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Declaran culpables al exlíder y tres miembros de Proud Boys de conspiración sediciosa en el ataque del 6 de enero

Declaran culpables al exlíder y tres miembros de Proud Boys de conspiración sediciosa en el ataque del 6 de enero

Declararon culpables al exlíder de la pandilla de extrema derecha Proud Boys y tres de sus miembros de cargos relacionados con traición por su participación en los disturbios violentos del 6 de enero que buscaron invalidar las elecciones estadounidenses.

Enrique Tarrio, exlíder del grupo neofascista, y tres tenientes que irrumpieron en los pasillos del Congreso el 6 de enero de 2021, fueron declarados culpables de conspiración sediciosa el 4 de mayo por su papel en el ataque. El jurado no logró llegar a un veredicto para un quinto miembro del grupo que estaba en juicio.

El veredicto contra Tarrio del 4 de mayo marca la primera condena por conspiración sediciosa contra un acusado del 6 de enero que no acudió al Capitolio ese día. Otras diez personas relacionadas con el ataque del 6 de enero, incluido el líder del grupo de milicias de extrema derecha, los Oath Keepers, han sido declarados culpables por un jurado o se han declarado culpables de los cargos de conspiración sediciosa tras los disturbios; se consideran grandes victorias en las investigaciones complejas en curso del Departamento de Justicia.

El veredicto en Washington D.C. se emitió tras seis días de deliberación luego de un juicio de más de cuatro meses, en el que se escucharon pruebas y testimonios de fiscales federales y otros miembros del grupo. Finalmente, se determinó que los hombres juzgados (Tarrio, Joseph Biggs, Ethan Nordean, Zachary Rehl y Dominic Pezzola) conspiraron para oponerse de manera contundente a la transferencia legal del poder presidencial.

Los fiscales presentaron cientos de mensajes entre los miembros del grupo en los días previos al ataque del 6 de enero, en los que amplificaron la narrativa sin fundamento de Donald Trump de que le robaron las elecciones presidenciales de 2020.

Los abogados defensores argumentaron que no hubo conspiración para unirse al ataque, el cual caracterizaron como un acto espontáneo de ira alimentado por las demandas del entonces presidente Trump.

“Se inspiraron en las palabras de Donald Trump”, señaló el abogado Nayib Hassan al jurado en los argumentos finales. “No fue Enrique Tarrio. Quieren usar a Enrique Tarrio como chivo expiatorio de Donald J. Trump y los que están en el poder”.

Pero los fiscales federales lograron convencer al jurado de que los Proud Boys no eran simplemente seguidores obedientes de las órdenes del expresidente, sino que se habían preparado para la “guerra total” como soldados de infantería en sus intentos de socavar a millones de votos estadounidenses y anular una elección democrática para preservar su presidencia.

“Estos acusados se veían a sí mismos como el ejército de Donald Trump, que luchaba para mantener a su líder preferido en el poder sin importar lo que la ley o los tribunales tuvieran que decir al respecto”, Conor Mulroe, abogado litigante del Departamento de Justicia de EEUU, dijo al jurado en los argumentos finales.

El veredicto parcial del jurado no incluyó una condena por conspiración sediciosa contra Pezzola.

Cuatro de los hombres, todos menos Pezzola, también fueron declarados culpables de conspiración para obstruir un procedimiento oficial, desorden civil y destrucción de propiedad del gobierno.

Pezzola también fue declarado culpable de robo y agredir, resistirse o impedir la intervención de la policía.

Dos días antes del 6 de enero, cuando los miembros del Congreso se reunieron para certificar los resultados de las elecciones de 2020, Tarrio fue arrestado en Washington D.C. momentos después de bajar de un avión procedente de Miami.

La policía lo buscaba después de que admitió haber bajado y quemado una bandera de Black Lives Matter frente a una iglesia históricamente negra en la capital del país durante los disturbios de diciembre relacionados con una protesta que apoyaba las afirmaciones falsas de Donald Trump de que le robaron las elecciones presidenciales de 2020.

El 6 de enero de 2021, Tarrio acompañó la insurrección desde un hotel en Baltimore. Dos años más tarde, Tarrio estaba bajo custodia y era uno de los cinco miembros de su autodenominada pandilla “chovinista occidental” que enfrentaba cargos relacionados con traición en relación con el ataque de la turba.

Antes de que el jurado emitiera un veredicto, Tarrio despotricó furioso contra el caso en un evento de Twitter Spaces organizado por el sitio web de extrema derecha The Gateway Pundit. Argumentó que los fiscales federales presentaron el caso contra los Proud Boys basándose en sus “charlas de vestidor”. (Las “charlas de vestidor” hacen referencia a conversaciones, generalmente atribuidas a los hombres, en las cuales surgen comentarios groseros o vulgares).

“Lo que intentan hacer es manipular nuestras charlas de vestidor”, dijo, hablando desde la cárcel por un teléfono celular prestado de otra persona bajo custodia.

“No es justo, realmente no lo es”, añadió. “No está bien. No es el sistema de justicia sobre el que crecimos aprendiendo en la clase de educación cívica”.

Afirmó que el Departamento de Justicia ha sido “usado como arma” contra acusados en relación con el 6 de enero y alegó que los fiscales están haciendo “imputaciones de más”.

Más de 1.000 personas han sido imputadas por los fiscales federales en relación con el ataque.

 (REUTERS)
(REUTERS)

Los Proud Boys fueron concebidos inicialmente en 2016 por el cofundador de Vice convertido en comentarista de extrema derecha Gavin McInness. Inspiró un grupo que usaba una apariencia irónica o autoconsciente de un club de copas masculino para blanquear campañas nacionalistas blancas, antisemitas y anti-LGBT+, apoyándose en la violencia callejera en coordinación con medios de comunicación y funcionarios públicos de extrema derecha.

A través de sus plataformas, McInnes “forjó un espacio ideológico para que los jóvenes frustrados se unieran” y argumentaran a favor de la superioridad de la cultura occidental blanca y en contra de la “culpa” liberal blanca, el feminismo, el Islam y las personas LGBT+, según el Southern Poverty Law Center.

Los miembros participaron en mítines “Stop the Steal” en los EEUU después de la victoria de Joe Biden en las elecciones de 2020, incluido un mitin el 12 de diciembre de 2020 en Washington D.C., donde los miembros de la pandilla fueron capturados en vídeo derribando y quemando pancartas de Black Lives Matter en iglesias históricamente negras. Los miembros han difamado recientemente a las personas LGBT+ como pedófilos en protestas fuera de los eventos de narración de cuentos de drag queen en las bibliotecas públicas.

Tarrio supuestamente poseía un documento llamado “1776 Returns” con planes para ocupar “edificios cruciales” en Washington, incluidos los edificios de oficinas de la Cámara y el Senado, el 6 de enero.

“Necesitamos tantas personas como sea posible dentro de estos edificios”, dice el documento. “Son NUESTROS edificios, solo están alquilando espacio. Debemos mostrar a nuestros políticos que nosotros, el pueblo, estamos a cargo”.

El 29 de diciembre de 2020, Tarrio escribió en un mensaje público que su grupo “hará acto de presencia en números récord” el 6 de enero, “pero esta vez con un giro”: los miembros se desharían de sus atuendos característicos en negro y amarillo y “estarían encubiertos”.

Un miembro de Proud Boys, Jeremy Bertino, quien se declaró culpable por separado de un cargo de conspiración rebelde el año pasado, aceptó testificar en el juicio contra otros miembros como parte de un acuerdo de culpabilidad.

Le dijo al jurado que el grupo creía que “tenía que hacer todo lo necesario para salvar al país”.

Después de atravesar barricadas y policías en los terrenos del Capitolio el 6 de enero, Pezzola tomó un escudo antidisturbios de un oficial y lo usó para romper una ventana alrededor de las 2:13 pm.

“Los primeros miembros de la multitud entraron al Capitolio a través de esta ventana rota”, según la acusación federal. Más tarde lo celebró fumando un puro.

Traducción de Michelle Padilla