El hombre-dinosaurio en peligro de extinción

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Chris Pratt como Owen Grady en un fotograma de 'Jurassic World Dominion'. <a href="https://www.filmaffinity.com/es/filmimages.php?movie_id=374795" rel="nofollow noopener" target="_blank" data-ylk="slk:FilmAffinity" class="link ">FilmAffinity</a>
Chris Pratt como Owen Grady en un fotograma de 'Jurassic World Dominion'. FilmAffinity

Le comenté a una dieciochoañera que me encontraba estudiando masculinidades jurásicas. “Disparidades y similitudes entre los Jurassic Park y los Jurassic World”, le dije. “Hombre… ¡Chris Pratt!”, me replicó.

La dieciochoañera confirmaba mis sospechas: Chris Pratt es el hombre que marca la diferencia entre ambas trilogías. En los Jurassic World, Pratt da vida a Owen Grady, capaz de calmar dinosaurios con su mirada y sus gestos. Para analizar la masculinidad que representa nos apoyaremos en cuatro entornos –cuerpo, acción, mundo externo y mundo interno– propuestos por Pat Kirkham y Janet Thumin en su libro You Tarzan: Masculinities, Movies and Men.

El cuerpo

Cuando contemplamos el cuerpo de un actor se combinan dos factores: cómo le hemos visto en películas previas y el seguimiento que hayamos hecho de sus apariciones públicas.

Pratt mide 1,88. Esa estatura se ve acrecentada en su primera aparición de 2015 en Jurassic World, en plano contrapicado a contraluz. Su personaje tiene un aspecto aventurero. Viste camisa gris de apariencia militar y chaleco con multitud de bolsillos. La indumentaria le emparenta con un personaje de El mundo perdido: Jurassic Park, Van Owen (Vince Vaughn), una mezcla de fotógrafo, colaborador de Greenpeace y agente secreto con experiencia de combate. El Owen de Jurassic World también llega con un pasado como miembro de la Armada estadounidense. De los complementos de su ropa destaca el cuchillo que porta en la parte trasera de su cinturón.

Antes de Jurassic World, Chris Pratt estaba principalmente vinculado a series de televisión y películas que sacaban partido de su vis cómica. Para Moneyball, donde interpretaba a un entrenador de béisbol, perdió casi veinte kilos. Desde entonces ha ido subiendo y bajando de peso, vigilando su musculatura. Cuando le vemos por primera vez en Jurassic World, su parecido con el Harrison Ford de la primera película de la saga Indiana Jones es evidente.

En los Jurassic Park, los protagonistas masculinos habían sido Sam Neill, como el paleontólogo Alan Grant, y Jeff Goldblum, como el matemático Ian Malcolm. Neill consiguió el papel después de que Richard Dreyfuss, Kurt Russell y William Hurt lo rechazaran.

Goldblum, en cambio, fue la primera opción del director Steven Spielberg. Aunque su profesión le vincula poco a la acción y a la aventura que suponen estas películas, aporta algo más con su físico. Como ya he manifestado en mi tesis doctoral, “quizá el tono de su piel, tal vez las angulaciones de su rostro, bajo mi muy particular punto de vista lo hacen parecer alagartado”.

La acción y la gestualidad

Más que por un tipo de acción, Grady queda definido por el gesto que realiza con las manos cuando se comunica con los dinosaurios. Al ejercer de macho alfa de sus velocirraptores se convierte en una especie de hombre-dinosaurio.

Grant y Malcolm se limitaban a mostrar fascinación al ver dinosaurios redivivos y a huir de ellos usando todas sus habilidades. Grady, en cambio, no solo camina (o conduce) entre ellos: los lidera con sus gestos y su mirada. El espectáculo ya no es ver dinosaurios, sino observar a Chris Pratt adiestrándolos como si fueran perros de presa con los que tiene una conexión especial.

Escena de la primera entrega de <em>Jurassic World</em> con Grady adiestrando a los dinosaurios (en el centro, la <em>dinosauria</em> Blue). <a href="https://pics.filmaffinity.com/Jurassic_World-696097832-large.jpg" rel="nofollow noopener" target="_blank" data-ylk="slk:FilmAffinity" class="link ">FilmAffinity</a>
Escena de la primera entrega de Jurassic World con Grady adiestrando a los dinosaurios (en el centro, la dinosauria Blue). FilmAffinity

Mundo externo

Kirkham y Thumim destacan, en el mundo externo, “representaciones fílmicas de la interacción pública de personajes masculinos entre sí y con las instituciones contra las que se manifiestan”.

En el mundo externo de Owen tiene un papel primordial la familia que forma con Clairie Dearing (Bryce Dallas Howard) y la catorceañera Maisie Lockwood (Isabella Sermon). El principio y el final de Jurassic World Dominion muestran cómo se desarrolla esa convivencia.

Owen continúa así la estela iniciada por Grant, que ejercía de padre forzoso de los nietos del fundador de Jurassic Park a pesar de no gustarle los niños. Y retoma el tema casi donde lo había dejado Malcolm, que tenía una novia que hacía las veces de madre de uno de sus cinco hijos. Grant y Malcolm se convertían en héroes cuando desarrollaban su faceta más paternal.

Escena de <em>Parque Jurásico</em> con Alan Grant (Sam Neill) interactuando con los nietos del dueño del parque. <a href="https://pics.filmaffinity.com/Parque_Jur_sico_Jurassic_Park-884499021-large.jpg" rel="nofollow noopener" target="_blank" data-ylk="slk:FilmAffinity" class="link ">FilmAffinity</a>
Escena de Parque Jurásico con Alan Grant (Sam Neill) interactuando con los nietos del dueño del parque. FilmAffinity

Owen es padre por partida doble. Lo es de los velocirraptores que entrena, a los que ha criado dándoles el biberón. Y también es padre, no biológico pero sí a efectos prácticos, de Maisie Lockwood, la nieta de Benjamin Lockwood, el cofundador de Jurassic Park.

En la segunda entrega de Jurassic World, dirigida por Juan Antonio Bayona, Maisie es quien consigue, al final de la película, que los dinosaurios sean liberados y no mueran pasto de las llamas. Lo más importante es la razón por la que lo hace. Ella también ha sido creada mediante manipulación genética, también es un clon.

Mundo interno

Grady mantiene un vínculo de respeto mutuo con los dinosaurios. Cuando Beta, la hija de la velocirraptora Blue, es secuestrada en Jurassic World Dominion, él le hace una promesa a la dinosauria y le asegura que va a recuperar a su hija. Grady es el héroe en cuya palabra se puede confiar.

Imagen promocional de Jeff Goldblum como Ian Malcolm en <em>Jurassic World: Dominion</em>. <a href="https://www.filmaffinity.com/es/filmimages.php?movie_id=374795" rel="nofollow noopener" target="_blank" data-ylk="slk:FilmAffinity" class="link ">FilmAffinity</a>
Imagen promocional de Jeff Goldblum como Ian Malcolm en Jurassic World: Dominion. FilmAffinity

La preocupación más angustiosa de los hombres de los parques jurásicos era saber y asumir cuál era su lugar en el mundo. Grant encontraba su sitio, momentáneamente, en el desarrollo de su instinto paternal, mientras que a Malcolm le costaba mucho asumir ese rol. Han de pasar casi treinta años hasta que Grant acepta la nueva oportunidad que le da Sattler en Jurassic World Dominion, aunque es difícil creer que sea para tener hijos juntos.

Nuevas familias

Junto a Beta, Maisie también es secuestrada. Se revela además que ambas comparten el haber sido creadas por sus madres sin intervención externa. Con los avances de la ciencia, en el universo de esta historia para tener hijas solo hace falta una hembra de cada especie. Es un proceso conocido como partenogénesis. Los machos ya no son esenciales.

Los Jurassic Park planteaban un ejercicio de paralelismos entre seres humanos y dinosaurios. Jurassic World Dominion propone la coexistencia como siguiente paso. Por un lado se crea una familia humana con Claire Dearing, Grady y Maisie: una pareja heterosexual que adopta a la hija biológica y partenogenética de otra mujer. Por otro, Blue desaparece en el bosque con la hija que ella sola ha creado.

Maisie, a pesar de las dudas que tiene sobre su identidad, acaba aceptando a Grady y Daring como padres. Y demuestra que ha aprendido a comunicarse con los dinosaurios como él cuando repite su gesto y su mirada para controlar a Beta.

Jurassic World Dominion se pregunta si la evolución de los personajes –adaptándose a la coexistencia– será suficiente. El Dominion del título de la última película podría referirse al dominio que llegarían a ejercer las mujeres al no necesitar a nadie más para tener descendencia. Los hombres resultan prescindibles, aunque se llamen Chris Pratt.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

José Díaz-Cuesta no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.