El extraño final de la disputa de un hombre por los 915 dólares que le debía su antiguo empleador

Jesús Del Toro
·3  min de lectura

Andreas Flaten, residente en Peachtree, Georgia, dejó su trabajo en una empresa de reparación y servicio de automóviles en noviembre de 2020 pero no recibió en su momento la paga final que le correspondía, 915 dólares.

Como se le complicó obtener ese dinero de parte de su antiguo empleador, Miles Walker (no es claro por qué se negaba a pagarle), Flaten debió recurrir al Departamento del Trabajo de Georgia para que le ayudaran a recibir esa paga.

Monedas de un centavo de dólar estadounidense, conocidas como pennies. (Getty Creative)
Monedas de un centavo de dólar estadounidense, conocidas como pennies. (Getty Creative)

Al final, tras varios meses de gestión, a mediados de marzo de 2021, Flaten obtuvo sus 915 dólares, pero de una manera realmente extraña.

De acuerdo a información de la agencia AP citada en de The Guardian, hace unos días Flaten salió de su casa con su novia y vio que frente a la entrada de su garaje había un extraño bulto.

Se trataba de más de 91,000 monedas de un centavo de dólar, los llamados ‘pennies’, una considerable cantidad de metal equivalente a los 915 dólares que se le adeudaban.

Por añadidura, esas monedas estaban cubiertas de una sustancia grasosa, una suerte de aceite, y venían acompañadas de un recibo y un mensaje, al parecer insultante, que señalaba que ese dinero era la paga final de Flaten de parte de A OK Walker Autoworks, la empresa en la que trabajaba.

Ciertamente a Flaten podrían haberle pagado sus 915 dólares con un cheque o una docena de billetes, pero hacerlo con decenas de miles de sucias monedas de un centavo fue un desplante de su antiguo empleador que no pasó desapercibido.

"Pienso que [limpiar esas monedas] me costará mucho trabajo para un dinero por el que yo ya trabajé… Esto definitivamente no es justo”, dijo Flaten, quien ciertamente ha debido dedicar muchas horas a limpiar las monedas para presumiblemente luego canjearlas por billetes o depositarlas en su cuenta bancaria.

Según la televisora ABC News, la forma como Walker le pagó los 915 dólares fue para Flaten “una cosa infantil”.

Un berrinche en forma de una enorme pila de monedas grasosas.

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El empleador, al ser cuestionado por una televisora local, trató de zafarse del asunto y dijo que “no recordaba” si él dejó o no la pila de monedas frente a la casa de Flaten. Walker luego añadió con cierto cinismo que “eso no importa, a él [Flaten] se le pagó y eso es lo que importa”.

Y ciertamente, al tratarse de dinero circulante, pagar con un bulto de pennies es plenamente legal.

Con todo, al final Flaten y su novia habrían optado por darle al asunto una buena cara.

“Entre tantos centavos, estamos en vías de encontrar algunos tesoros. Yo ya encontré uno de 1937”, dijo Olivia Oaxley, novia de Flaten. Así, aunque no se volverán ricos, la aparición entre los 91,000 pennies de algunas monedas notables añadirá valor a la paga final de 915 dólares. Según estimaciones de CoinTracker, un penny acuñado en 1937 vale hoy 35 centavos, y puede llegar a los 4 dólares si se encuentra en condición prístina.

Eso menos el costo de limpiar y desgrasar tantas monedas, ciertamente.