"Me gané la lotería a los 22 años": cómo un joven británico consiguió evitar que la suerte arruinara su vida

LA NACION

"Regresaba en la camioneta, me paré en un lugar de descanso y lo rasqué. Gané un millón de libras".

Jamie Heavens, un trabajador de la construcción de Bournemouth (sur de Inglaterra), descubrió que su billete de la Lotería Nacional británica tenía ese premio (cerca de US$1,3 millones) cuando tenía 22 años.

¿Quién no querría estar en sus zapatos?

Pero luego viene la parte de decidir en qué gastarlo, a qué conocidos le compartirás algo, y cuáles se quedarán decepcionados.

No son pocas las historias de terror de personas que dicen que hacerse rico tan rápido no los hizo felices o que hasta arruinó sus vidas.

Economistas que han analizado la situación de personas 10 años después de que ganaron la lotería o recibieron una herencia, y encontraron que, en promedio, los afortunados solo ahorraron 16 centavos por cada dólar ganado.

Heavens conversó con Newsbeat, de la BBC, sobre cómo se dio aquella experiencia y qué hizo con el dinero.

¿Cómo ocurrió?

"Iba camino al trabajo y mi tío me pidió que llenara la furgoneta con combustible", dice Heavens, quien memorizó la mayoría de los pequeños detalles de ese día.

"La primera estación de servicio no aceptaba tarjetas de combustible, así que pasé a la siguiente", relata.

"Me puse en la fila, me di cuenta de que había tomado el sabor incorrecto de Lucozade, regresé y elegí una diferente, y luego el chico siguiente en la fila compró la misma tarjeta de raspar que yo quería".

Unos minutos más tarde, Heavens tuvo que agradecerle a ese "tipo al frente" por el hecho de que tenía el billete ganador en la mano.

"No lo creí al principio. Raspé los números y decía que había ganado un millón de libras. Creo que la única otra vez que me sentí más asombrado fue cuando nació mi hijo", recuerda.

Pero tenía que comprobar que era verdad.

"No podía llamar a la Lotería Nacional porque las líneas telefónicas no se abren hasta las nueve de la mañana, así que pensé en ir a trabajar", explica.

"Llego al trabajo y no hay señal", continúa.

No fue hasta que Heavens estaba trabajando en lo alto de un techo que tuvo cobertura celular, llamó a la línea de ayuda y recibió la confirmación de que era millonario.

"Realmente no lo entendés hasta que el dinero llega a tu cuenta. Hay una sensación de alivio de que podés ir y hacer lo que quieras hacer", dice.

¿Qué hacer?

Primero Heavens gastó algo en comprar un auto, pero también se pagó una boda.

Insiste en que ha sido bastante sensato con su dinero: "La gente piensa que soy acaudalado, que estoy cubierto de efectivo y puedo ir a comprar lo que quiero todos los días. Pero no es así".

"Estoy viviendo una vida cómoda ahora. Dirijo mi propio negocio, tengo mi propia familia, pero no se trata de que si quiero un auto de £70. 000 (US$ 90.500), voy a ir y gastar eso", explica.

"Todavía estoy consciente del valor de las cosas. Vivo una vida tranquila, me pago un salario normal y mi esposa va a trabajar dos días a la semana", continúa.

"Compramos un par de propiedades, no tenemos una hipoteca sobre ellas. El dinero te hace sentir más cómodo, pero no deberías cambiar la forma en que vivís tu vida", añade.

"Sigo trabajando duro"

Heavens dice que ayudó a algunos de sus amigos y familiares con algo de dinero.

Ahora, a sus 25 años, admite que las cosas podrían haber sido diferentes si hubiera ganado una suma más grande, pero dice que es "afortunado" de que su suerte no haya cambiado su relación con sus conocidos.

Todavía le invitan unas rondas cuando están en el bar.

"Creo que la gente respeta el hecho de que, sí, he ganado mucho dinero, pero soy un tipo que todavía está trabajando duro", dice.

Y, sí, todavía compra billetes de lotería.

"Sí, sí, si alguien compra uno frente a mí, yo hago lo mismo. Mi esposa no deja de molestarme diciendo: 'Deja de gastar dinero en la lotería porque no volverás a ganarla'", reconoce.

"Y yo respondo: '¡Espera un momento, dijiste eso antes y mira dónde estamos ahora!'".