa tan incómoda y estar al aire', porque no te puedes quitar pues estás en vivo, pero haces como que disfrutas, aunque estés muy incómoda", comentó Cristal sobre el video de Oaxaca.

En la historia de la televisión mexicana existen innombrables programas de revista en los que no solo había shows de strippers hombres o mujeres, también se ha cosificado a la mujer de manera exagerada. Tan solo por ponernos a nombrar algunos talkshows nocturnos de revista en los que las conductoras fueran únicamente mujeres (por ejemplo el de Verónica Castro, Pati Chapoy y Daniela Romo). Y no que la presencia de estas conductoras significara algún tipo de balanza antimachista.

La incomodidad que menciona Cristal define muy bien lo que generan este tipo de eventos con strippers o bailarines eróticos hombres o mujeres cuando son así de impuestos a un público. En alguna ocasión presencié un show sorpresa de un bailarín hombre en una fiesta privada y fue bastante incómodo, más allá de ser erótico o con algún toque divertido. Esa fue mi opinión, desde luego, pero pude ver que algunas asistentes definitivamente sí se divertían, pero coincidía con que eran las que lo habían contratado.

Sí creo que un gran porcentaje de los asistentes a este tipo de eventos solo se ríen y aparentan disfrutarlo por convivir y quizás es después cuando nos percatamos de que en realidad los tocamientos no solicitados o la desnudez de alguien más en un momento así de público no fueron tan divertidos ni tan agradables.

Sobre todo me surgen muchas dudas sobre el momento en el que se decidió contundentemente que un show de strippers era lo que había que organizar para conmemorar un acto de campaña, un Día de las Madres o un Día del Padre.

Independientemente del resultado, que entiendo que las mujeres que se quedaron parecen disfrutarlo o por lo menos sacar risas del momento, es una opción extraña que nace de, aceptémoslo, la idea de reforzar estereotipos de género.

Es decir, no es por hablar desde una moral o desde persignarnos sobre la desnudez, simplemente es cuestionarnos ¿a quién se le ocurre en un sindicato dirigido por hombres o en una campaña de algún candidato hombre, que llevar bailarines o bailarinas eróticas es lo que se requiere para el momento? Sí puedo imaginar a un hombre atrás de un escritorio pensando que tuvo la mejor idea sobre cómo él disfrutaría mucho un show de bailarinas eróticas por ser hombre, seguro las mujeres también. Y si no fue así, que me muestren la sesión de consulta a las asistentes.

Si nos remontamos un poco al origen de eventos con strippers y pensamos de inmediato a las despedidas de solteros, podemos pensar el por qué. Sumando a la ecuación la idea arcaica de que el matrimonio era un acuerdo longevo, irrompible y de pacto de fidelidad, se asumía que la despedida era la “última noche” en la que el prometido podía estar con alguien más. Es decir, se daba cierto consenso no hablado sobre lo que se podía hacer esa noche pensando que ya nunca más ese hombre iba a tener acceso a la “oferta” de mujeres para tener relaciones o verlas en una situación sexualizada. Supuestamente.

MEXICO CITY, MEXICO - JULY 17:  Nude dancers perform in lingerie during a show as part of Expo Sexo 2015 Mexico City on July 17, 2015 in Mexico City, Mexico. (Photo by Miguel Tovar/LatinContent via Getty Images)
MEXICO CITY, MEXICO - JULY 17: Nude dancers perform in lingerie during a show as part of Expo Sexo 2015 Mexico City on July 17, 2015 in Mexico City, Mexico. (Photo by Miguel Tovar/LatinContent via Getty Images)

Y las mujeres también, cuando se popularizaron los eventos de strippers para mujeres se intentó hacer un símil creyendo que ellas también querrían lo mismo: ver desnudos a hombres con un buen físico, que pudieran tocarles sin conocerles ni rebasar ciertos límites de convivencia y así no corromper la “supuesta fidelidad” que se juraría con su esposo al día siguiente.

Sin embargo sabemos que ya no funciona así en la mayoría de los casos, que esa idea arcaica y religiosa siquiera de no tener relaciones sexuales hasta el día de la boda ya no se practica. Tan solo entre generaciones cercanas esto ha variado: el 35% de la generación X en la adultez admitió tener por lo menos un encuentro casual y el porcentaje de millennials que aceptaron tenerlo también fue del 45%. Tan solo la generación X tuvo en promedio siete parejas antes de establecerse y los millennials 11, de acuerdo con la UNAM, aunque la cifra varía por género.

La población ya no es como antes que no tenía acceso a información, a entretenimiento de otro tipo o a siquiera encuentros con tono sexual en el que se requiriera que alguien les “hiciera el favor de llevarles” strippers o bailarinas eróticas para poder ver a una mujer desnuda o a un hombre desnudo en un tono distinto.

Sobre todo cuando hablamos de un evento pensado para las “madres trabajadoras” como asumiendo que pobrecitas, cuánto trabajan, cuánto dedican al hogar y a sus esposos que lo único que necesitan es un baile erótico de un hombre depilado, musculoso, aceitado con una tanga o speedo porque es lo único que les traerá relajación.

Lo entiendo si son ellas quienes lo buscan, quienes activamente van a un lugar que pueda estar dedicado a complacer al público femenino con strippers hombres, pero que sea EL evento que organiza un sindicato, un candidato a autoridad y que busca la reacción facilona, pues viene desde una visión un tanto reprobable y retrógrada.

Creo que en años más recientes tanto hombres como mujeres han podido expresar mejor su posición sobre quiénes frecuentan clubs de strippers o de bailes eróticos. Y de nuevo no es por condenar porque ni siquiera creo en el feminismo abolicionista que busca acabar con todo el trabajo sexual, sino el por qué se había hecho hasta ahora. Una creencia bastante binaria de hecho, sobre cómo los hombres siguen siendo seres primitivos que lo único que buscan es sexo fácil, ver mujeres encueradas y sentir algo prohibido que le escondan a sus parejas.

También pienso en el balance de las cosas: que pueden ser momentos bastante incómodos o frívolos, pero que puede existir un punto medio en el que hombres y mujeres hablen sobre qué esperan al acudir u organizar estos eventos. ¿Es el show? ¿es el baile? ¿es compartir con tu pareja? ¿es presión por quedar bien con los amigos y mostrar masculinidad al cosificar a otra persona de por medio?

Sé que existen shows bastante artísticos, bastante originales y nada incómodos para tanto la persona que hace el trabajo como para los asistentes cuando son pensados con este fin en particular, pero no cuando se cree que es la solución fácil, el complacetodos, el ganavotos.

Las parejas de ahora incluso que son monógamas o no hablan de despedidas de soltería que sean mixtas en donde no se sigan perpetuando estereotipos de género y perdure la confianza y sobre todo la diversión.

Por supuesto que sería ideal saber qué quieren todas las madres para su festejo en el Día de las Madres o los padres o los maestros. Me da mucho gusto sospechar que no quieren lo mismo y que puede variar desde algo tan sencillo como flexibilidad de horarios en sus trabajos, hasta un auto en una rifa definitivamente, pero asumir que lo que todas quieren o todos quieren es una persona del otro sexo bailándoles de forma caliente se me hace bastante pasado de moda sin decir que creo que como pagadores de impuestos y tomadores de decisiones en nuestras comunidades, podríamos obtener más.