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Kishida destituye al ministro de Justicia por frivolizar con la pena capital

Tokio, 11 nov (EFE).- El primer ministro japonés, Fumio Kishida, decidió este viernes destituir al ministro de Justicia tras unos comentarios frívolos sobre sus funciones y la pena de muerte que asestan un nuevo golpe a la decreciente popularidad del mandatario.

Yasuhiro Hanashi, que asumió la cartera de Justicia tras la remodelación del Gabinete de agosto, se situó en el centro de la polémica esta semana tras comentar durante una reunión política que el de ministro de Justicia es un puesto "de bajo perfil" que sólo se convierte en noticia "cuando firma una ejecución".

"Ejercer como ministro de Justicia no ayuda a recaudar mucho dinero ni asegurar muchos votos", dijo Hanashi durante el evento, unos comentarios vistos como frívolos que desataron un vendaval de críticas dentro y fuera del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD).

Kishida ha decidido prescindir de Hanashi después de que este pusiera su cargo a su disposición "porque no quería afectar con sus palabras imprudentes a la administración del país en un momento que hay tantos asuntos pendientes", dijo el primer ministro nipón hoy en declaraciones a los medios.

El ya exministro "ha perdido la confianza del pueblo japonés con sus palabras imprudentes sobre la pena de muerte, que está en las bases del sistema jurídico japonés", añadió Kishida.

Debido a los procedimientos relacionados con la destitución de Hanashi y el nombramiento de un sustituto, el primer ministro japonés se vio obligado a retrasar la hora prevista este viernes de su viaje a Camboya para participar en la cumbre de mandatarios de ASEAN que se celebra allí.

El nuevo titular de Justicia será Ken Saito, a quien Kishida definió como "alguien con una vasta experiencia" en esa cartera.

"Fueron palabras imprudentes y me tomo (la reacción) seriamente para no volver a hacer algo similar de ahora en adelante. Lo siento mucho", dijo hoy Hanashi, horas antes de decidirse su destitución.

La salida de Hanashi supone un nuevo revés para el primer ministro Kishida, inmerso en una crisis de popularidad por los vínculos de miembros de su formación con el polémico grupo religioso de la Iglesia de la Unificación que llevó a la reciente dimisión en octubre de una figura ministerial de la cartera de Economía.

El bajo índice de apoyo al Gabinete de Kishida no muestra signos de mejoría, entre las incesantes revelaciones sobre la influencia y vínculos políticos del mencionado credo y varios frentes abiertos en otros escándalos, entre ellos uno que involucra al ministro del Interior y Comunicaciones, Minoru Terada, y el uso de fondos públicos.

(c) Agencia EFE