Las inusuales críticas de los palestinos a grupos armados que luchan contra Israel

Un cartel con el rostro de la niña Layan al-Shaair, una de las víctimas de la última ola de violencia que sacudió a Gaza
Un cartel con el rostro de la niña Layan al-Shaair, una de las víctimas de la última ola de violencia que sacudió a Gaza

Hala no sabía el peligro que se avecinaba cuando llevó a sus hijos a la playa. Su hija Layan, de nueve años, le había pedido jugar en la arena y refrescarse en el mar.

Mientras la familia viajaba a toda velocidad en un tuk-tuk (una motocicleta adaptada para llevar a varios pasajeros y que funciona como taxis en Medio Oriente y Asia) pasaron por un campamento del grupo armado Yihad Islámica Palestina. Y en ese momento cayó una bomba israelí.

Un fragmento de proyectil perforó el cuello de Layan, quien sangrando se desplomó en el suelo. Pese a ser tratada en un hospital israelí durante una semana, la pequeña falleció.

"Se supone que debo ser fuerte porque soy la madre de un mártir, pero las guerras que he visto me han impactado enormemente a mí y a mi familia. Todo esto me hace odiar vivir en Gaza", dijo Hala a la BBC, mientras sostenía un pequeño peluche que su fallecida hija recibió como regalo por actuar en un espectáculo de danza palestina.

La compungida madre descarta que la muerte de su pequeña marque alguna diferencia. "Muchos fueron asesinados antes que ella y no ha habido ningún cambio", declaró, al tiempo que agregó: "Esto nunca ha influido en quienes toman las decisiones aquí. Es como si estas muertes fueran algo normal".

El primer ministro de Israel, Yair Lapid, en un discurso
El primer ministro de Israel ha defendido la dura respuesta militar de su país, aunque ha expresado su dolor por las bajas civiles palestinas.

La última ofensiva israelí contra posiciones de grupos armados palestinos en Gaza, registrada a principios de este mes, dejó 35 civiles muertos, según las autoridades. 16 de los fallecidos eran niños.

Tras asegurar que se tomaron medidas para proteger a los civiles, el primer ministro de Israel, Yair Lapid, se disculpó por las bajas civiles. "La muerte de civiles inocentes, especialmente niños, es desgarradora", dijo, aunque luego matizó diciendo: "El Estado de Israel no se disculpará por usar la fuerza para proteger a sus ciudadanos".

Por su parte, las Fuerzas Armadas israelíes dijeron que estaban "devastadas" por la muerte [de Layan] y la de cualquier civil".

Críticas sorprendentes

La BBC siguió el cortejo fúnebre de Layan desde la mezquita hasta el cementerio.

Las multitudes corrieron, ondeando banderas militantes al sonido de los disparos. Mientras bajaban su cuerpo al suelo, los hombres rodearon la tumba, sacudieron la arena y la tierra con las manos y colocaron una lápida tosca.

Las mismas tumbas pequeñas también aparecieron en el campo de refugiados de Jabalia.

Un grupo de hombres sepultando a la pequeña Layan
Hala, la madre de la pequeña Layan, admite que la pérdida de su pequeña le hace odiar vivir en la convulsa Franja de Gaza.

Esta vez, eran cinco niños que estaban jugando en un cementerio cuando hubo una explosión. Israel dijo que fue el resultado de un cohete de la Yihad Islámica Palestina que falló. Los grupos militantes culparon a Israel.

En las redes sociales circularon videos de los cuerpos de los niños que fueron recogidos por sus padres y llevados al hospital con la esperanza de poder salvarlos de alguna manera.

Uno de ellos, Mohammed, tenía solo 17 años. Quería ser oficial de policía, explicó su madre.

"Eran solo niños jugando. De repente, escuchamos la explosión. Los papás corrieron al lugar y se llevaron a sus hijos muertos", dijo. "Nuestros hijos se acostumbraron a matar, morir y bombardear. Son diferentes a los del resto del mundo, que llevan una buena vida y van a los parques, no a los cementerios, a jugar".

En las horas posteriores a la explosión en el cementerio, un video comenzó a viralizarse en TikTok. Khalil Alkahlout había corrido directamente allí para ver cómo estaban sus propios hijos.

Mientras los cuerpos se acumulaban a su alrededor, comenzó a gritar y golpearse el pecho. Un amigo a su lado comenzó a filmar. "Todo esto para que la Yihad Islámica sea feliz", se enfureció Khalil. "¿Por qué es eso? Porque quieren que Bassem Saadi sea liberado. Así sea a expensas de la sangre de nuestros pequeños".

Bassem Saadi, es un líder de la Yihad Islámica Palestina que fue arrestado por las tropas israelíes en Cisjordania días antes. La detención fue la chispa de la última escalada de violencia.

Khalil Alkahlout
El dolor y la ira de Khalil Alkahlout, al conocer la muerte de su hijo, fue grabada en un video que se ha viralizado y ha servido para exteriorizar el malestar que los palestinos tienen con los grupos armados que combaten a las fuerzas de ocupación hebreas.

Como la pólvora

Los "me gusta" en el video de Khalil comenzaron a crecer, llegando a miles.

Las críticas públicas a los grupos armados por parte de los habitantes de Gaza es extremadamente rara. "A la gente le gustó mi video porque era perfecto", explicó. "Tocó un nervio en la gente. La gente no quiere la guerra, no quiere la muerte, no quiere que maten a los niños".

"Cuando hablé dije que el momento y los ataques contra Israel no eran los correctos. Todos me ven en las calles y me dicen que dije lo que tenían en el corazón y no han podido decir. Me dicen 'Bien dicho' y ' Bien hecho'".

Israel comenzó su ataque contra Gaza un viernes por la tarde, bajo la excusa de que tenía información de que militantes de la Yihad Islámica Palestina estaban planeando nuevos ataques contra civiles israelíes. Dos de los líderes del grupo fueron muertos por las fuerzas israelíes.

Durante el fin de semana, se dispararon alrededor de 1.000 cohetes palestinos hacia Israel. Varios israelíes sufrieron heridas leves.

El impacto de cada conflicto va más allá de las muertes y lesiones.

Una difícil reconstrucción

La BBC atravesó la pared volada de la cocina destruida de Samir para hablar con él. Su nieta de tres años, Tuta, se abrió camino entre los escombros mientras hablábamos.

Tuta, la nieta de Samir con su peluche, en los restos de lo que fuera su casa.
Los constantes enfrentamientos entre las fuerzas israelíes y las milicias palestinas no solo dejan un reguero de muertos y heridos, sino de graves daños en las infraestructuras.

El hombre relató que el ejército israelí lo llamó y le dijo que reuniera a sus vecinos y se fuera, porque se avecinaba un ataque. Caminaron hasta la playa y desde allí escucharon caer y explotar las bombas. Cuando regresó, gran parte de su casa estaba en ruinas.

"No estamos bien psicológicamente", dijo. "Queremos paz, no queremos guerras".

Samir no sabe cómo reconstruirá su casa. Es un patrón reflejado en toda Gaza. Los materiales de construcción son difíciles de adquirir. Su importación está restringida para evitar que los militantes los utilicen para sus ataques contra Israel.

Israel y Egipto han impuesto un bloqueo terrestre y marítimo de Gaza desde que el grupo Hamas arrebató el control del pequeño territorio a la Autoridad Nacional Palestina en una sangrienta batalla interna en 2007, un año después de ganar las últimas elecciones generales.

El bloqueo ha paralizado la economía, pero Israel dice que es necesario por razones de seguridad. Sin embargo, la medida supone que las cicatrices físicas del conflicto a menudo no sanan.

Los edificios residenciales destruidos permanecen allí, con solo sus cimientos torcidos visibles. Otras edificaciones son limpiadas pero se dejan vacías, con pocas posibilidades de reconstrucción. Es otra razón para que los habitantes de Gaza teman cada nueva escalada de violencia.

Uno de los tantos edificios destruidos en Gaza
Las Naciones Unidas calcula que 1.700 edificaciones fueron dañadas durante la última ola de enfrentamientos entre Israel y la Yihad Islámica Palestina

Al margen

Hamás dirige la Franja. El grupo está designado como "organización terrorista" por EE.UU., Reino Unido y otros países. Dice que su objetivo es poner fin a la ocupación israelí por cualquier medio posible, incluida la lucha armada. Tiene un gran stock de armas, que utiliza, disparándolas principalmente hacia las ciudades fronterizas de Israel.

Pero esta vez no se unió a la lucha, aunque Israel y la mayoría de los observadores dicen que nada sucede sin su consentimiento.

Todos los cohetes disparados desde Gaza procedían de la Yihad Islámica Palestina, un grupo más pequeño con equipos menos sofisticados. Varios de sus cohetes fallaron, cayeron sobre las propias comunidades palestinas y causaron muertos y heridos.

El hecho de que Hamas se mantuviera al margen de los combates significó que esta última escalada se mantuviera contenida. Duró tres días antes de que se acordara un alto el fuego. Si se hubiera unido, el impacto habría sido mucho mayor, lo que podría desencadenar una nueva guerra.

¿Por qué no atacó Hamas?

Un policía israelí ante un auto impactado por un cohete palestino
Las autoridades israelíes afirman que los cohetes de los grupos armados palestinos no solo amenazan a sus ciudadanos, sino a los propios palestinos.

"Creo que tenemos que aprender algunas lecciones de esta confrontación", dijo Ghazi Hamad, el portavoz del grupo. "Tenemos una buena cooperación con la Yihad Islámica y hemos tenido discusiones profundas con ellos. Tenemos que trabajar juntos y de esta manera creo que podemos reducir el número de errores y reducir el daño entre los palestinos".

Al consultarlo sobre los ataques contra civiles israelíes llevados a cabo por Hamás y el lanzamiento indiscriminado de cohetes contra áreas civiles, respondió: "No luchamos contra nadie, solo contra la ocupación. Israel tiene la capacidad de evitar dañar a los civiles, pero no lo hace y para matar a un combatiente no duda en matar a todas las personas a su alrededor".

Una ofrenda de paz

Tras el alto el fuego, Lapid dijo que quería "hablar directamente con los residentes de la Franja de Gaza y decirles: hay otra manera". Y agregó: "Sabemos protegernos de cualquiera que nos amenace, pero también sabemos brindar empleo, un sustento y una vida digna a quienes desean vivir a nuestro lado en paz".

Un niño palestino caminando sobre los restos de una vivienda
El conflicto israelí-palestino no solo viene ha dejado miles de muertos y heridos, sino daños en infraestructura difíciles de reparar.

Gaza tiene una de las poblaciones más jóvenes del mundo y la mayoría sólo han conocido una vida de conflicto.

Besan Abdalsalam está a punto de graduarse como ingeniero. Junto con muchos otros de su edad, se dirige a la playa cuando termina el día. Bebiendo jugo de mango mientras el sol se oculta en el horizonte, la BBC le preguntó cómo se imagina su futuro.

"Es difícil imaginar cómo sería nuestra vida si esto terminara. La gente dejaría de ir a la cama con lágrimas en los ojos por perder a un padre, una madre o una hermana. Nuestra vida entera cambiaría", dijo.

"¿Por qué no podemos hacer lo que hace la gente fuera de Gaza? Vemos YouTubers y están felices y hacen cosas buenas. Esperamos que se levante el bloqueo, para poder vivir como ellos", zanjó.

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