Anuncios

Hepatitis en niños: Temen por diagnósticos tardíos sobre misteriosa enfermedad

Los padres de los niños que se han enfermado misteriosamente de hepatitis y recibieron un diagnóstico tardío podrían tener derecho a hacer denuncias por negligencia, consideran los abogados.

Las autoridades no están más cerca de encontrar una explicación para el reciente brote inusual de casos de inflamación de hígado registrado entre niños pequeños en todo el Reino Unido.

Hasta el momento, se han diagnosticado 163 niños. Once de ellos han recibido trasplantes de hígados, mientras que 13 están hospitalizados actualmente. En todo el mundo, en los últimos meses, 300 niños han sido afectados por la enfermedad, cuya causa no ha sido identificada.

Debido a que los casos en el Reino Unido se identificaron de forma retrospectiva, es posible que los médicos hayan “pasado señales por alto”, con las que podrían haber diagnosticado hepatitis más pronto para su tratamiento, señalan los abogados.

“Hay un importante número de diagnósticos que en realidad son retrospectivos”, explicó Jonathan Peacock, socio de VWV, que se especializa en negligencia clínica.

“El problema obvio desde un punto de vista negligente es que si pasaste señales por alto, que debería haberte conducido a un diagnóstico de hepatitis más pronto, y en consecuencia no se trató y el resultado es peor, entonces posiblemente eres negligente.

“Hay dos fases: ¿El diagnóstico, el tratamiento, la intervención, fueron de un estándar razonable? Si la respuesta es no, entonces claramente hubo un retraso negligente, o un incumplimiento del deber de la atención, entonces la segunda pregunta que surge es ¿la persona fue afectada por ese retraso?”.

Los niños afectados han sido analizados para encontrar los virus que comúnmente causan la hepatitis, pero estos no han sido detectados. Las autoridades están investigando su posible relación con el adenovirus, que ha sido el patógeno más frecuentemente hallado en los 163 casos.

“Las hipótesis principales siguen siendo aquellas que involucran el adenovirus”, anunció la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA) en su último informe técnico sobre el brote.

Sin embargo, el grupo viral no suele provocar que los niños enfermen gravemente. Transmitido de persona a persona a través de la tos y los estornudos, puede provocar resfriados, vómito y diarrea, pero no está relacionado con la hepatitis grave en niños que por lo demás están sanos. Los científicos aún no tienen certeza sobre lo que está detrás del aumento de diagnósticos.

De los 163 casos, 118 han sido detectados en Inglaterra, 22 en Escocia, 13 en Gales y 10 en Irlanda del Norte, algunos de los cuales se remontan a inicios de año. Un total de 13 niños se encuentran hospitalizados con inflamación del hígado, mientras que 88 se han recuperado completamente o han sido dados de alta.

Stephanie Prior, directora de negligencia clínica en Osbornes Law, señaló que las acusaciones eran “posibles”, pero agregó que cada caso tendrá que ser “investigado minuciosamente antes de que se pueda asesorar al respecto, incluyendo una revisión completa y exhaustiva del historial médico del niño”.

“En resumen, debe realizarse un examen físico adecuado en el niño que se encuentra enfermo y esto puede o no revelar un hígado inflamado o agrandado”, mencionó.

“En ese caso, deben realizarse pruebas de sangre para examinar las enzimas del hígado que aumentan cuando el hígado está dañado o infectado, así como pruebas de sangre para detectar la presencia de algún virus que cause la hepatitis.

“El primer punto de contacto sería un médico familiar o un médico de emergencias y cualquier niño que acuda con sus padres debería ser examinado a fondo”.

Los casos se presentan predominantemente en niños menores de cinco años, que mostraron síntomas iniciales de diarrea y náusea, seguidos de la aparición de ictericia, según la UKHSA.

Peacock explicó que los primeros dos síntomas podían ser fácilmente “descartados” como enfermedades generales infantiles.

Sin embargo, agregó, si los médicos “pasan por alto algo como la ictericia, la coloración amarillenta de los ojos, o no dan seguimiento a síntomas de alarma como esos, podrías ver a esos casos en retrospectiva y decir: ‘La ictericia estaba ahí y está registrada … [pero] no parece que se le diera seguimiento’”.

“Esa son la clase de cosas que estamos viendo. ¿Los doctores realmente registraron las señales o quizá no les pusieron suficiente atención?”.

Peacock dijo que su consejo para las familias afectadas es ver qué resulta de las investigaciones que se están realizando en torno al brote.

Sobre los 11 trasplantes de hígado, Peacock observó: “Si eran evitables con un tratamiento más rápido, un diagnóstico más rápido, entonces posiblemente dirías: ‘Bueno, tenemos una situación que claramente podía haber sido mitigada. ¿El hecho de no actuar más rápido fue negligente o simplemente inevitable?’”.

Helen Osborn, socia senior en negligencia clínica en el bufete de abogados del consumidor Slater and Gordon, apuntó: “Este es un tema muy complejo que está desarrollándose.

“La hepatitis y el daño al hígado son diagnosticados a través de pruebas de sangre. Estas pruebas y los resultados pueden obtenerse el mismo día que el niño acude al hospital.

“Por lo tanto, si el personal clínico no dio seguimiento a estas simples pruebas, a pesar de los síntomas de alarma, esto podría representar un retraso del diagnóstico de hepatitis. Un retraso tan negligente podría conducir a una demanda de negligencia médica exitosa”.

La doctora Meera Chand, de la UKHSA, dijo la semana pasada que “es importante que los padres sepan que la probabilidad de que sus hijos desarrollen hepatitis es extremadamente baja”.

Agregó que los padres deben estar alerta a las señales, especialmente la ictericia, y deben ponerse en contacto con un médico si algo les preocupa.