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Inventaron trama elaborada para evitar la cárcel por este delito. El jurado no les creyó

Siete personas de origen mexicano y ecuatoriano inventaron una trama elaborada y seleccionaron a un “chivo expiatorio” para evitar ir todos a la cárcel, tras ser interceptados en el mar con una carga ilegal que transportaban desde Sudamérica a México. Un jurado de Florida no les creyó.

La Fiscalía Federal del Distrito Medio de la Florida informó que cinco fueron declarados culpados y dos asumieron responsabilidad por el intento de contrabando de 760 kilogramos de cocaína valorado en $20 millones, en 2022. Una jueza los impuso sentencias de 20 años y 21 años de cárcel el viernes.

Los acusados fueron identificados por las autoridades de EEUU como Luis Alberto Bran López, de 43 años y oriundo de Oaxaca, México; Isaac Enriquez Oyando, 34, Chiapas, México; Romeo Santos Hernández, 37, Paredon, México y Juan Hernández, 45, Mexicali, México.

También fueron acusados John Dario Macias Agua, 34; Jaime Vélez Arcentales, 40, y Eddy Anchundia Vélez,32, de Ecuador.

Los individuos formaban parte de una tripulación de siete personas que contrabandeaba la cocaína.

El 14 de enero de 2021, un avión de los guardacostas detectó una embarcación sospechosa en aguas internacionales a más de 200 millas al sur de Huatulco, México.

Un destacamento de aplicación de la ley de la Guardia Costera de EEUU interceptó la embarcación y encontró a los siete miembros de la tripulación tratando de arrojar fardos de cocaína por la borda.

Las autoridades presentaron evidencia de que el barco partió de América del Sur y se reunió con uno de México para transportar la cocaína a la costa.

Sin embargo, la embarcación mexicana experimentó problemas con el motor y los siete conspiradores tuvieron que viajar en la embarcación sudamericana más lenta hasta que la Guardia Costera los interceptó.

Durante el juicio, los acusados de México afirmaron que los engañaron para que hicieran un viaje con drogas y los acusados de Ecuador afirmaron que estaban a la deriva en el mar y fueron rescatados poco antes de que apareciera la Guardia Costera.

El jurado escuchó evidencia de que los investigadores se enteraron de un plan en el que uno de los acusados se declararía culpable y luego proporcionaría información falsa a las autoridades para exonerar a los demás, dijo la Fiscalía Federal.

Bran López, quien según la evidencia era el capitán de la lancha rápida mexicana que se averió durante la operación de contrabando, fue el “chivo expiatorio” designado.

Se declaró culpable y luego testificó para la defensa que engañó a sus coacusados haciéndoles creer que iban a pescar porque su familia había sido secuestrada. Mientras estaban en el mar, sus cómplices encontraron a Macías Agua, Vélez Arcentales y Anchundia Vélez a la deriva en otra embarcación.

Sin embargo, la línea de tiempo de los eventos en el testimonio de Bran López no coincidía con la evidencia obtenida de búsquedas de teléfonos celulares y datos de GPS que mostraban que él y sus cómplices estaban en el mar días antes de que él afirmara que ocurrió el secuestro.

La evidencia del juicio también mostró que Juan Hernández tenía una condena federal previa por tráfico, y al dictar sentencia, el tribunal consideró evidencia de que Anchundia Vélez tenía una condena por tráfico de drogas en Ecuador que está pendiente de apelación.

El Tribunal encontró que cada acusado obstruyó la justicia a través del plan para que Bran López proporcionara información falsa en el juicio.

La Fiscal Federal dijo que Bran López, específicamente, obstruyó la justicia cuando dio información falsa a los agentes, y los coacusados hicieron lo mismo cuando intentaron beneficiarse del testimonio de Bran López en el juicio, sabiendo que era falso.

Este caso fue investigado por Panama Express Strike Force, una Fuerza de Tarea de Control de Drogas contra el Crimen Organizado (OCDETF).