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George Santos usa videos de Cameo para tener, sorpresivamente, un ingreso honesto

El entonces representante George Santos (republicano por Nueva York) lanza un beso a los manifestantes a su salida del Tribunal de Distrito de EE. UU. en Central Islip, Nueva York, el 27 de octubre de 2023. (Dave Sanders/The New York Times)
El entonces representante George Santos (republicano por Nueva York) lanza un beso a los manifestantes a su salida del Tribunal de Distrito de EE. UU. en Central Islip, Nueva York, el 27 de octubre de 2023. (Dave Sanders/The New York Times)

Tres días después de que George Santos fuera expulsado de la Cámara de Representantes, se sentó frente a una cámara para dirigirse al pueblo estadounidense.

O bueno, a unos pocos integrantes del pueblo estadounidense. Los que estuvieron dispuestos a pagarle a Santos —el exmiembro del Congreso acusado del delito federal de fraude por robar dinero de donantes de campaña para gastos personales— cientos de dólares por persona en la aplicación de video Cameo.

“Hola, Sarah”, dijo Santos en un video. “A veces, el trabajo apesta. Me refiero, sí que nos da algunos días malos, ¿eh? El viernes pasado tampoco fue muy bueno para mí”.

Fue un inusual momento de honestidad de Santos, quien le mintió a los votantes y a sus colegas acerca de dónde había estudiado el bachillerato, la universidad, así como que había sido una estrella del voleibol, trabajado en Wall Street, de que tenía ascendencia judía y vínculos familiares con el Holocausto y los ataques del 11 de Septiembre, entre otras cosas.

Hubo un tiempo en el que Santos expresó estar arrepentido por algunas de esas mentiras. Sus videos en Cameo dan a entender que ese tiempo ya pasó.

“¡Oye, Harper! Me encanta que seas un estudiante tan dedicado en la Universidad de Nueva York”, dijo Santos en uno de esos videos, antes de hacer una pausa, sonreír y finalmente reír entre dientes. “Ya sabes”, añadió, arqueando las cejas: “Considerando mi no tan real maestría en Administración de Empresas”.

“¡Oye, Jonny!” dijo en otro video Santos, el fabulista seudojudío más infame de Estados Unidos. “Solo quería pasar por aquí para desearte un feliz Jánuca”.

Santos tampoco da la impresión de que el torbellino de consecuencias legales —se enfrenta a hasta 22 años de prisión en parte por haber utilizado el dinero de los donantes para artículos de diseñador— le preocupe demasiado.

En un video, Santos les dice a los destinatarios que se regalen algo bonito. “Podría ser cualquier cosa, desde bótox hasta artículos de lujo de cualquier tipo, como una visita a Hermès o maquillaje de Sephora”, dijo Santos, reforzando el mensaje con una mirada de complicidad. “O una suscripción a Onlyfans”.

No quedó claro cuánto tiempo podría durar el negocio del pago por video del exlegislador. Incluso sin antecedentes comerciales formales, Santos ha aumentado astutamente los precios para satisfacer la demanda: el lunes por la mañana comenzó cobrando desde 75 dólares y, a finales de la tarde del martes, había aumentado a hasta 350 dólares.

El lunes por la noche, su perfil —el cual lo describe como un “‘exicono’ del Congreso” con un emoji de uñas pintadas que aporta aún más actitud— ya no ofrecía nuevos videos. Pero comenzó a aceptar pedidos nuevos el martes, tras solventar “órdenes atrasadas”, dijo en X, antes conocida como Twitter.

Santos no es la primera personalidad en desgracia que recurre a Cameo en busca de dinero. Por unos cientos de dólares, Rudy Giuliani, el exalcalde de Nueva York que tiene una acusación formal por intentar ayudar a revocar las elecciones de 2020, recitó en una oportunidad la letra de la canción infantil “I’m a Little Teapot”.

O. J. Simpson, la exestrella del fútbol americano que… bueno, ya sabes… también usó Cameo, donde grabó videos felicitando a personas por sus aniversarios, cumpleaños y embarazos.

Y Santos no es el único expolítico que aspira a tener éxito en la plataforma: Sarah Palin hizo tantos videos que superó su salario anterior como gobernadora de Alaska, cuando ganó 211.529 dólares en 2021.

El balance de Santos probablemente no alcanzó esa cifra. Inicialmente, fijó su precio en 75 dólares antes de aumentarlo después de que su debut en la plataforma atrajera una oleada de atención. No se sabe con certeza cuántos videos hizo, pero al menos 11 estuvieron disponibles públicamente en Cameo o en las redes sociales. Ni él ni Cameo respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios.

La decisión de sacarle provecho a su fama no sorprende en Santos, de 35 años, quien a lo largo de su corta carrera en el Congreso combinó la política con las excentricidades de un provocador milénial en las redes sociales.

Despojado de su cargo público y del salario de 174.000 dólares que lo acompañaba, Santos necesitará encontrar otra manera de cubrir sus crecientes facturas legales. Está a la espera de un juicio por 23 cargos de delitos graves federales.

Su paso por Cameo también fue, en muchos sentidos, una extensión lógica de su carrera política. En el informe que precipitó su expulsión, los investigadores del Comité de Ética de la Cámara de Representantes dijeron que Santos “buscó explotar de forma fraudulenta todos los aspectos de su candidatura a la cámara para su propio beneficio financiero personal”.

Ahora, ya sin estar obligado ni siquiera de forma nominal por los lineamientos éticos que ya estaba desobedeciendo, Santos evidentemente buscó sacarle provecho a la notoriedad que lo convirtió en una presencia constante en los programas de entrevistas nocturnos y de “Saturday Night Live”, donde Bowen Yang lo personificó de manera memorable. (Los intentos de Santos en el humor tienen resultados más variados).

Si bien los políticos que salen de la palestra —voluntariamente o no— suelen hacerlo en silencio, Santos ha rehuido del silencio desde hace mucho tiempo.

En su camino de salida de la cámara, Santos juró vengarse de los republicanos que creía lo habían traicionado. Horas después de su destitución, escribió una serie de publicaciones en X acusando a excolegas de violaciones éticas y lanzando ataques personales.

Pero ante sus clientes en Cameo, el lunes, Santos, conocido por sus verdades a medias, actuó como si hubiera estado por encima de la refriega.

“Asegúrate de ignorar a los que te odian, como hago yo, y todo estará bien”, dijo Santos en otro video. Se despidió con un beso al aire y una sonrisa.

c.2023 The New York Times Company