Indígenas göbe buglé, una historia de migración y preservación cultural

Agencia EFE
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Coto Brus (Costa Rica), 24 mar (EFE).- Mientras María Bejarano prepara las fibras y los pigmentos naturales para elaborar bolsos y vestidos tradicionales, su hija alista el arroz pilado para el almuerzo que degustará la familia que habita en una humilde vivienda del territorio indígena Ngöbe Buglé de Coto Brus, en el sur de Costa Rica, una etnia con una historia de migración y lucha por preservar su cultura.

El pueblo indígena Ngöbe Buglé se extiende desde la provincia panameña de Chiriquí hasta las provincias costarricenses de Puntarenas (sur) y Limón (Caribe) y tiene una larga historia de movilidad entre los territorios desde antes de que fueran establecidas las fronteras.

En la actualidad la migración de indígenas entre ambos países se debe principalmente al trabajo en cosechas agrícolas en Costa Rica.

AL RESCATE DEL IDIOMA Y LA CULTURA

La preservación del idioma es uno de los objetivos que se han trazado estos pueblos y para ello han contado con el apoyo del Ministerio de Educación Pública (MEP) que ha nombrado docentes que pueden impartir en los centros educativos de la zona lecciones en los dos idiomas de la comunidad: el ngöbe y el buglé.

"Me siento muy orgullosa porque mantenemos el idioma que es lo principal y mantenemos lo que es el vestido tradicional y otros implementos que nos identifican", expresó Gisele Bejarano, una líder de la comunidad y vicepresidenta de la Asociación de Desarrollo Integral de la comunidad de La Casona.

Bejarano dijo que los niños y los jóvenes están aprendiendo de sus abuelos las costumbres y las tradiciones, así como la artesanía y el idioma, al que considera como una de las principales riquezas del pueblo.

"El MEP también ha estado nombrando a los maestros indígenas para que trasmitan la cultura y la forma de vivir a los niños. Se ha logrado que una parte de los maestros sean indígenas", explicó.

Otras tradiciones que el pueblo mantiene es el colorido vestido tradicional que utilizan las mujeres desde niñas, así como costumbres en su alimentación basada en producto orgánicos como arroz, verduras y frutas.

María Bejarano trata de mantener viva la cultura mediante la confección de vestidos, sombreros, bolsos, muñecas y todo tipo de artesanías, y para ello cuenta con la ayuda de un grupo de mujeres que hacen el esfuerzo para que las nuevas generaciones sigan sus pasos.

En una humilde casa de la comunidad ngöbe buglé La Casona, vive Celestino Palacios, hijo del fallecido cacique Pedro Bejarano.

Palacios relata que su padre llegó descalzo desde Panamá y que fue uno de los fundadores del territorio hace décadas, y que además luchó por la conservación de las tierras y las costumbres ngöbe buglé.

Palacios es uno de los pocos indígenas que cantan en la lengua nativa y afirma que la comunidad tiene muchos problemas de pobreza y con las leyes que muchas veces no suelen comprender la idiosincrasia de la comunidad.

LA LUCHA POR LA NACIONALIDAD

La migración histórica de los indígenas ngöbe buglé entre Costa Rica y Panamá y la falta de documentos de nacimiento ha generado por años un problema de apatridia y de acceso a servicios básicos que las autoridades están tratando de solucionar para facilitar una integración plena a la sociedad.

En 2019, el Congreso de Costa Rica aprobó la Ley de Protección del Derecho a la Nacionalidad de la Persona Indígena y Garantía de Integración de la Persona Indígena Transfronteriza.

Entre las poblaciones que se pretende beneficiar se encuentran los indígenas ngöbe buglé que cruzan constantemente la frontera entre Costa Rica y Panamá y que en muchas ocasiones son apátridas o no tienen documentos de nacimiento o identidad, principalmente los más longevos.

La ley pretende facilitar a los indígenas trámites expeditos, gratuitos y asistidos en su lengua para que obtengan la nacionalidad o la residencia costarricense, dependiendo de cada caso.

La ley reconoce el derecho de las personas indígenas transfronterizas a tener la nacionalidad costarricense para poder acceder eficazmente a servicios públicos como salud y educación.

Daniel Andrade vive en el territorio indígena de Coto Brus desde hace décadas y confía en que próximamente podrá obtener su nacionalidad y la cédula costarricense, pues considera que durante años ha sido tratado como "un extranjero".

Gisele Bejarano comentó que "el tema de la nacionalidad siempre ha sido un problema porque la migración ha sido constante de Costa Rica a Panamá y de Panamá a Costa Rica".

Sin embargo, dijo que con la nueva ley "tenemos la esperanza de que las personas que han estado discriminadas y que han vivido tanto tiempo en Costa Rica tengan la posibilidad de tener la nacionalidad".

Según datos oficiales, en Costa Rica, país de 5 millones de habitantes, viven cerca de 104.000 indígenas distribuidos en ocho pueblos: Bribís, Cabécares, Malekus, Chorotegas, Huetares, Teribes, Bruncas y Ngöbe, en los cuales se registran altos niveles de pobreza.

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