Grieta religiosa: avanza la investigación sobre la economía del convento y de la fundación de la “Virgen del Cerro”

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Convento san Bernardo, Salta
Javier Corbalan

En la denuncia presentada por las monjas de clausura salteñas del convento San Bernardo contra el arzobispo Mario Cargnello se plantea la existencia de “violencia de género y económica”. Por la investigación del delito, avanza la jueza de Violencia Familiar y de Género, Carolina Cáceres Moreno y, por la cuestión económica, hay otra, preliminar, en la Fiscalía de Delitos Económicos. No es un aspecto menor porque los terrenos donde está la ermita de la “Virgen del Cerro” –clave de la “grieta religiosa”– está a nombre del convento y porque el esposo de María Livia Galliano, la mujer que dice tener las “apariciones” de María, es el síndico de las carmelitas.

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La investigación de Delitos Económicos es sobre la fundación Obra Yo soy la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús y Yo soy el Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús, que es la que organiza y administra lo relacionado a la devoción de la virgen. También, esa entidad, que integran las monjas, gestiona los bienes del convento.

Ante la jueza Cáceres Moreno, el Arzobispado sostuvo que no tiene “nada que ver” con la administración del Carmelo, por lo que no podría tener responsabilidad en una supuesta “violencia económica”. Fuentes eclesiásticas indicaron a LA NACION que hicieron el “descargo” ante la Justicia y plantearon que es el Derecho Canónico el que establece la autonomía económica del convento pero, a la vez, le da al arzobispo de la diócesis el poder de “control” por lo que, una vez al año, el monasterio tiene la obligación de rendir cuentas de sus finanzas.

El Vaticano tomó parte en el conflicto y el 30 de marzo, 12 días antes de la denuncia judicial, les notificó a las partes que enviaría un “auxiliar apostólico”. Además, les reclamó a las monjas que no se involucren con la “vidente” Galliano, y planteó que la priora tiene “el deber de presentar un informe anual” sobre la administración de los bienes y la economía.

En un párrafo evalúa que hay mora en ese cumplimiento. “La administración de los bienes temporales del monasterio debe ser transparente y presentada a la comunidad en todos sus aspectos, porque los bienes temporales son bienes de toda la comunidad y la priora y la ecónoma son solo sus administradoras en nombre de la comunidad – se añade en el documento–. Para la transparencia de la economía y la administración de los bienes, el monasterio debería nombrar, preservando la propia ley, una ecónoma, de modo que el priorato y el economato no estén concentrados en una sola persona”.

Las carmelitas integran la fundación de la “Virgen del Cerro”, que fue inscripta en la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), en mayo de 2006. Según lo presentado por el Arzobispado en la fiscalía, Carlos Obeid, que es el esposo de Galliano, y contador, pero sin matrícula habilitada, fue administrador de los bienes de las religiosas, tarea que pasó a manos de Marcelo Mentesana. Obeid es, actualmente, síndico.

Administración de bienes

En la denuncia judicial presentada por las monjas hay referencias a que pasan “necesidades económicas”. En esa misma causa, la priora admite que la orden tiene tres propiedades en la zona céntrica de Salta, que están alquiladas y que son administradas, desde 1998, por Mentesana.

Según documentación judicial a la que accedió este medio, el Carmelo explicó a la Fiscalía de Delitos Económicos que pagan por las tareas de administración el 20% de los alquileres. En uno de esas propiedades Obeid tuvo una concesionaria de autos.

El terreno donde está la “Virgen del Cerro”, que fue donado por Eduardo Garat, está a nombre del monasterio San Bernardo. Así lo reconoció la abogada de las monjas, Claudia Zerda Lamas a este medio hace más de un mes.

Explicó que, cuando se debieron realizar los documentos por la donación, surgió la pregunta de “a nombre de quién se pondrían las tierras”. La abogada sugirió que fuera a nombre de Galliano –”a quien la Virgen le había encomendado las obras que Dios quería hacer desde este lugar para el mundo entero”–, pero Obeid sostuvo que “no era conveniente” para “evitar, de esa manera, la posibilidad de que se interpretara la donación como algo interesado” por parte de su esposa.

La entonces priora del convento, María de los Ángeles, participó de las conversaciones y “se acordó poner la donación a nombre del Monasterio San Bernardo de la ciudad de Salta para que la mantuvieran en custodia hasta tanto se arreglaran las cuestiones humanas o institucionales”. La abogada aclaró en que las “obras de Dios pedidas por la Virgen” a María Livia “nunca fueron encomendadas” a la comunidad del convento, sino que las monjas “generosamente aceptaron que se pusieran las tierras a nombre del Monasterio para ser mantenidas en custodia”.

Pase a la fundación

En 2006, el monasterio realizó una transferencia de dominio fiduciario del terreno a la fundación de la “Virgen del Cerro” por 30 años. La cesión es gratuita. Desde 2019 se viene discutiendo un proyecto para un “Plan Maestro Complejo Turístico Tres Cerritos”. Las autoridades municipales sostienen que no se puede autorizar esa iniciativa en esa zona que es una reserva natural. El empresario Carlos Correa, el impulsor, presentó hace dos meses una demanda por $1500 millones contra el municipio.

Todo lo que se realiza en la fundación es gratuito e indican que los recursos que manejan provienen de donaciones de los devotos. Los sábados, cuando se reza el rosario en el cerro, los voluntarios ponen sus vehículos para acompañar a los fieles y trabajan ad honórem en la organización de las actividades.

Como ya publicó LA NACION, el balance de la fundación al 31 de diciembre de 2020 presentaba un patrimonio neto de $83.145.144 y un resultado negativo de $531.311 (en 2019 fue positivo en $3,8 millones). Sus operaciones bancarias no presentan atrasos. Están todas en situación normal.

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