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Los griegos dicen "basta ya" a un Estado que no garantiza su seguridad

Atenas, 3 mar (EFE). - Tristeza y dolor por las víctimas, pero también rencor e indignación hacia un Estado que no les garantiza lo que en otros países se da por sentado, la seguridad en los transportes, son solo algunos de los sentimientos que expresan los griegos tres días después del trágico accidente ferroviario que se cobró la vida de al menos 57 personas.

“En este país es por pura suerte que yo esté hoy viva y no entre los muertos del accidente”, dijo a EFE Antonía Mijalakaku, estudiante universitaria, que este viernes acudió junto con miles de personas frente al Parlamento griego para demandar que se haga justicia por la tragedia.

Aunque el primer ministro griego, el conservador Kyriakos Mitsotakis, habló de un desafortunado "error humano" que provocó el accidente, miles de griegos salieron hoy a la calle para denunciar lo que para ellos fue un “crimen previsible” dada la crónica falta de medidas de seguridad en la vía férrea.

“Cuando trenes y ferrocarriles funcionan manualmente en la era del desarrollo y el automatismo, entonces algo está yendo muy mal”, dice Thanasis Sarantis, de 34 años y psiquiatra de profesión.

Sarantis denuncia que no solamente en el transporte, sino también en otros sectores públicos, "el Estado pone en peligro la vida de sus ciudadanos", pues “empuja prácticamente” a los profesionales a cometer errores.

“Cuando tú eres médico y durante semanas después de tus días de guardia no se te conceden tus días libres a los que tienes derecho para descansar, ¿no vas a cometer algún error? Es humano hacerlo”, apunta Sarantis.

La crisis financiera que vivió el país llevó a muchos recortes de personal tanto en el sector sanitario como el de transportes, pero es especialmente el ferroviario el que ha quedado más abandonado, sin mínimas medidas de seguridad.

En una gran parte de la vía férrea, incluido el tramo donde ocurrió el accidente, no existe ni señalización luminosa ni guía electrónica, y todo depende de una persona: el jefe de la estación pertinente.

Grecia ha recibido sin embargo desde 2016 unos 700 millones de euros en financiación comunitaria para modernizar la infraestructura de sus ferrocarriles, 110 millones de los cuales iban destinados al tramo Atenas-Salónica, donde sucedió el siniestro, dijo hoy Αdalbert Jahnz, portavoz de la Comisión Europea para el Transporte.

Hasta el momento tan solo una persona, el jefe de la estación de trenes de Larisa, ha sido imputada por la tragedia.

El hombre, de 59 años, ha reconocido que cometió un error y situó el tren de pasajeros en la misma vía en la que venía en la dirección contraria un convoy de carga, y afronta una pena de entre diez años y cadena perpetua, si es considerado culpable.

“Se le quiere prácticamente echar toda la culpa al último eslabón de la cadena”, señala Sarantis, mientras que Mijalakáku recalca que, dado que todo dependía de solo una persona, “alguien estaba de antemano condenado a cometer un error fatal”.

Incluso familiares de víctimas del accidente consideran, según declararon a la prensa local, que “no se puede echar toda la responsabilidad a una persona”.

Los ferrocarriles de Grecia, Hellenic Train, están operados por la compañía estatal italiana Ferrovie dello Stato Italiane. Sin embargo, toda la demás infraestructura - incluidos los sistemas de seguridad - dependen del Organismo estatal de Ferrocarriles de Grecia (OSE).

“Creo que cada persona joven tiene el miedo de que pese a esta tragedia no cambie nada en el país y todo siga igual, y por eso sale a la calle para decir ΄basta ya΄ de esta situación”, concluye Sarantis.

Diego Saez Papachristou

(c) Agencia EFE