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Jefe OIEA asegura a residentes que los vertidos de agua tratada de Fukushima son seguros

El director del Organismo Internacional de la Energía Atómica, Rafael Grossi, durante una reunión con funcionarios de grupos empresariales y de pesca, en Iwaki, al noreste de Tokio, el 13 de marzo de 2024. (Masahide Endo/Kyodo News vía AP)

TOMIOKA, Japón (AP) — El director de la agencia nuclear de Naciones Unidas dijo el miércoles a representantes locales durante una reunión en Fukushima que los vertidos de aguas residuales radioactivas tratadas de la destrozada centra japonesa han cumplido los estándares de seguridad y que cualquier restricción a los productos de la región “no es científica”.

En un encuentro con funcionarios locales y representantes pesqueros y empresariales de la zona, el jefe del Organismo Internacional de la Energía Atómica, Rafael Grossi, aseguró que los vertidos se estaban llevando a cabo “sin impacto para el medio ambiente, el agua, los peces y los sedimentos”.

Grossi, quien llegó al país en la víspera, visitó Fukushima por primera vez desde el inicio de las descargas de aguas tratadas en agosto. Examinó las instalaciones de muestro y vertido escoltado por Tomoaki Kobayakawa, presidente del operador de la planta, Tokyo Electric Power Company Holdings.

Su última visita fue el pasado julio, tras la publicación de un informe del OIEA que preveía que los vertidos tendrían un impacto negativo insignificante. Más tarde, un reporte más exhaustivo de la agencia concluyó que el protocolo cumplía los estándares de seguridad internacionales.

El potente sismo y el tsunami que remecieron la zona en 2011 dañaron el suministro eléctrico y las funciones de refrigeración de la central nuclear de Fukushima, lo que provocó tres fusiones y la acumulación de aguas residuales radioactivas. Tras más de una década de labores de limpieza, el 24 de agosto la planta empezó a arrojar el agua luego de tratarla y diluirla en grandes cantidades de agua de mar, iniciando un proceso que se espera que dure décadas.

Los vertidos han contado con la oposición de grupos de pescadores y de países vecinos como China, que prohibió la importación de marisco japonés inmediatamente después del inicio del proceso.

“No hay ningún motivo científico para imponer restricción alguna a los productos procedentes” de aquí, manifestó Grossi en la reunión celebrada en Iwaki, al sur de la central de Fukushima Daiichi.

“Es muy importante que esto se diga en este foro, aquí en Fukushima”, añadió señalando que la “dimensión política de esta actividad (...) ya que algunos países vecinos también están mostrando su preocupación”.

A pesar de los temores previos de que los vertidos pudiesen perjudicar más aún a la golpeada industria pesquera de Fukushima, su reputación a nivel nacional no se ha visto afectada. El veto chino al marisco japonés afectó especialmente a los exportadores de vieiras de Hokkaido. El gobierno japonés habilitó un fondo de más de 100.000 millones de yenes (680 millones de dólares) que incluye compensaciones y otras ayudas, además de medidas para encontrar otro destino para las exportaciones.