La historia que empezó con un video sexual y acabó con un suicidio

Benito Kozman

El director de la escuela de enseñanza secundaria Naperville North, en Chicago, nunca había convocado a Corey Walgren a su oficina. El estudiante de 16 años era sobresaliente en los estudios y no tenía problemas de conducta.

Esta foto sin fecha proporcionada por la familia Walgren muestra a Corey Walgren, de 16 años. Walgren, un estudiante destacado de la secundaria Naperville North, en un suburbio de Chicago, se suicidó el 11 de enero del 2017 luego que administradores lo llamaron a la oficina para hacerle preguntas sobre un video en el que aparece teniendo relaciones sexuales con una compañera de la escuela. Su suicidio resalta un dilema para administradores de escuelas cuando se enteran de que un alumno compartió imágenes por su celular, lo que podría considerarse pornografía infantil. (Foto cortesía de la familia Walgren via AP)

Pero el 11 de enero, todo cambió. Un par de horas después de la reunión, Walgren se suicidó lanzándose del techo de un estacionamiento municipal cercano.

Ahora su familia acusa a la escuela de empujarlo al suicidio y ha presentado una demanda por 5 millones de dólares.

Walgren fue convocado a la reunión por el decano Stephen Madden y el oficial de policía Brett Heun, quien estaba asignado al campus. Ambos cuestionaron al estudiante en una oficina de la escuela acerca de una acusación de que tenía un video en su teléfono de un reciente encuentro sexual consensual con una compañera de clase y que había mostrado la grabación a sus amigos.

Ambos hombres hablaron con Corey durante 18 minutos, según informes policiales, antes de llamar a sus padres, Doug y Maureen Walgren. Al contactar a Maureen Walgren, Heun habló con ella en altavoz, con Corey presente. Le dijo que su hijo estaba siendo investigado por “pornografía infantil” y que podría ser colocado en el registro de delincuentes sexuales, según la madre.

El oficial le dijo a Maureen Walgren que quería descargar imágenes del teléfono de Corey y que necesitaba su consentimiento. Walgren, quien es enfermera, dijo que saldría del trabajo inmediatamente y estaría en la escuela dentro de 50 minutos.

Después de la llamada telefónica, el oficial y el decano dirigieron a Corey a un área de espera de la oficina y le dijeron que se sentara. Los dos fueron a hablar con el director de la escuela, dejando a Corey solo esperando a su madre.

Corey salió de la escuela unos minutos más tarde y se dirigió hacia un garaje de estacionamiento en el centro de Naperville. Subió al quinto piso y se lanzó al vacío. Su madre, que había llegado a la escuela, estaba en su auto a unas pocas cuadras de distancia buscando al joven.

El suicidio de Walgren subraya un dilema para las escuelas cuando se enfrentan a estudiantes sospechosos de grabar y compartir imágenes sexuales: ¿Deben esperar hasta que los padres lleguen antes de cuestionar al estudiante? ¿O tienen la autoridad para investigar delitos que podrían incluir pornografía infantil?

Se trata de un importante dilema jurídico porque muchas leyes de pornografía infantil son anteriores a los fenómenos de los adolescentes compartiendo imágenes sexuales por teléfono celular, lo que al menos en teoría podría acarrear la consecuencia de ser etiquetado como delincuente sexual de por vida.

El trágico caso de Corey y el caso legal que trae aparejado sin dudas llevará ante los tribunales un importante conflicto ético. De momento las acciones judiciales apenas han comenzado.