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El jefe del Pentágono admite en el Congreso un fallo de comunicación en su hospitalización

Washington, 29 feb (EFE).- El secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, admitió este jueves ante el Congreso que hubo un fallo de comunicación cuando fue hospitalizado en enero por un cáncer, pero defendió que el mando del Ejército no se vio afectado.

El jefe del Pentágono compareció ante un comité de la Cámara de Representantes para testificar sobre su estancia en el hospital, que generó una gran polémica dado que el presidente, Joe Biden, no fue notificado de lo ocurrido hasta tres días después del ingreso.

"Quiero ser muy claro. Nunca hubo una falta de autoridad ni de mando o de control. En todo momento, o yo o mi subsecretaria estuvimos en condiciones de ejercer las funciones del cargo", reivindicó Austin.

No obstante, admitió que durante su estancia en el centro médico militar Walter Reed, a las afueras de Washington, sí hubo "una interrupción en las notificaciones" dado que no se informó adecuadamente al resto de autoridades ni de su ubicación ni del motivo de su ingreso.

También aceptó haber cometido un error al no haber informado ni al presidente, ni al Congreso ni al pueblo estadounidense cuando en diciembre fue diagnosticado de cáncer de próstata.

Austin asumió una vez más su "total responsabilidad" sobre lo ocurrido, explicó que se disculpó personalmente con Biden y detalló que ha ordenado cambios de protocolos para que algo así "no vuelva a ocurrir".

"Nunca fue mi intención esconder mi hospitalización a la Casa Blanca ni a nadie", afirmó.

Austin fue sometido el pasado 22 de diciembre a una prostatectomía para tratar el cáncer y fue dado de alta posteriormente, pero el 1 de enero por la noche regresó al centro médico por una infección del tracto urinario derivada de la operación y fue ingresado en la unidad de cuidados intensivos.

Su hospitalización generó una enorme controversia dado que ni Austin ni su equipo informaron a Biden de lo sucedido hasta el 4 de enero, tres días después de haber sido ingresado, y el Pentágono no emitió un comunicado a la prensa hasta el día siguiente, el 5 de enero.

Posteriormente, Austin pidió disculpas por lo ocurrido y, en una comparecencia el 1 de febrero, reconoció que no había manejado bien la situación, asumió responsabilidad y pidió "perdón" a los estadounidenses.

La oposición republicana, sin embargo, no satisfecha con las explicaciones, denunció que durante esos días hubo un vacío de poder al frente del Pentágono en un momento crítico, en el que la guerra en Gaza amenaza con una escalada regional en Oriente Medio.

(c) Agencia EFE