ICE perseguía narcotraficantes, pero tal vez logró la captura de ancianos estafados

·12  min de lectura
Vic Stemberger dijo que había pedido a su padre que reflexionara sobre el calvario que le llevó a la cárcel potencialmente de por vida. Repitió la afirmación de que no era consciente de que llevaba cocaína cuando viajó a España. (Erin Schaff/The New York Times)
Vic Stemberger dijo que había pedido a su padre que reflexionara sobre el calvario que le llevó a la cárcel potencialmente de por vida. Repitió la afirmación de que no era consciente de que llevaba cocaína cuando viajó a España. (Erin Schaff/The New York Times)

La operación Cocoon tenía como blanco las bandas de narcotráfico internacional, pero sus críticos afirman que ha dejado a involuntarias ‘mulas’ de la tercera edad en cárceles extranjeras.

WASHINGTON — Luego de pasar dos décadas en el ejército, obtener dos maestrías y recorrer una exitosa carrera como coach corporativo, Victor Stemberger parecía estar listo para una jubilación en paz. Pero tenía una nueva aventura en marcha.

A Stemberger, de Virginia, le esperaba una herencia de 10 millones de dólares, según aseguraban unos hombres que decían pertenecer al Ministerio de Finanzas de Nigeria. A través de una vertiginosa red de más de 160 correos electrónicos en el transcurso de un año, Stemberger, que entonces tenía 76 años, de alguna manera se convenció.

El último paso para cobrar sus millones era un gesto de buena voluntad: tenía que embarcarse en una gira relámpago por varios países, parando primero en São Paulo, Brasil, para recoger un pequeño paquete de regalos para funcionarios del gobierno.

Con ese paquete guardado en su equipaje, Stemberger se preparó para tomar un vuelo a España, la siguiente etapa de su viaje.

“Es protocolo estándar al tratar con funcionarios del gobierno en esta parte del mundo”, aseguró Stemberger a su hijo, Vic, en un correo electrónico. “Nada de contrabando, puedes estar seguro de eso”.

Al día siguiente, Stemberger hijo recibió un mensaje de texto de un número español: “Tu padre está en prisión”.

Vic Stemberger sosteniendo una foto de su madre y su padre, Victor Stemberger. El padre lleva casi dos años en una prisión española. (Erin Schaff/The New York Times)
Vic Stemberger sosteniendo una foto de su madre y su padre, Victor Stemberger. El padre lleva casi dos años en una prisión española. (Erin Schaff/The New York Times)

Los delincuentes internacionales llevan mucho tiempo poniendo la mira en estadounidenses de edad avanzada, engañándolos con promesas de dinero o romance y tendiéndoles trampas para que lleven involuntariamente equipaje lleno de drogas u otro contrabando, con la esperanza de que no llamen la atención en la aduana.

Pero el caso de Stemberger ha dado puesto un incómodo reflector sobre un programa poco conocido del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) que conocido como Operación Cocoon, concebido para desbaratar redes internacionales de tráfico de drogas.

En el marco de este programa, los funcionarios del ICE comparten información con fuerzas de seguridad extranjeras cuando se enteran de un posible contrabando. Pero los críticos dicen que el programa no hace lo suficiente para advertir a las involuntarias mulas de drogas de que están siendo engañadas; en cambio, los funcionarios estadounidenses en algunos casos entregan a estadounidenses mayores vulnerables directamente a las manos de los investigadores en países extranjeros, donde pueden ser encerrados durante años.

“Si alguien del gobierno de Estados Unidos hubiera aparecido en casa de mi padre y le hubiera dicho a mi papá ‘Oye, mira, tenemos motivos para pensar que te están timando’, hay 100 por ciento de certeza que no lo habría hecho”, dijo Vic Stemberger.

Su padre ha estado en una prisión española desde que la policía lo detuvo al bajar de un avión en Madrid hace casi dos años y encontró más de dos kilos de cocaína cosidos a chaquetas en su equipaje, según los documentos judiciales.

Una corte española lo sentenció el año pasado a siete años y medio de prisión.

¿Criminales o incautos?

Desde que se creó la Operación Cocoon en 2013, la información compartida por ICE ha permitido que más de 400 viajeros sean detenidos por fuerzas de seguridad en aeropuertos extranjeros, lo que ha conducido a 390 incautaciones de drogas. Más de 180 de los aprehendidos bajo la sospecha de portar estupefacientes eran ciudadanos estadounidenses y 70 por ciento de ellos tenían más de 60 años.

(Al preguntársele si el nombre de la operación, que la agencia ya no utiliza, es una referencia a la película de 1985 Cocoon sobre un grupo de personas ancianas rejuvenecidas por extraterrestres, una vocera de ICE dijo que “no contaba con antecedentes disponibles de inmediato”).

No está claro cuántos de los estadounidenses de mayor edad arrestados en el extranjero fueron engañados por organizaciones de narcotráfico y cuántos de ellos contrabandeaban narcóticos a propósito. ICE no cuenta con datos respecto al número de ocasiones que la agencia advirtió a estadounidenses de mayor edad que estaban siendo blanco de las organizaciones delictivas.

Vic Stemberger cree firmemente que su padre fue engañado; dijo que los problemas cognitivos de un aneurisma cerebral hace 15 años hicieron que su padre fuera vulnerable al esquema.

El gobierno de Donald Trump informó a algunos congresistas el año pasado que lo más probable es que Stemberger fuera detenido después de que ICE compartiera información con autoridades extranjeras a través de la Operación Cocoon, según correspondencia que ha podido revisar The New York Times.

La correspondencia sugiere que las autoridades estadounidenses se enteraron de los planes de Stemberger antes de que se fuera, algo que Vic Stemberger cree que equivalió a una oportunidad perdida para salvar a su padre. John Eisert, director asistente de programas de investigación de Investigaciones de Seguridad Nacional, una rama de ICE, dijo que la agencia generalmente se enteraba de tales planes cuando detectaba viajes irregulares, pero declinó comentar el caso de Stemberger.

Sin embargo, resaltó la dificultad de detectar y advertir a los estadounidenses de la tercera edad que eran blanco de actividades ilegales. Incluso cuando los agentes hacen un acercamiento, las víctimas en ocasiones ignoran la advertencia y los oficiales a veces se enteran de que alguien fue presa de un engaño solo después de que fueron arrestados, dijo Eisert.

“Imagínate cuántos más hay en realidad”, dijo Eisert. “Y ese es el lado triste cuando hablamos de fraude de abuso de mayores”.

Pero, indicó, las personas de tercera edad no son el blanco: si los agentes toman conocimiento de que están siendo engatusados por grupos criminales y encuentran evidencia de que no están al tanto, deben encontrar un modo de advertirles antes de abordar el avión. Los agentes de ICE dicen que están enfocados en compartir información con socios en el extranjero para asegurar el arresto de criminales de importancia y plantear casos contra organizaciones de tráfico internacional.

“Si alguna vez contamos con información para interceptar a alguien antes de viajar al extranjero, esa es la primera prioridad”, dijo Eisert.

Algunos senadores —y familiares de estadounidenses mayores en prisión— se preguntan si dichas intercepciones suceden demasiado tarde o si en realidad suceden.

“Nos preocupa que en un intento por prohibir que ciudadanos de la tercera edad involuntariamente movieran contrabando ilícito, la Operación Cocoon haya llevado al Departamento de Seguridad Nacional a compartir información sobre estos estadounidenses desprevenidos a agencias extranjeras encargadas de hacer cumplir la ley que luego los arrestaron, enjuiciaron y encarcelaron en el extranjero”, escribieron los dos senadores demócratas por Virgina, Tim Kaine y Mark Warner, en cartas dirigidas al Departamento de Seguridad Nacional el año pasado y otra vez el mes pasado, esta vez durante el gobierno de Joe Biden.

Investigadores del distrito sur de Nueva York y de la Administración de Control de Drogas, que en parte esperan aligerar la sentencia de Stemberger, le dijeron a las autoridades españolas en 2019 que parecía haber sido “presionado, amedrentado y sujeto a varias estrategias de engaño y manipulación para inducirlo a creer que recibiría millones de dólares de fondos de una herencia”.

“Este esquema resultó en el arresto de Stemberger”, dijeron los investigadores en el documento, que el Times revisó.

Preso en el extranjero

Esta primavera, una corte superior en España confirmó la condena de Stemberger, al rechazar el argumento de su abogado de que los problemas cognitivos derivados de su aneurisma lo hicieron vulnerable al esquema de fraude. El juez también se mostró escéptico de que Stemberger no supiera que las chaquetas que llevaba contenían drogas

“Solo con cogerlos se podía percibir algo anormal en el tacto de las prendas”, escribió el juez Javier Hernández García en una decisión del Tribunal Supremo. Su experiencia de servicio en Vietnam y Corea “tendría que haber llevado a dudar de la legalidad de los productos transportados”, escribió el juez.

Ha habido casos en los que estadounidenses atrapados en estafas en el extranjero han sido liberados.

J. Bryon Martin, un pastor jubilado de 77 años de Maine, pasó casi un año en la cárcel en España después de que las autoridades encontraron más de un kilo de cocaína escondida en un sobre que recogió en Sudamérica. Dijo que una mujer de la que se enamoró en línea le había pedido que recogiera el paquete y se lo llevara.

La senadora Susan Collins, republicana por Maine, presionó al Departamento de Estado para que colaborara con las autoridades españolas para asegurar la liberación de Martin por motivos humanitarios en 2016.

Collins dijo estar decepcionada de que el Departamento de Estado no hubiera hecho más para asegurar la liberación de otras personas mayores como Stemberger. “Esa es una de las razones por las que contamos con embajadas y consulados en todo el mundo, para cuidar de los ciudadanos estadounidenses que están siendo tratados injustamente por el gobierno anfitrión y eso es ciertamente lo que parece haber ocurrido en este caso”, comentó.

Pero a menudo, una vez que se detiene a alguien en suelo extranjero, los casos languidecen.

Apenas un mes después del arresto de Stemberger, la policía encontró más de un kilo de cocaína en un sobre en el fondo de la maleta de Primo Hufana, de 82 años, en Madrid. El gobierno de Trump también indicó a los miembros del Congreso que otro estadounidense fue detenido debido a la información compartida por ICE. Hufana parece ser ese estadounidense; la fecha de su arresto coincide con la especificada en la correspondencia que obtuvo el Times.

Hufana, un hombre californiano, a menudo se embarcaba en diatribas sobre las oportunidades de negocios que encontraba en internet, según sus hijos. Su hija Veronica contó que años antes de su arresto, agentes de la ley le habían advertido que podría estar en riesgo después de que envió una gran suma de dinero en una transferencia bancaria.

Incluso ahora, cuando Hufana llama a su padre, que cumple una condena de siete años, él le pide que ponga en contacto a la corte española con los empleados bancarios que lo reclutaron, para que aclaren con las autoridades que su arresto fue un error.

“Le lavaron el cerebro a mi papá”, dijo de los estafadores.

El abogado de Hufana, Matthias E. Wiegner, dijo que España se había convertido en un punto neurálgico para las detenciones, en parte, porque es un centro de tránsito común.

Wiegner dijo que los grupos de narcotraficantes solían reclutar a jóvenes que estaban de vacaciones en Sudamérica, pero que ahora recurrían a objetivos menos obvios. “Probablemente no sospecharías que una abuela o abuelo lleva 25 kilos de cocaína”, dijo. “Si tienes a un surfista europeo de 25 años, eso puede levantar un poco más de suspicacias”.

En el olvido

ICE insiste en que advertir a las mulas involuntarias de droga forma parte de la Operación Cocoon “cuando es apropiado”.

Collins, que ha sido jefa del Comité Especial del Senado sobre el Envejecimiento, reconoce que el trabajo es complicado.

“ICE tiene la obligación de intentar evitar que adultos mayores con dificultades cognitivas o que simplemente han sido engañados sean victimizados más por estos delincuentes internacionales, pero no siempre es fácil para ICE hacerlo”, dijo Collins. “Puede que haya casos en los que ICE no pueda saber con certeza si la persona es una víctima inadvertida o participa en un esquema para obtener dinero”.

Eisert también subrayó las dificultades que enfrentan los investigadores, que deben identificar un patrón de “viaje irregular” antes de intervenir en los planes de los ancianos estadounidenses o dependen de familiares y amigos que acuden a reportar a sus mayores.

Pero en el caso de Stemberger, el patrón era obvio, según su familia y abogados.

Nueve meses antes del arresto de Stemberger, los defraudadores lo incitaron a realizar otro viaje, que lo llevó a Buenos Aires, luego por ferry a Montevideo, Uruguay y luego a Madrid. Sus familiares dijeron que no tenían idea: Stemberger le dijo a su esposa que se dirigía a Chicago.

A pesar de su comportamiento trotamundos, según su familia Stemberger no tuvo noticias de ningún agente de la ley y el orden. “Ningún chequeo de bienestar. Ninguna llamada. Ningún email”, dijo su hijo.

En sus intercambios por correo electrónico con los estafadores, Stemberger ocasionalmente expresaba preocupación de estar participando en un acuerdo fraudulento, un hallazgo que los investigadores estadounidenses señalaron a las autoridades españolas al argumentar que Stemberger pensó que se trataba de una oportunidad de negocios legal.

“Ustedes están conscientes de esos riesgos debido a la corrupción en África así que mi sospecha no debería ser una sorpresa para ustedes”, escribió Stemberger a los hombres en junio de 2018 y añadió que quería asegurarse de que ninguna de las personas con las que se reuniría en el extranjero fuera a pedirle más dinero. “Si sucedieran este tipo de cosas, habría perdido mi tiempo y podría enfrentar otros tipos de problemas”.

Uno de los hombres respondió: “No entiendo por qué te exaltas ante el más mínimo error o equivocación. Nadie es perfecto”. Acusó a Stemberger de estar “lleno de rabia”.

La esposa de Stemberger espera junto al teléfono la mayoría de los días, sin saber cuándo su marido podrá utilizar su llamada diaria. Durante una de sus recientes conversaciones, Stemberger le dijo a su hijo que se sentía “completamente solo”.

“Nadia habla inglés ni intenta comunicarse conmigo”, dijo. “

Vic Stemberger dijo que le pidió a su padre que reflexionara sobre la terrible experiencia que le llevó a la cárcel potencialmente para el resto de su vida.

“Siempre busco el lado negativo en una transacción comercial, y pensé que me había asegurado de que todo estaba bien”, respondió Stemberger. “Creo que me equivoqué”.

Raphael Minder colaboró con reportería.

Zolan Kanno-Youngs es corresponsal en la Casa Blanca y cubre una serie de temas nacionales e internacionales en la Casa Blanca de Joe Biden, incluyendo la seguridad nacional y el extremismo. Se unió al Times en 2019 como corresponsal de seguridad nacional. @KannoYoungs

Raphael Minder colaboró con reportería.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2021 The New York Times Company

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.