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Guardacostas chinos hacen demostración de fuerza contra barcos filipinos ante mirada de periodistas

A BORDO DEL BRP SINDANGAN (AP) — Fue un momento trepidante en medio del disputado Mar de China Meridional: uno de los al menos cinco barcos guardacostas chinos se acercó de forma agresiva y pasó rozando a una patrullera filipina, lo que causó un fuerte y estremecedor sonido mientras los tripulantes filipinos trataban de bajar las defensas de goma para proteger el casco del barco.

Durante el enfrentamiento en alta mar del martes, dos barcos guardacostas chinos utilizaron cañones de agua contra un barco de suministro más pequeño en el que viajaban un almirante filipino y sus marineros. El chorro de alta presión rompió el parabrisas del puente y causó heridas leves al almirante y cuatro marineros con trozos de cristal y otros fragmentos rotos.

“Eso es muy preocupante”, dijo después a los periodistas el vicealmirante Alberto Carlos, tras presenciar de primera mano las acciones chinas contra el barco de suministro Unaizah Mae 4, en el que viajaba.

Como el comandante filipino de mayor rango encargado de las aguas disputadas, Carlos se sumó a la expedición para garantizar que cualquier confrontación no se saliera de control, indicó la Marina.

Fue un último choque en una de las zonas marítimas más disputadas del mundo, que muchos temen pueda derivar en un conflicto más amplio que ponga en rumbos enfrentados a Estados Unidos y China.

Las hostilidades del martes en el banco de arena Second Thomas Shoal duraron unas cinco horas, a partir del amanecer, y fueron presenciadas por dos periodistas de Associated Press. Los reporteros fueron invitados a embarcar en el guardacostas filipino BRP Sindangan, que sufrió una colisión lateral del buque guardacostas chino en un momento tenso y peligroso que capturaron en cámara.

Filipinas adoptó el año pasado una estrategia de exponer las acciones cada vez más asertivas de China en la zona en disputa incluyendo periodistas en sus patrullas. Manila dice que la “campaña de transparencia” pretende presionar a China para que cumpla el derecho internacional, lo que incluye las regulaciones contra colisiones.

Filipinas ha publicado videos y fotos tomadas por sus guardacostas de acciones peligrosas de China contra las fuerzas filipinas, como el uso de un láser militar por parte de guardacostas chinos que cegó temporalmente a tripulantes filipinos, un incidente el año pasado que enojó al presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos Jr.

La campaña ha iniciado una guerra de palabras con Beijing, que acusa a Filipinas de exagerar las disputas y dejarse utilizar como peón en los esfuerzos estadounidenses de frenar el auge de China.

A bordo del Sindangan, los periodistas vieron de cerca cómo una misión para llevar comida, agua y otros suministros a un barco militar encallado desde hace años se veía parcialmente frustrada por un bloqueo chino de al menos 26 barcos, incluidos buques guardacostas y otros de supuestas milicias.

Tomaron videos y fotografías de cómo las embarcaciones chinas siguieron, rodearon y bloquearon a los dos barcos guardacostas chinos y dos pequeños barcos de suministros que llevaban marineros filipinos al disputado atolón.

Además de China y Filipinas, Vietnam, Malasia, Taiwán y Brunéi tienen reclamaciones territoriales que se solapan en una zona transitada y rica en recursos, por la que pasa una parte importante de los cargamentos comerciales y de petróleo del mundo.

Beijing reclama casi todo el mar, una crucial ruta mercante. En la última década, China ha convertido arrecifes desiertos en siete islas que ahora sirven como bases insulares protegidas por misiles, tres de ellas con pistas de aterrizaje, que han incrementado su capacidad de reforzar sus patrullas y reclamaciones territoriales.

Como respuesta, Washington ha ido incrementando una serie de alianzas militares en el Indopacífico, en Filipinas, Vietnam y otros países enfrentados con China.

Después de que China se hiciera con el control de otro atolón en disputa, el de Scarborough, al noroeste de Filipinas, en 2012, Manila llevó sus disputas con Beijing a un arbitraje internacional del que salió como principal ganadora. China, sin embargo, rechazó el fallo de 2016 de la corte respaldada por Naciones Unidas que invalidó sus amplias reclamaciones por motivos históricos, y sigue desafiando esa decisión.

Las autoridades filipinas dijeron que el último encontronazo fue especialmente grave debido a las lesiones sufridas por su personal y los daños a su embarcación.

“La manera sistemática y consistente en la que la República Popular China realiza estas acciones ilegales e irresponsables anula por completo cualquiera de sus peticiones de diálogo pacífico y desescalada de tensiones en el Mar Occidental de Filipinas”, dijo el miércoles en una conferencia de prensa Jonathan Malaya, vocero del equipo del gobierno filipino encargado de las disputas en el Mar de China Meridional, y que utilizó el nombre empleado en Filipinas para la región.

China culpó a Filipinas de las hostilidades.

“China tiene una firme determinación y voluntad de salvaguardar sus derechos legítimos. El intento de Filipinas de cometer infracciones y provocaciones no tendrá éxito”, afirmó el miércoles en Beijing la vocera del Ministerio chino de Exteriores Mao Ning.

Después de que Estados Unidos reiterase una advertencia de que está obligado a defender a Filipinas, un viejo aliado de tratado, en caso de un ataque armado, Mao instó a Washington a “evitar utilizar a Filipinas como peón para desestabilizar el Mar de China Meridional”.

En Washington, el vocero del Departamento de Estado Matthew Miller dijo que los últimos incidentes demuestran el “irresponsable desprecio (de China) por la seguridad de los filipinos y también por el derecho internacional”, y añadió que China interfiere con las “operaciones marítimas filipinas legítimas”.

Funcionarios filipinos dijeron que seguirían defendiendo los derechos de Filipinas en la zona en disputa.

“Seguimos viendo con gran alarma las maniobras peligrosas y acciones peligrosas continuadas”, dijo Marcos el miércoles a la prensa en Melbourne, Australia, donde asistió a una cumbre del sudeste asiático que tenía las disputas territoriales como una de sus prioridades.

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Associated Press journalist Jim Gomez contributed to this report from Manila, Philippines