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Líneas de Nazca permanecen a través del tiempo en desierto junto al Pacífico de Perú

APTOPIX PERÚ-LÍNEAS DE NAZCA (AP)
APTOPIX PERÚ-LÍNEAS DE NAZCA (AP)

Sobre las laderas del desierto costero peruano pegado al Pacífico Sur, permanecen a través del tiempo las líneas de Nazca, unas enigmáticas figuras gigantescas raspadas sobre la tierra, que los expertos creen se ejecutaron al menos desde hace casi 1.500 años y se conservaron por el extremo clima seco de la zona.

Desde el primer descubrimiento de un geoglifo hace casi un siglo por el arqueólogo peruano Toribio Mejía, otros han hallado más de 300 figuras, las cuáles incluyen trazos en forma de animales, humanas o plantas. Algunas figuras pueden llegar a medir incluso unos 270 metros de largo. Se cree que fueron construidas por antiguos peruanos que habitaron por la zona desde 500 años antes de Cristo.

Usando drones y desde alturas considerables, las figuras pueden ser observadas en todo su esplendor. Al pie de la tierra, en algunos casos, sólo se ven surcos que pueden tener hasta 30 centímetros de profundidad.

Los estudiosos no se han puesto de acuerdo por décadas para responder una pregunta básica: ¿Cuál era la finalidad de la construcción de los geoglifos? Algunos creen que estaban ligadas a asuntos astronómicos y posiblemente fue una especie de calendario, otros más bien consideran que tenía relación con la gestión del agua, un elemento muy escaso en la zona donde casi nunca llueve.

Lo cierto es que las líneas ubicadas en una zona desértica de unos 800 kilómetros han sufrido en las últimas décadas por las acciones humanas, que incluyen el arresto de un chofer en 2018 quien condujo un camión estropeando tres geoglifos, o cuando un grupo de activistas de Greenpeace caminaron en 2014 dejando huellas de sus zapatos mientras promovían una campaña para promover la energía renovable.